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CRÓNICA

Sánchez sopesa un fichaje de fuera del Gobierno para asumir el área económica en sustitución de Calviño

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, atiende a la prensa en una imagen de archivo

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Nadia Calviño era más que una opción para el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Se trataba de la apuesta más segura, aunque ni desde su Ministerio ni desde la Moncloa han querido estas semanas lanzar las campanas al vuelo antes de que la vicepresidenta primera fuese oficialmente elegida. Y esa decisión se ha tomado este jueves a primera hora: a falta de la votación definitiva, los ministros de economía de la UE ya han dado vía libre para que presida la institución. El relevo en el Gobierno no será inmediato, sino en el primer trimestre de 2024, según confirmaron a elDiario.es fuentes del entorno de Pedro Sánchez.

Aunque la designación está tomada será el Consejo de Gobernadores del BEI quien tiene que fijar la fecha de la toma de posesión, algo que aún está por decidir, si bien se espera que sea a finales del próximo enero. De ahí que Sánchez, cuyo entorno prevé que el cambio en el gobierno sea más bien en febrero, aún no haya decidido el nombre del sustituto de quien fuera directora general de Presupuestos de la Comisión Europea antes que vicepresidenta económica del Gobierno de España.

Hasta ahora se ha especulado con la posibilidad de que María Jesús Montero, ministra de Hacienda que fue ascendida a vicepresidenta cuarta en el último cambio de Gobierno, se hiciera cargo del área Económica que ha dirigido Calviño desde que Sánchez llegó a Moncloa. Del mismo modo, el nombre de José Luis Escrivá, que pasó de ministro de Inclusión, Migraciones y Seguridad Social a titular de la cartera de Transformación Digital (antes secretaría de Estado) estaba en la cabeza de algunos de sus colegas como próximo ministro de Economía. Ni lo uno ni lo otro está claro, ya que Pedro Sánchez sopesa que el relevo lo asuma una persona con trayectoria y prestigio internacional similar al de Calviño, que no forma parte del actual gabinete y de cuyo nombre no ha querido dar pistas hasta el momento.

Montero carece de la experiencia de Calviño en las instituciones europeas y a Escrivá, que sí la tiene y lleva a gala el plácet de Bruselas a su reforma de las pensiones, se le atribuye escasa habilidad para la comunicación. Ambas cuestiones han llevado a Sánchez a dudar de la idoneidad de ambos para hacerse cargo de la competencia de Calviño, quien ha abierto no pocas puertas al Gobierno de España en las instituciones comunitarias.

Conservar la cartera de Economía hasta que se dilucide el nombramiento del BEI ha permitido a Calviño, además de mantenerse en su puesto hasta el final de la Presidencia Española de la UE, ultimar el diseño de las nuevas reglas fiscales europeas que continuan negociándose sin que de momento los 27 hayan pactado una solución. Cumplir este propósito puede convertirse en uno de los grandes logros de la Presidencia de la UE que España ha ocupado en este semestre.

Calviño ya fue vicepresidenta y ministra de Economía en la primera legislatura con Pedro Sánchez como presidente, un tiempo en el que hizo de dique de contención de las posiciones más maximalistas del partido de Pablo Iglesias y de baluarte del cumplimiento de las normas presupuestarias y los compromisos con Bruselas. Como buena conocedora de los entresijos comunitarios, logró con éxito el diseño del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para el acceso a 164.300 millones de euros en subvenciones y préstamos de los fondos europeos Next Generation EU. En su haber queda también haber situado a España como el país más avanzado en la recepción de los citados fondos. “Nosotros tenemos a Nadia y ellos tienen… a nadie, fue uno de los eslóganes de la última campaña electoral de los socialistas para dejar en evidencia que el PP carecía de una figura destacada capaz de confrontar con Calviño sus propuestas económicas.

De lo que no hay duda es de que nada más cambiará en el Ejecutivo cuando llegue el momento de sustituir a Calviño, cuya salida del gabinete se da por descontada desde que obtuvo el apoyo de Alemania frente a su rival, la actual vicepresidenta de la Comisión Margrethe Vestager para su candidatura al BEI y de que Francia no haya expresado rechazo alguno. El único recelo conocido es el de Italia, que mantiene a su propio candidato, igual que Polonia, Suecia y Dinamarca.

Sin embargo, en el marco del Ecofin, la cita que los responsables de Finanzas tendrán este viernes, el belga Vicent van Peteghem, ha enviado un escrito a sus homólogos en el que apunta a Calviño como la candidata con más posibilidades después de haber consultado al resto de ministros de la UE.

Pedro Sánchez ha dado en varias ocasiones por hecho la salida de Calviño, que se convertiría en una de las españolas con más poder en las instituciones europeas, pero no suelta prenda sobre su sustituto, aunque Escrivá tras salir de Seguridad Social haya ocupado una cartera de nueva creación como la de Transformación Digital y asumido dos de las tres secretarías de Estado –Inteligencia Artificial y Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales– que en el mandato anterior tenía la vicepresidenta primera. Economía y Apoyo a la Empresa sigue bajo la competencia de Calviño, que también asumió Comercio, hasta ahora parte del Ministerio de Industria.

Pierde peso así la posibilidad de fusionar Economía y Hacienda —que ya estuvieron juntas durante los gobiernos del también socialista José Luis Rodríguez Zapatero—, lo que hubiera dado aún más poder a María Jesús Montero, la encargada de afrontar dos de las cuestiones más delicadas de la legislatura, como son  la reforma de la financiación autonómica y la quita de una parte de la deuda de las comunidades con el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), que el PSOE pactó con el independentismo catalán, pero que está previsto extender al resto de los territorios.

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