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ENTREVISTA
Joaquín Peña, investigador universitario: “Puedes surfear la ola de la Inteligencia Artificial o dejar que te aplaste”

Joaquín Peña.

Inmaculada Calahorro

Sevilla —

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En una era donde la tecnología redefine constantemente los límites de lo posible, la inteligencia artificial (IA) emerge como el faro de una nueva revolución digital. Para profundizar en este fenómeno, Joaquín Peña, investigador, profesor y divulgador, hablará este lunes en el II Foro 'Sevilla ante el Reto de la Transformación Digital' de los llamados 'Retos del futuro' que tenemos los ciudadanos, las empresas y administraciones en ese sentido. El objetivo es convivir y sacar el mayor partido posible de tecnologías y procesos tan novedosos como la propia Inteligencia Artificial, la Ciberseguridad, la Automatización y la Digitalización.

Este experto, doctor en Ingeniería Informática, DEA en Dirección de Operaciones, MBA y Profesor e Investigador en la Universidad de Sevilla desde el año 2000, lo tiene claro: “Puedes surfear la ola de la Inteligencia Artificial o dejar que te aplaste”. A partir de ahí, Peña abrirá la jornada, que se podrá seguir en directo por streaming desde las 9.00 y comenzará con una breve entrevista al presidente de la Diputación de Sevilla, Javier Fernánez. El foro está organizado por elDiario.es Andalucía y SevillaelDiario.es, de la mano de la Sociedad Provincial de Informática de Sevilla (INPRO).

La inteligencia artificial ha capturado la atención mundial, pero ¿cuáles son realmente sus implicaciones en la digitalización y la transformación digital? ¿Ante qué retos se enfrenta la ciudadanía?

Un momento clave fue el lanzamiento de ChatGPT en 2022, que marcó el inicio de la era de la IA generativa, es decir, de una nueva forma de hacer inteligencia artificial. La gran diferencia que tiene eso con respecto a las IA anteriores es que en las anteriores tenía que haber un experto humano que hiciera el diseño. Ahora, con la creación de este nuevo celebro electrónico, la mediación humana pasa a un segundo plano y se centra en cuestiones más formales, pues esta nueva inteligencia artificial es capaz de recabar toda la información existente en internet y autoprogramarse a sí misma, lo que facilita la creación de nuevas aplicaciones. Sin embargo, su facilidad de implementación y crecimiento exponencial plantea desafíos significativos, especialmente en el ámbito laboral, donde puede reemplazar gran parte del trabajo humano y consecuentemente, generar altos índices de paro.

Ante estos cambios, ¿qué papel juegan las empresas y la sociedad en general?

Nos enfrentamos a un momento decisivo: adaptarnos a la IA o quedarnos obsoletos y dejar que nos aplaste. Las empresas deben ver la IA no solo como una herramienta de optimización de trabajo con el objetivo de minimizar costes y maximizar resultados, sino como una oportunidad para redefinir roles y agregar valor humano a sus servicios. Para la sociedad, el desafío es prepararse para una economía cada vez más automatizada, buscando un equilibrio que priorice el bienestar humano sobre la eficiencia tecnológica. De este modo, la clave está en usar la IA para mejorar la eficiencia y la innovación, sin olvidar el valor irremplazable de la interacción y el servicio humano,“ afirma el experto, invitando a las empresas a reinventar sus modelos de negocio y a los individuos a adaptarse y aprender continuamente.

¿Cuál es su posición respecto a la incursión de la inteligencia artificial en la sociedad actual?

La tecnología, al igual que un cuchillo, es un arma de doble filo que puede tener usos positivos o negativos dependiendo de quién la maneje y cómo se utilice. Aquí es donde entran en juego la ética, la filosofía, la moral y las leyes. Son las administraciones públicas las que tienen el deber de legislar y establecer cuáles son los criterios éticos y morales que van a guiar o limitar el desarrollo de esas inteligencias. Sin embargo, aquí entran en cuestión los factores culturales de cada país o continente. Por ejemplo, la legislación que ha sacado Estados Unidos desde una cultura en la que prima la economía de mercado, se centra en la protección del consumidor y el fomento empresarial; mientras que en Europa por ejemplo, se ha priorizado la protección de los derechos humanos. Por otro lado, países como China, pueden usar esta tecnología para reforzar la vigilancia, bajo la justificación de mantener la seguridad, lo que refleja diferencias culturales significativas.

¿Cómo puede la IA impactar específicamente en el empleo y en la sociedad en general?

La IA avanza a ritmos impredecibles con las principales empresas del mercado Microsoft, Amazon, OpenAI, Google, levantando rondas de inversión con cantidades millonarias para el desarrollo de nuevas inteligencias artificiales. Por ello, el impacto es muy difícil de presagiar, lo que sí hay que predecir es lo que queremos que pase. Necesitamos adaptarnos y encontrar un equilibrio, enfocándonos en cómo la tecnología puede servir de manera ética y sostenible a la sociedad. De esta premisa nace el concepto de humanismo digital, que plantea dos escenarios posibles: uno donde la tecnología reemplaza rápidamente a los trabajadores, creando una brecha económica insostenible, y otro más optimista, donde se utiliza la IA para enriquecer y complementar la labor humana, promoviendo un entorno laboral más creativo.

Frente al rápido avance de la IA, ¿cuál es su mensaje para aquellos que aún la ven con escepticismo o temor?

La IA es una realidad ineludible. En lugar de temerla, debemos aprender a trabajar con ella, explorando cómo puede enriquecer nuestras vidas y profesiones. La adaptación, la educación y la búsqueda de aplicaciones éticas de la IA son esenciales para asegurar un futuro en el que la tecnología se alinee con los valores humanos.

¿Cómo evalúa usted la precisión de la inteligencia artificial? ¿Considera que su empleo tiende a llevar a interpretaciones erróneas?

Inicialmente, GPT-3 marcó un hito en la inteligencia artificial, con una tasa de precisión en sus respuestas que se situaba entre el 40% y el 60%, lo cual era considerado excepcionalmente alto para las etapas tempranas de esta tecnología. Con el paso del tiempo, se ha observado una reducción significativa en la frecuencia de errores. Por ejemplo, la versión mejorada, GPT-4, logró disminuir su índice de errores en un 20%, nivel que se equipara al porcentaje de error de un humano promedio. Las innovaciones continúan, como el desarrollo de aplicaciones como de GPT-5 y Google Gemini.

Si bien, la gente tiene una concepción errónea sobre el margen de fallos de la inteligencia artificial, dado que la mayoría de las personas han interactuado con la misma a través de la versión gratuita de GPT-3. No obstante, para comprender a fondo el verdadero alcance de la IA, es imprescindible explorar versiones más avanzadas y especializadas, como es el caso de la versión de pago GPT-4 que es capaz de realizar tareas de mayor complejidad como la lectura de documentos, etc

En vistas del cambio disruptivo que la inteligencia artificial está introduciendo como profesor, ¿cómo vislumbra el futuro del entorno universitario?

El papel de la docencia se cuestiona cuando la información que se imparte en clase está disponible de forma inmediata en internet. Este escenario se complica aún más con la inteligencia artificial, se ha mostrado capaz de resolver dudas instantáneamente y presentar conceptos complejos de manera simplificada. La IA no solo puede funcionar como tutor personalizado, sino que también es capaz de guiar proyectos complejos, como el desarrollo de una propuesta de Trabajo de Fin de Máster. Este cambio invita a una reflexión y debate profundos sobre la evolución o readaptación de la metodología y los objetivos de la educación superior en la era digital.

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