Una empresa investigada por maltrato animal planea sacrificar a más de 30 cachorros beagle en un experimento

Imagen de archivo de una manifestación en Barcelona contra las prácticas de Vivotecnia.

La empresa Vivotecnia, que tiene abierto un procedimiento judicial en Madrid tras el escándalo de maltrato animal desvelado en una investigación de la ONG Cruelty Free International (CFI) publicada en abril del año pasado en elDiario.es, se enfrenta a otra acusación por el posible sacrificio de más de 30 cachorros de 'beagle'. El experimiento médico en el que se van a utilizar estos perros se produce en el ámbito de una investigación de la Universidad de Barcelona (UB) para el desarrollo de fármacos.

38 cachorros Beagle podrán ser asesinados en Vivotecnia tras experimentar con ellos

38 cachorros Beagle podrán ser asesinados en Vivotecnia tras experimentar con ellos

La UB, que adjudicó a Vivotecnia esta parte de la investigación, sostiene en un comunicado que “la empresa (...) se contrató cumpliendo con todos los requisitos legales de la contratación pública”. Vivotecnia se ha limitado a enviar un comunicado en el que defiende que cuenta con los permisos necesarios para realizar estos experimentos.

Todo empezó el pasado mes de noviembre, cuando la UB, una universidad pública, contrató mediante una licitación por 255.648,8 euros a través de su organismo Parc Cientific de Barcelona los servicios del laboratorio. El contrato es para testar en los perros un fármaco en dosis únicas y repetidas y con una duración de cinco meses. Con el proyecto se pretende “desarrollar curas para enfermedades fibróticas” (en las que se produce el endurecimiento o cicatrización del órgano afectado), según explica la UB. Para ello, se incluye “el estudio histopatológico de los órganos de 32 perros de raza beagle”, a los que se les practicará una necropsia.

Esto significa que los perros serán sacrificados. Si esto ocurriese finalmente, podría entrar en colisión con el artículo 30 del Real Decreto 53/2013, de 1 de febrero, y la Directiva 2010/63/UE. Ambos establecen que los animales que hayan sido utilizados en experimentos y estén bien deben ser realojados o entregados en adopción.

Las primeras publicaciones apuntaban a que el sacrificio de los perros se iba a producir el próximo lunes, 24 de enero. Sin embargo, tanto la Universidad de Barcelona como la Generalitat han emitido sendos comunicados en los que aseguran que los experimentos comenzarán a partir del mes de marzo.

La población, no obstante, ya había comenzado a movilizarse. Además de los mensajes en redes sociales denunciando los hechos, se ha convocado una manifestación contra el supuesto sacrificio de los animales. Será el sábado 22 en Barcelona.

Vivotecnia ha rechazado dar datos sobre los animales y su estado y se ha limitado a enviar un comunicado en el que defienden que son “un centro autorizado y certificado, dedicado a la evaluación y testeo de nuevos medicamentos dirigidos a curar enfermedades de humanos y también de animales de compañía”. Asimismo, defiende que cumplen “con todos los protocolos, guías y legislación vigente para llevar a cabo dichos estudios” y asegura que están “totalmente comprometidos” con el “bienestar de los animales de laboratorio”.

En el año 2004, la agencia norteamericana FDA estimó que el 92% de los medicamentos que pasan los exámenes preclínicos, en los que hay experimentos con animales, no pasan después los ensayos con humanos para llegar al mercado. Otros informes más recientes, que cita la Universidad de Cambridge, suben ese porcentaje al 96%. Sobre eso, la Universidad de Barcelona defiende que, actualmente, la experimentación con animales es “insustituible a efectos de garantizar el progreso científico”. También añade que se realiza “solo cuando es estrictamente ineludible y siempre con la máxima exigencia ética”. También asegura que las instituciones públicas están “comprometidas” a buscar otras alternativas que permitan el progreso científico “sin tener que recurrir” a estas prácticas.

La Universidad de Barcelona ha concretado que el PCB ha contratado los servicios de Vivotecnia porque Gap Therapeutics, la entidad externa que lidera la investigación, ha contado para ello con el centro de Toxicología del propio Parc Científi. El problema es que estos no tienen un estabulario –hábitat para la experimentación animal– con la tipología requerida por la investigación.

Además, la UB asegura que se ha hecho “cumpliendo con todos los requisitos legales” y especifica que la empresa en cuestión “está domiciliada en la Comunidad de Madrid”, donde tiene también sus instalaciones.

Colau intercede

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha pedido por carta a la consellera de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural de la Generalitat que evite el sacrificio de estos 'beagles'. “Todos recordamos las horribles imágenes de maltrato animal que esta empresa [Vivotecnia] llevó a cabo en Madrid”, afirma. “Le pedimos a la Generalitat que ejerza sus competencias y proteja los derechos de los animales”.

Este Departamento de Acción Climática de la Generalitat de Catalunya ha emitido un comunicado en el que asegura que, a raíz de las denuncias en redes sociales, el pasado 12 de enero solicitó información al Parc Científic, aunque la organización no concretó de manera oficial qué centro será el encargado de llevar a cabo el proyecto (el contrato firmado entre la UB y Vivotecnia especifica que el responsable del mismo es el director de UTOX, la unidad de Tóxicos del Parc Cientific).

“Déjale que se rompa la columna, no pasa nada”

Hace casi un año, se hizo pública una investigación de la ONG Cruelty Free International (CFI) en la que se mostraba la crueldad de los trabajadores de Vivotecnia hacia los animales. Tal como publicó El Caballo de Nietzsche, había tanto 'beagles' como cerdos, monos o ratones.

En un vídeo que acompañaba a la investigación, se puede ver cómo los trabajadores torturan a los animales, al tiempo que se ríen o les insultan con frases como “me cago en el puto perro”, “¡hijo de puta el mono!” o “déjale que se rompa la columna (un conejo), no pasa nada”. Tras este escándalo, la Comunidad de Madrid suspendió entonces la actividad investigadora de Vivotecnia.

En esa ocasión, la empresa también negó abusar de los animales utilizados en los experimentos, según un comunicado que cita El Caballo de Nietzsche, y volvieron a asegurar que “siempre” tienen en cuenta “el bienestar animal”.

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