En la trastienda del cerebro de la lucha contra el incendio de Ávila y Madrid: “Los incendios tan grandes se apagan con una actuación integral”
A primera vista, nadie diría que se trata de uno de los lugares más importantes de España en estos momentos. Y, sin embargo, lo es. En el parking del polígono de Alparrache, en la localidad madrileña de Navalcarnero, al suroeste de la capital, normalmente, como mucho, se instala el circo cuando llega a la localidad. Y poco más. El resto del tiempo, el espacio sirve para que los vecinos se acerquen a dejar el coche antes de hacer sus compras en el Ahorramás que hay al fondo. Nada que ver con la función que cumple desde la tarde del sábado: ser el cerebro en la lucha contra los incendios que asolan estos días España.
El pasado sábado, en una decisión súbita y excepcional, se trasladó a la localidad lo que se conoce como Puesto de Mando Avanzado (PMA), un órgano de toma de decisiones de carácter técnico que se sitúa siempre cerca del problema que las fuerzas y cuerpos de seguridad y emergencias tienen que resolver. Aunque, por norma general, la policía, los bomberos y los sanitarios se bastan y se sobran para resolver la mayoría de las incidencias, en este caso la magnitud de unos fuegos que han calcinado ya en cuestión de unos pocos días más de 77.000 hectáreas y ha afectado a más de 100.000 personas ha obligado a que la Unidad Militar de Emergencias (UME) tome el mando de las operaciones. Tras confinar Cenicientos debido a la proximidad del fuego, esta decidió, cerca de las 13.45, trasladar el PMA de Madrid a Navalcarnero. A eso de las 18.00, explican desde la Guardia Civil, este centro de mando volvió a funcionar a pleno rendimiento.
Hay que recordar que, junto con el de Navalcarnero, en España permanecen operativos los PMA de Iglesuela del Tiétar, en Toledo, y el de Navaluenga, en Ávila. Todos, considerados enclaves estratégicos. Todos, con la misma misión: coordinar los esfuerzos en la lucha contra el fuego y, sobre todo, trazar una estrategia que permita apagarlos cuanto antes. “Cuando los incendios son tan grandes, no se apagan solo con agua. Se apagan con una actuación integral”, ha explicado este domingo Fernando Martín Pascual, segundo jefe de la UME. Lo ha hecho durante una visita oficial al puesto de Navalcarnero de Sara Aagesen, ministra para la Transición Ecológica, y Óscar López, ministro para la Transformación Digital y la Función Pública.
Lo primero que han visto Aagesen y López en un recorrido que ha durado más de hora y media ha sido una gran explanada dividida en dos espacios por dos grandes camiones de la UME y otro de la Guardia Civil. En el lado izquierdo, junto a unas pocas tiendas que sirven para que los profesionales puedan dormir y comer en los pocos ratos libres que tienen, se sitúa otra gran tienda de campaña en la que, entre otras muchas tareas, la UME centraliza la información que les llega de los distintos frentes. Allí, en largas mesas de plástico blancas llenas de ordenadores y de botellas de agua, en un ambiente sofocante que las máquinas de refrigeración apenas consiguen aliviar, los soldados de la unidad vigilan y actualizan los mapas con la evolución de los fuegos y se pelean con hojas de excel que sirven para llevar registro de toda la información. Esta sirve a los expertos, por ejemplo, para hacer simulaciones de la evolución del fuego y reconstruir perímetros.
La joya de la corona, con todo, se encuentra en el lado derecho del parking. En él, la primera tienda a la que se puede acceder una vez pasado el refugio de la prensa es nada más y nada menos que el Centro de Coordinación Operativa Integrado, el Cecopi de Navalcarnero. Tristemente famosas por ser las siglas que definen el lugar al que el expresident de la Generalitat valenciana Carlos Mazón llegó tarde el día de la dana, estas sirven para dar nombre al lugar en el que se toman las últimas decisiones para combatir una catástrofe. Por eso la ausencia de Mazón en el de Valencia fue tan grave. Por eso en Navalcarnero todos miran siempre de reojo a su Cecopi.
Este tiene media docena de grandes mesas blancas de plástico, unos pocos bancos alrededor de ellas y, de fondo, una pantalla que sirve para presentar las últimas novedades. En esta aparecen puntos calóricos de gran intensidad que sirven a los expertos para decidir cómo atacar el fuego. “Gracias a lo que nos llega de los brigadistas estamos teniendo actuaciones muy eficientes”, informa Martín Pascual.
“Aquí lo que se hace es recibir información de todo el mundo y refundirla con arreglo a lo que cada uno necesita en su área. Aunque la que manda al final es la UME”, comenta Mercedes Martín, portavoz de la Guardia Civil, cuerpo que se está encargando estos días de llevar a cabo los desalojos de las localidades más afectadas por el fuego y de gestionar el tráfico. También vigila que, aprovechando la ausencia de los vecinos, nadie entre en las casas vacías: “Tenemos efectivos en todas las poblaciones. A mucha gente le están saltando alarmas, pero la mayoría de las veces no es nada”, aclara, al tiempo que aconseja, en caso de cualquier incidencia, llamar al 062.
“Lo que más tememos es que el fuego llegue al pinar del pueblo”, explican Pilar Leceta y Juan Antonio Babena, de 58 y 60 años respectivamente. Son vecinos de Navalcarnero desde hace un año, pero recuerdan el grave incendio de Méntrida del año pasado. “Por una parte, nos tranquiliza que esté aquí la UME, pero por otro, piensas que el fuego ya te va cercando”, reconocen. Una sensación parecida tiene Paco Mora, que con 48 años gestiona el Kiosko Los Charcones, que queda justo enfrente del puesto de mando. Aunque en condiciones normales cerrarían de 17.00 a 20.00 debido al calor, han decidido permanecer abiertos por lo que puedan necesitar en el puesto. También han adelantado la apertura: a las 6 de la mañana. “Cuando vi que el puesto se iba de Cenicientos, me pregunté dónde lo iban a poner. Pues bingo”, explica. A Mora, sin embargo, no le está molestando hacer un esfuerzo extra: “Creo que la UME tiene la simpatía de la gente. Cumplen lo que tienen que hacer y no se meten en cuestiones políticas. Ya podrían aprender muchos. Yo siempre digo que son como los de Los Vengadores”.
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