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La Universidad Rey Juan Carlos investiga a un profesor por acoso sexual a alumnas a través del correo y el Whatsapp

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“Me gustas mucho, de todas las maneras posibles”. “No te sientas avergonzada, yo me comportaré noblemente y te trataré como a una amiga y buena persona (aparte de guapísima y sexy, pero yo creo que somos mayorcitos para entenderlo todo. Noto ALGO entre tú y yo (al menos, de mí hacia ti). Si me tengo que afeitar la barba para gustarte, dímelo, que yo por ti, lo que sea”.

Por mensajes como estos –y otros muchos– enviados a través de Whatsapp y del correo electrónico, la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) ha abierto una investigación por acoso a un profesor del grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual, según ha adelantado El País. Fuentes del centro confirman que el pasado día 31 de octubre, el rector firmó la apertura de la inspección por acoso.

Justo durante la fase de alegaciones, cuando aún le quedaban 24 horas al profesor para defenderse, el Gobierno decretó el estado de alarma y el proceso quedó paralizó. Se retomará cuando se levante la alarma. El docente lleva 14 años renovando anualmente contratos como profesor visitante, una figura laboral que por ley solo puede ejercerse durante dos años.

Finalmente, a raíz de las denuncias de varias estudiantes, el departamento no ha renovado el contrato del profesor este año, aunque fuentes conocedores de los vericuetos legales de la universidad advierten: con el estado de alarma, la Comunidad de Madrid ordenó que se renovasen automáticamente todos los contratos de profesores universitarios, lo cual podría poner trabas a esta decisión.

Desde el sindicato Somos lamentan que la URJC no tenga un un protocolo específico contra el acoso sexual pese a que se ha pedido “reiteradamente”. En este caso, señalan, están utilizando un protocolo estándar para el acoso que no habla específicamente del acoso sexual. La universidad subraya que la URJC “condena cualquier tipo de abuso” y que a tal efecto el pasado 29 de noviembre “se adhirió al manifiesto que universidades españolas firmaron con tal fin”. Algunas fuentes de la universidad explican que los directores de departamento han decidido crear un protocolo de acoso, aunque la universidad no lo confirma.

Del correo al Whatsapp

La organización de estudiantes URJCrítica fue la primera en hacer pública la situación y airear los mensajes a una alumna “de uno de esos profesores que todos hemos tenido. De esos que casualmente siempre trataba mejor a las alumnas y que disfrutan con el contacto físico”.

Mensajes que fueron subiendo de tono, según las denunciantes, y que enviaba por correo electrónico: “Estoy encantado de pasear a tu lado por la vida y ojalá fuese el principio de una buena amistad (a falta de pan... jeje)”.

Después vendría el salto al Whatsapp. El profesor creó un grupo para comunicarse con sus alumnas y se hizo con sus móviles, relatan las estudiantes. En algunos de los mensajes publicados se lee cómo el profesor le dice a una alumna que “si me tengo que afeitar la barba para gustarte un poquito, dímelo, que yo, por ti, lo que sea” o “no niego que me gustaría ser un hombre para ti, y no un profe o un padre”. Llega a escribir: “No te preocupes, ni te sientas acosada o avergonzada, yo me comportaré noblemente y te trataré como a una amiga y buena persona (aparte de guapísima y sexy: pero creo que ya somos mayorcitos para entenderlo todo)”,

A raíz de la denuncia pública, otras estudiantes salieron a explicar que también habían sufrido episodios con el mismo profesor. “Si es quien creo, me acuerdo que al segundo día de entrar nos hizo practicar 'ejercicios de respiración', tomándose la confianza de ponernos la mano en el abdomen para 'enseñarnos'”, explicaba otra alumna.

URJCrítica lamenta que la primera decisión de la universidad no fuera expulsar al profesor (o no renovar su contrato anual ilegal) para evitar “atentar contra un compañero” y “una caza de brujas”. La semana pasada hubo una reunión entre los diferentes directores de departamento y el rectorado. La directora del departamento afectado, Carmen Caffarel, remitió un resumen de la cita a todo el departamento (“bueno, se le olvidó mandarlo a los estudiantes”, denuncia URJCrítica), que se limitaba a informar en ocho líneas del punto 5 que mencionaba que se había abierto una inspección al docente.

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