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Un virus sin tratamiento pero bajo control: “Con la cuarentena, podemos actuar rápido”

Acceso principal del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla.

David Noriega

13 de mayo de 2026 21:53 h

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Es difícil que llegue a los humanos, pero cuando lo hace su letalidad es elevada. Entre el 30 y el 40% de las personas que se infectan con el hantavirus fallecen, pero la estadística se explica con matices que podrían tranquilizar a los pasajeros del crucero MV Hondius que se encuentran haciendo cuarentena en varios países del mundo. Los primeros síntomas son inespecíficos, como fiebre, tos, malestar general o diarrea, y el empeoramiento se produce de forma súbita. Por eso, cuando surge un brote, quienes primero se contagian no están prevenidos para lo que viene después.

“Aquí tenemos la ventaja de que, al estar monitorizados, podemos actuar de forma rápida”, indica Álex Almuedo, que es médico en el departamento de Salud Internacional del Hospital Clínic de Barcelona, donde está ingresada una de las mujeres que fue contacto de la pasajera fallecida en Johannesburgo.

Tanto a esta persona como a los 13 asintomáticos que han dado negativo en las pruebas PCR que se les hicieron al llegar al Hospital Central de la Defensa 'Gómez Ulla' en Madrid, se les mantiene en “vigilancia activa” de síntomas, como indica el protocolo de manejo de casos del Ministerio de Sanidad. Esto permitiría identificar rápidamente los primeros signos de la infección y activar los mecanismos de vigilancia, para aplicar las medidas de soporte cuando sean necesarias, si llegan a serlo.

El virus tiene un periodo de incubación de 42 días, que comenzaron a contar el domingo 10 de mayo, cuando los pasajeros fueron evacuados del crucero. Esto alargaría la cuarentena hasta el 21 de junio, aunque desde Sanidad han indicado que el protocolo será “reevaluado, como tarde, transcurridos 28 días, para adaptar las medidas a la evolución epidemiológica y al conocimiento científico disponible”. En cualquier caso, los expertos señalan que el perido más habitual en el que comienzan a aparecer los síntomas se encuentra, de media, entre las dos y las tres semanas.

La infección por hantavirus “no tiene tratamiento específico”, recuerda la portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, Gema Fernández, por eso, cuando los síntomas se agravan se puede requerir desde ayuda a la respiración, fármacos vasoactivos, para evitar la hipotensión, o otra serie de soporte, hasta equipos ECMO de soporte vital. Estas máquinas extraen la sangre del cuerpo del paciente, realizan la función que harían los pulmones y el corazón y vuelven a introducirla.

Pero no en todos los casos de infección se llega a ese extremo. Normalmente, la enfermedad consta de tres fases. La primera es la prodrómica. Corresponde a un estado inicial de malestar, donde los síntomas puedes ser inespecíficos. “La siguiente fase es la cardiopulmonar, que suele ser de dos a 10 días después, pero en la cepa de los Andes —la del brote del crucero— puede ocurrir en horas”, explica Almuedo, que es también investigador en el IS Global.

Esta rapidez explica el caso de la pasajera francesa, que comenzó a presentar los primeros síntomas en el avión de repatriación que salió de Tenerife el domingo y en apenas unas horas se encontraba en estado crítico en una UCI. “En Estos pacientes, cuando se intuban con respiradores para ayudarles a respirar, cuesta mucho que después lo hagan por si mismo. Se trata de medidas de soporte muy avanzado, que requieren de una deshabituación que es prolongada”, aclara Fernández.

Por ejemplo, uno de los pasajeros que fue evacuado a Sudáfrica el 27 de abril, tras presentar síntomas a bordo del crucero unos días antes, permanece hospitalizado en un hospital de aquel país.

El pasajero español que dio positivo en hantavirus el lunes y comenzó a presentar síntomas esa misma noche permanece estable, según la última actualización de Sanidad. ¿Quiere decir que pasará por el mismo periplo clínico? “Algunos pacientes van por la vía más crítica y otros casos son más leves. No siempre se desarrolla al 100% en su complicación”, tranquiliza el doctor del Clínic.

En estos casos, cuando aparecen los primeros síntomas, “la base es el reconocimiento de las complicaciones que pueden suceder, especialmente las graves, y ver en cuáles se puede hacer prevención”, explica Almuedo. Porque, por el momento, “la panacea antiviral no existe”. Es decir, no hay vacuna ni un tratamiento específico contra la infección, aunque se están desarrollando algunos estudios que, todavía, no han mostrado evidencia científica clara.

En Argentina y Chile, donde los casos de hantavirus en humanos son más comunes, porque es donde vive el colilargo, el ratón silvestre que actúa como principal vector de transmisión, se han realizado pruebas con ribavirina, un antiviral de amplio espectro. “Algunos compañeros [de aquellos países] nos dicen que hay experiencias que podrían ser positivas, pero el número de pacientes es muy bajo y la Organización Mundial de la Salud no lo recomienda”, aclara el doctor.

Otros fármacos que podrían ser útiles, pero cuya evidencia todavía no está demostrada son los “sospechosos habituales”. El favipiravir y el remdesivir, matiza Almuedo. En Chile se realizó también un ensayo aleatorizado con corticoides, pero tampoco se vio beneficio en ellos, “aunque la potencia del estudio no era muy alta”, explica el doctor.

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