La historia de Elena Cornaro Piscopia, la filósofa italiana que se convirtió en la primera mujer con un doctorado

Elena Lucrezia Cornaro Piscopia en un retrato del siglo XVII.

Laura Cuesta

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En España, las mujeres han superado el 50% del total de personas con estudios de doctorado, situándose recientemente en torno al 50,2%, según los últimos datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) publicados en marzo de 2025. El avance es significativo. Sin embargo, hubo un tiempo en el que las mujeres no solo estaban lejos de alcanzar este nivel educativo, sino que en muchos casos ni siquiera tenían acceso a la Universidad.

En ese contexto, destaca la figura de Elena Cornaro Piscopia, la filósofa italiana que se convirtió en la primera mujer en conseguir un título de doctorado. Fue en junio de 1678 cuando recibió el título en la Universidad de Padua, una de las más importantes y antiguas de Italia. Su graduación recibió tanta atención que esta se celebró finalmente en la Catedral de Padua. 

Elena hizo su defensa oral delante de profesores, estudiantes, senadores e invitados de otras universidades del país. Habló durante una hora en latín clásico, explicando varios pasajes seleccionados al azar de un libro de Aristóteles (la filosofía aristotélica era muy importante en el currículo universitario de la época). Cuando terminó, el profesor Rinaldini le puso la insignia de doctora.

Por la Universidad de Padua pasaron célebres científicos como Alberto Magno, Nicolás Copérnico o Galileo Galilei, entre muchos otros. Sin embargo, el nombre de Elena Cornaro Piscopia no suele ser tan conocido, a pesar de su relevancia histórica. Con aquel primer título, Cornaro abrió la puerta a otras mujeres como Sofía Kovalévskaya, que se doctoró en 1874 por la Universidad alemana de Gotinga, convirtiéndose en la primera mujer en Europa en obtener un doctorado en matemáticas.

La vida antes de ir a la universidad

Hija ilegítima del noble Giovanni Battista Cornaro, procurador de San Marco, y de la campesina Zanetta Boni, Elena Lucrezia Cornaro Piscopia nació en Venecia en 1646 , la quinta de siete hijos. Desde muy pequeña demostró tener una gran inteligencia y comenzó a estudiar latín y griego, idiomas que podía hablar con fluidez con apenas siete años. Más tarde, también aprendió hebreo, español, francés y árabe.

Con la ayuda de varios tutores, estudió ciencias, especialmente matemáticas y astronomía, y aprendió a tocar varios instrumentos musicales, como el clavicordio, el arpa y el violín, además de escribir poesía. En 1672, fue aceptada en la Universidad de Padua, pero no para los estudios que había solicitado. La joven quería estudiar teología, pero el obispo de Padua se negó a darle esta oportunidad “por ser mujer”, permitiéndole a cambio obtener el título de filosofía.

Además de la investigación, Cornaro tuvo una gran vocación religiosa y dedicó parte de su vida a la caridad. Con tan solo 11 años, hizo un voto de castidad y, a los 19, se convirtió en oblata benedictina. Falleció en Padua en 1684 de tuberculosis, con apenas 38 años, y fue sepultada en la Basílica de Santa Justina.

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