Dos grupos de orcas chocan en encuentros mortales y una aleta cercenada desata preguntas sobre canibalismo
Las grandes cadenas alimentarias del océano incluyen depredadores que ocupan el último escalón y apenas tienen enemigos naturales. Las orcas encajan en ese grupo porque cazan peces, focas, delfines e incluso tiburones, y además muestran conductas complejas dentro de sus grupos familiares.
En teoría, el canibalismo aparece cuando un animal consume a otro de su misma especie, algo documentado en muchos vertebrados y también en invertebrados. Sin embargo, entre depredadores marinos de gran tamaño ese comportamiento se registra pocas veces porque la abundancia de presas externas suele bastar para mantener la dieta.
Un hallazgo en una isla remota empieza a cambiar la idea aceptada
En el caso de las orcas, la inteligencia social y la cooperación en la caza han reforzado la idea de que estos cetáceos prefieren objetivos distintos antes que individuos de su propio tipo. Esa percepción empezó a revisarse tras el análisis de unos restos encontrados en una costa del Pacífico norte.
Un estudio publicado en la revista Marine Mammal Science analizó restos de dos orcas hallados en la isla de Bering y detectó señales de ataques de otras orcas, un caso que abre el debate sobre depredación entre individuos de la misma especie.
El primer resto apareció en 2022, cuando el investigador ruso Serguéi Fomín encontró una aleta en una playa de esa isla situada en territorio ruso. Dos años después localizó otra pieza similar a unos dos kilómetros de distancia. Las fotografías llegaron a la investigadora Olga Filatova, de la Universidad del Sur de Dinamarca, que revisó las marcas de los dientes y concluyó que procedían de mordeduras de otras orcas.
Dos linajes con dietas muy distintas conviven en la misma región
En el Pacífico norte conviven dos grupos con hábitos muy distintos. Por un lado están las orcas residentes, conocidas científicamente como Orcinus orca ater, cuya dieta se basa sobre todo en peces y cuyos clanes familiares pueden mantenerse durante generaciones bajo el liderazgo de una hembra. En estos grupos los machos jóvenes permanecen junto a la familia materna durante toda su vida y solo se separan de forma temporal para reproducirse.
En cambio existen también las llamadas orcas de Bigg, clasificadas como Orcinus orca rectipinnus, que se desplazan en grupos más pequeños y se especializan en capturar mamíferos marinos como focas, leones marinos o incluso otras ballenas.
La diferencia entre ambos tipos llevó a los investigadores a plantear otra cuestión. Si una orca mata y consume a otra que pertenece a la misma especie desde el punto de vista biológico, la definición clásica indica que se trataría de canibalismo. Sin embargo algunos especialistas consideran que la realidad podría ser más compleja.
Una hipótesis plantea que un grupo considera alimento a otro
Filatova explicó en un comunicado de la Universidad del Sur de Dinamarca que “en el mundo real, las orcas son tan diferentes entre sí que muchos investigadores sostienen que deberían dividirse en varias subespecies”. En esa misma explicación añadió que “viven en grupos aislados unos de otros, no socializan entre ellos y no se cruzan entre sí”.
A partir de esa diferencia, el episodio registrado en la isla de Bering adquiere otra interpretación. El equipo plantea que los grupos de Bigg habrían atacado a individuos de poblaciones residentes. Filatova afirmó que “es casi seguro que no se perciben como pertenecientes a la misma especie”. En el mismo análisis añadió que “para los grupos transitorios, las orcas residentes son simplemente presas”.
Los autores del estudio creen que esa presión de caza pudo influir en la organización social de las poblaciones que se alimentan de peces. Según esta hipótesis, los clanes familiares muy estables habrían surgido como protección frente a ataques de otros grupos. Filatova indicó en el estudio que “estamos presenciando un proceso evolutivo” y que “estos grupos que nunca se mezclan se están volviendo cada vez más distintos”.
Nuevos hallazgos futuros decidirán si esta conducta es real
El caso no ha cerrado el debate. Algunos especialistas creen que todavía faltan datos para confirmar que las orcas realmente se cazan entre sí. El biólogo Luke Rendell, de la Universidad de St. Andrews en Escocia, señaló en declaraciones recogidas por Live Science que “aún no hay suficiente evidencia para construir una explicación sólida de la evolución social de las orcas piscívoras”.
Otro investigador citado por ese medio, Michael Weiss del Centro de Investigación de Ballenas en Washington, planteó que el ataque es posible pero recordó que el estudio “no demuestra definitivamente el canibalismo ni la depredación”.
La discusión sigue abierta porque los restos hallados solo representan dos casos y el comportamiento de las orcas resulta difícil de observar en mar abierto. Aun así, el hallazgo aporta una pista sobre cómo interactúan los distintos grupos de estos cetáceos en el océano. Si futuras investigaciones encuentran más ejemplos similares, la relación entre depredadores marinos podría resultar más compleja de lo que indicaban las observaciones anteriores.
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