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Un pisotón, un melanoma y una fe inquebrantable: la historia detrás de la muerte del rey del reggae hace 45 años

El cantante Bob Marley durante un concierto

Andrea Blez

11 de mayo de 2026 18:30 h

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El 11 de mayo de 1981, Robert Nesta Marley moría en un hospital de Miami a los 36 años. El mundo lloraba al rey del reggae, al hombre que había convertido la música de una isla pequeña en el idioma universal de la resistencia. Pero pocos conocían la cadena de eventos que lo llevó hasta allí, y que comenzó no en un escenario ni en un estudio, sino en un campo de fútbol.

Bob Marley y su pasión por el fútbol

Los que convivieron con Bob Marley coinciden en afirmar que tenía dos grandes pasiones cuando se bajaba de los escenarios: su fe rastafari y el fútbol. Y es que los acompañaba un balón a todas partes, lo que hacía habitual verlo organizar partidos improvisados con miembros de su banda, con amigos o incluso con futbolistas profesionales. Así, por ejemplo, en 1980 en Nantes, el cantante entró en un entrenamiento del equipo de fútbol y acabó jugando con parte de la plantilla.

Bob Marley era un gran aficionado del Tottenham Hotspur de la Premier League, al que seguía durante las temporadas que pasó en Inglaterra, pero también reconocía admirar a Pelé y solía ver partidos del Santos de Brasil. De hecho, varios futbolistas llegaron a tener relación con el cantante, como el argentino Ossie Ardiles, que lo describió como “un artista supremo y ser humano maravilloso”.

El pisotón en un partido de fútbol que lo cambió todo

En uno de los partidillos que el Bob Marley improvisó en 1977 en Francia, la vida del artista cambiaría. Durante el juego, este recibió un fuerte pisotón en el dedo gordo del pie derecho, un daño menor al que no prestó mucha atención, pero que días después se fue convirtiendo en algo oscuro sobre su uña. Fue entonces cuando acudió al médico y le diagnosticaron un melanoma lentiginoso acral, lo que es un tipo de cáncer de piel que se da en zonas sin exposición al sol, habitual así en las plantas de los pies o palmas de las manos.

El pronóstico era serio, pero había un tratamiento claro: se debía amputar el dedo para así evitar que el cáncer se extendiera al resto del cuerpo. Los médicos fueron directos, con esa operación salvaría su vida, lo que no esperaban es la respuesta del cantante. Se negó.

Bob Marley fue fiel al movimiento rastafari

El cantante fue diagnosticado con cáncer y a pesar de una clara solución, él aseguró que no. El motivo era claro, permanecer fiel al movimiento rastafari, más que una religión, una forma de vida en la que el cuerpo es visto como un templo sagrado y morada del alma, un principio que se llama livity, y que asegura que este debe mantenerse íntegro y puro, es decir, nada puede quitarse ni alterarse artificialmente.

La amputación del dedo chocaba con esto, y por ello, Bob Marley rechazó la operación. Eso no quiere decir que evitara tratamiento, pero lo llevó de otra forma, evitando pasar por el quirófano. Cabe mencionar, además, para entender su decisión, que los rastafaris desconfían de la medicina occidental, que asocian con el sistema opresor al que llaman Babilonia, un orden establecido que rechazan. En este sentido, el cantante no los veía como salvadores, sino como una parte más de un sistema del que no tenía confianza.

Así, Marley optó finalmente por un tratamiento en una clínica de medicina holística en la región de Baviera, en Alemania, en la que se combinaba dieta y ejercicio con terapias naturales, un hecho que sí podía mantener con su fe, con lo que mantuvo el mensaje que predicaba hasta el final de sus días. De esta forma, sin embargo, el melanoma fue creciendo en silencio.

El temprano final de Bob Marley

En septiembre de 1980, mientras corría por Central Park en Nueva York, en su preparación para dos conciertos en el Madison Square Garden, se desplomó. Fue ingresado de urgencia y las pruebas revelaron lo peor, que el cáncer había hecho metástasis, se había extendido a órganos vitales como el cerebro, los pulmones o el hígado.

Cuando sabía que se acercaba el final, voló de regreso a su Jamaica natal, porque quería morir en su tierra. Pero no lo consiguió, porque durante el vuelo sintió como sus funciones vitales comenzaron a fallar y se vieron obligados a aterrizar de emergencia en Miami, muriendo pocas horas después. Se dice que antes de que eso pasara, llamó a su hijo Ziggy le pronunció las que son consideradas sus últimas palabras: “El dinero no puede comprar la vida”. Así, con 36 años, 18 discos y habiendo llevado al reggae y el mensaje rastafari a todo el mundo, Bob Marley falleció. 45 años después su legado sigue vivo con su música, pero también en el deporte. Ejemplos como el ‘Three Little Bird’ como el himno no oficial de los hinchas del Ajax, el club de baloncesto Rasta Vechta basado en el reggae o la estatua cerca del estadio Nacional del Kingston.

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