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Madrid Central y el modelo de ciudad

No somos todavía suficientemente conscientes de la situación de riesgos profundos a los que nos tenemos que enfrentar de forma urgente en ciudades como Madrid

Conseguir avanzar en estos retos requiere diálogo y acuerdo entre Administraciones. Es lo que Madrid necesita. Es la política que nos exigen los vecinos de Madrid y es la que exigimos los socialistas

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EFE

El Ayuntamiento de Madrid acaba de aprobar el proyecto Madrid Central, con el apoyo de Ahora Madrid y del Grupo Municipal Socialista, que fue quien lo diseñó y propuso en 2016 y ha participado de forma decisiva en su implantación

Paralelamente, y sin sorpresa, la decisión de la corporación madrileña ha generado una controversia política con los partidos de la derecha (PP y Ciudadanos), y con el Gobierno de la Comunidad de Madrid, cuya única estrategia es generar conflicto una vez más para arañar algunos votos.

Pero hay más fondo. La oposición de PP y Ciudadanos también responde a la expresión de dos modelos de ciudad del presente y del futuro, y al muy diferente compromiso que con la sostenibilidad y con la lucha contra el cambio climático tienen en nuestro país las fuerzas políticas de izquierda y las de derecha.

Madrid Central es una apuesta decidida por un modelo de ciudad sostenible baja en emisiones, lo que comporta una acción combinada sobre la movilidad y la gestión de la energía y los recursos naturales, además de sobre el urbanismo, que garantice la salud de quienes viven en Madrid frente al reto de la contaminación.

No somos todavía suficientemente conscientes de la situación de riesgos profundos a los que nos tenemos que enfrentar de forma urgente en ciudades como Madrid, por la contaminación del aire con origen en los tubos de escape de los coches, que afecta directamente a la salud humana (según un Informe de la OMS en 2016 se produjeron en España 6.860 muertes prematuras por contaminación atmosférica), y por las emisiones de CO2 que incide gravemente en el cambio climático. Riesgos que aumentarán exponencialmente si no se actúa, pues se han sobrepasado ya los límites técnicos y legales. Ello nos lleva a toda la ciudadanía a repensar Madrid de manera distinta y a los responsables públicos a gobernarla también de forma diferente.

El plan que se pone en marcha de forma operativa a finales de noviembre, extiende las actuales Áreas de Prioridad Residencial (APR) a una parte de la almendra central, eliminando el tráfico de paso de los vehículos convencionales para los no residentes y aplicando otros criterios selectivos de bajas emisiones, asociados a un protocolo de no contaminación.  

La implantación del plan es, sin embargo, una apuesta bastante ponderada en sus impactos. Tampoco pone en riesgo la funcionalidad del resto de la almendra central y supondrá un avance significativo en la reducción de los efectos negativos de la contaminación atmosférica.

Los estudios sostienen que en ciudades como Madrid puede reducirse sustancialmente el espacio ocupado por los coches particulares de los no residentes y mantener velocidades similares a las actuales por las vías funcionales principales, todo ello con una relevancia enorme para la regeneración de la ciudad. Así se está haciendo en otras ciudades españolas y en las principales ciudades europeas.

Habrá que testar y evaluar la medida y seguir muy de cerca su impacto en los usos de los espacios públicos liberados. Pero el modelo urbano y de movilidad en la ciudad de Madrid tiene que dar pasos aún más decididos si queremos garantizar la salud y mejorar sustancialmente la calidad de vida de la ciudadanía, así como asumir la cuota de responsabilidad que nos corresponde frente a los grandes retos globales.

Hablamos de retos globales y de futuro. No de retos electorales coyunturales. Ahora bien, el éxito o el fracaso de la puesta en marcha de Madrid Central dependerán en gran parte de los medios que ofrezca tanto el Ayuntamiento de Madrid como la propia Comunidad de Madrid. Hoy por hoy dos organismos en plena confrontación.

La eficacia de Madrid Central está vinculada fundamentalmente a tres cuestiones clave: transporte público, información y creación de aparcamientos disuasorios. Por ello, y en primer lugar, es necesaria una mejora sustancial del transporte público tanto en el ámbito afectado por Madrid Central como en su entorno más próximo. Pero hasta ahora el Gobierno Municipal no ha planteado ninguna medida inmediata de mejora de autobuses urbanos de la EMT. Como tampoco lo ha hecho la Comunidad de Madrid en la mejora del Metro, cuya gestión ha empeorado por la disminución y no reposición de unidades de tren y la falta de maquinistas.

Es también imprescindible una campaña sostenida de información y concienciación de la población madrileña, tanto de quienes viven en el área de Madrid Central como en el resto de la ciudad, con apoyo del movimiento asociativo madrileño, para minimizar las repercusiones que esta medida pueda tener en determinados colectivos. Pero a menos de un mes de la implantación, el Equipo de Gobierno municipal aún no la ha puesto en marcha. La improvisación y la falta de experiencia en la gestión siguen presidiendo la acción del gobierno de Ahora Madrid.

En cuanto a aumentar los aparcamientos disuasorios en las entradas a Madrid y ampliar el número de plazas para residentes en los barrios contiguos a Madrid Central, el Equipo de Gobierno tampoco tiene nada planteado a corto plazo.

Conseguir avanzar en estos retos requiere diálogo y acuerdo entre Administraciones. Es lo que Madrid necesita. Es la política que nos exigen los vecinos de Madrid y es la que exigimos los socialistas. Contra viento y marea. Contra los intereses de los lobbies que tanto influyen en la derecha tradicional, representada hoy por PP y Ciudadanos.

Pero la Comunidad de Madrid se ha lanzado a la  confrontación, utilizando una vez más la institución para luchas partidistas. La derecha política se opone al nuevo modelo de ciudad con argumentos falaces – asociando, todavía a estas alturas,  vehículo privado y libertad individual- y exacerbando y magnificando conflictos de intereses, siempre presentes, con una gran irresponsabilidad política, pidiendo el aplazamiento de estas medidas y llegando incluso a la amenaza de su impugnación ante los Tribunales.

La cuestión de la contaminación y de las emisiones, y vinculado a ello, la de la movilidad, junto con otros temas cruciales para la ciudad de Madrid como son la garantía del derecho al acceso a una vivienda a los jóvenes, el logro de un modelo urbano de ciudad habitable, equilibrado, de calidad, después de los despropósitos de los últimos años, avanzada en las tecnologías de comunicación, con una buena gestión de los servicios públicos, una ciudad cohesionada, social y territorial, que acoge a todo el mundo y que no deja tirado a nadie, requieren altura de visión y cambios en los comportamientos de nuestros representantes, una manera distinta a la que estamos viendo enfrentarse a los representantes de la derecha.

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