Sobre este blog

UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde hace 68 años trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 5 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

“Yo nunca lloro, pero ahora lo hago porque me han robado la casa”

Cisjordania
Muna en el conocido muro con la frase: "No nos iremos"

Los desalojos previstos de familias palestinas de Sheikh Jarrah, en el barrio palestino de Jerusalén Este, provocaron protestas a nivel mundial y fueron uno de los desencadenantes de las brutales hostilidades que la población de Gaza ha estado sufriendo durante las dos últimas semanas. El Tribunal Supremo de Israel ha decidido aplazar la decisión de desplazamiento de las familias hasta el 6 de junio de 2021. Pero retrasar no significa cancelar. Muna Al Kurd vive en Sheikh Jarrah y es una de las propulsoras de las reivindicaciones del vecindario que comenzaron en redes sociales.  

“Llevamos nueve años paseando delante de mi casa. Mientras estaba cerrada, nuestro único deseo era vivir dentro. Finalmente, se emitió una decisión en la que se le permitía vivir dentro a un colono israelí". 

Con estas palabras, Muna Al-Kurd, una joven jerosolimitana que vive en el barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Este, describe sus sentimientos cuando de pequeña presenció el cierre de su casa y su entrega a colonos israelíes.  

La historia del barrio de Sheikh Jarrah comenzó entre 1954 y 1956, cuando la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados y refugiadas de Palestina (UNRWA) y el gobierno jordano firmaron un acuerdo con 28 familias refugiadas de Palestina de la ciudad de Haifa. Este documento entregaba las viviendas a cambio de un precio simbólico. En ese momento, la zona pertenecía a Jordania y el acuerdo pasaba por el registro oficial de las tierras a nombre de las familias tras 3 años de estancia.  

A medida que pasaban los años, las asociaciones de colonos israelíes pusieron el punto de mira en el barrio de Sheikh Jarrah, invocando su derecho a la tierra y se iniciaron acciones legales en los tribunales entre israelíes y palestinos. Los colonos, en su proceso de anexión de tierras palestinas como estrategia de ocupación, consiguieron apoderarse de 3 de las viviendas en 2009.  

Tras contraer matrimonio Nabil Al-Kurd, padre de Muna Al-Kurd, vio que la casa que su madre obtuvo gracias al acuerdo entre Jordania y UNRWA ya no era lo suficientemente grande para la familia. Por ello, decidió construir una pequeña vivienda al lado de la de su madre. En el año 2000, con la construcción recién terminada, la familia se despertó con la decisión de la corte israelí de cerrar su casa hasta nuevo aviso y tuvieron que hacer frente al pago de multas de hasta $30.000 con el pretexto de haber construido sin permiso. 

Durante nueve años, la hija mayor, Muna, paseaba frente a la casa construida por su padre, que había sido cerrada, soñando con vivir en ella algún día. “Aunque vivía en casa de mi abuela, mi deseo era tener mi propia habitación en la casa que mi padre hizo para nosotros. Una habitación donde pudiera ordenar y poner mis recuerdos. Es un derecho, pero me privaron de él". La mayor sorpresa llegó en 2009 cuando el tribunal emitió la decisión de permitir que colonos israelíes se asentaran en esa casa y vivieran en ella.  

La familia y su abogado intentaron apelar la decisión del tribunal y solicitaron la demolición de la casa construida por Nabil, pero el tribunal rechazó esta solicitud, por lo que Muna creció junto a intrusos israelíes. La convivencia fue muy complicada. Tanto Muna como sus hermanos sufrieron acoso y agresiones físicas y psicológicas por parte de los colonos, con el objetivo de presionar a la familia y conseguir expulsarla. Pero se negaron.  

Desde que la familia de Muna fue desplazada de la ciudad de Haifa, en la Nakba de 1948, han estado sufriendo la opresión constante de la ocupación. Recientemente, el Tribunal de Supremo de Israel dictó una decisión para desplazar a 28 familias árabes en el barrio de Sheikh Jarrah. La familia Al-Kurd fue una de ellas. 

-#SaveSheikhJarrah -  

La joven ha liderado la campaña en redes sociales “#SaveSheikhJarrah” con la que pretende mostrar al mundo los hechos de una realidad que define como “limpieza étnica”. 

El hashtag ha alcanzado los 4,5 millones de tuits y muchos de los activistas solidarios se desplazaron hasta el barrio para apoyar a los vecinos y vecinas. Muna asumió la responsabilidad de mostrar y demostrar la presión de la policía israelí contra los residentes del barrio y los manifestantes con vídeos y fotografías colgados en redes. Su hermano, Mohammad, y su padre, Nabil, hicieron lo propio a través de sus declaraciones en medios de comunicación. 

Las autoridades israelíes no acogió con agrado la solidaridad de los activistas por lo que les reprimió rociándoles con aguas residuales y llevando a cabo decenas de arrestos. Mohammad al-Kurd fue uno de los jóvenes golpeados y detenidos tras hablar con CNN sobre las condiciones reales en las que viven. 

La solidaridad con Sheikh Jarrah se extrapoló fuera de sus fronteras y el mundo se volcó con sus vecinos en cientos de marchas con las que se pretendía denunciar los crímenes cometidos por la ocupación israelí, apoyar a Palestina y condenar los simultáneos bombardeos que durante dos semanas asolaron Gaza y que se llevó por delante la vida de 129 civiles, entre ellos 66 niños y niñas.

Finalmente, el Tribunal Supremo de Israel decidió aplazar la decisión de desplazamiento de las familias hasta el 6 de junio de 2021. Pero retrasar no significa cancelar. Incluso con la demora de la decisión, el barrio permanece cerrado y los soldados continúan hostigando a la gente de la zona e impidiendo que los activistas lleguen hasta él. 

Muna al-Kurd es tan fuerte como los olivos. Puede aparentar cansancio, pero aún le queda aliento para afrontar los hechos y demostrar la propiedad de su casa y de su tierra. “Yo nunca lloro, pero ahora lo hago porque me han robado la casa. Nací y crecí aquí antes de que estos colonos llegaran. Esta es mi casa y esta es mi tierra, no saldré de mi casa y si el tribunal dicta la decisión de desplazarme, me ataré a una cadena en la casa y no saldré". 

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UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde hace 68 años trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 5 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

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Publicado el
27 de mayo de 2021 - 09:54 h

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