Este año ni la Alhambra ni la Mezquita: este ha sido el monumento más visitado de España
Ni la Alhambra de Granada, ni la Mezquita de Córdoba, ni siquiera el Palacio Real de Madrid. En 2025, el monumento más visitado de España ha vuelto a ser Sagrada Familia, y no por una moda pasajera ni por una campaña concreta. Simplemente, ha pasado otra vez.
Millones de personas han hecho cola este año en el Eixample barcelonés para entrar en un templo que sigue inacabado más de un siglo después y que, aun así —o quizá por eso mismo— no deja de fascinar. Levantar la vista dentro de la Sagrada Familia sigue produciendo el mismo efecto: desconcierto, asombro y una certeza bastante clara de que esto no se parece a nada más.
El dato que lo confirma todo
Las cifras hablan solas. En 2025, la Sagrada Familia ha superado los 4,8 millones de visitantes, su máximo histórico hasta la fecha. Un número que la coloca por delante de otros gigantes del patrimonio español y que refuerza una tendencia que no es nueva: el templo de Gaudí lleva años encabezando el turismo cultural en España con una regularidad casi insultante.
No se trata solo de volumen, sino de constancia. Año tras año, la Sagrada Familia se mantiene en lo más alto, algo que muy pocos monumentos europeos pueden decir. Y eso dice mucho tanto del edificio como de la ciudad que lo acoge.
Una obra que nunca se termina (y ahí está la clave)
La historia empieza en 1882, pero da un giro radical un año después, cuando Antoni Gaudí asume el proyecto. A partir de ahí, la idea deja de ser una iglesia más y se convierte en algo mucho más ambicioso: una auténtica biblia en piedra donde arquitectura, religión y naturaleza dialogan sin jerarquías.
Que hoy siga inacabada tiene explicación. La muerte de Gaudí en 1926, tras ser atropellado por un tranvía, dejó el proyecto huérfano. A eso se sumaron los destrozos de la Guerra Civil, que hicieron desaparecer planos y maquetas originales. Desde entonces, el avance ha sido lento, irregular y, paradójicamente, muy atractivo para el visitante contemporáneo.
Porque sí: el hecho de que esté “siempre en obras” es parte de su magnetismo.
2025, un año clave para el templo
El último año no ha sido uno más. En 2025 se completó la estructura central de la Torre de Jesús, alcanzando los 162,9 metros de altura. Con ello, la Sagrada Familia se convirtió oficialmente en la iglesia más alta del mundo, superando a la catedral de Ulm, en Alemania. Un hito arquitectónico que volvió a situar al templo en el foco internacional.
A eso se suma la cercanía del centenario de la muerte de Gaudí, que se conmemorará en 2026 y que ha reactivado el interés cultural y mediático por su figura. La Sagrada Familia ya no es solo un monumento: es una obra viva que sigue escribiéndose ante los ojos de quien la visita.
Más que turismo: un símbolo cultural global
Reducir el éxito de la Sagrada Familia a una cuestión turística sería quedarse corto. Es un icono estudiado en escuelas de arquitectura de medio mundo, analizado por historiadores y fotografiado hasta el agotamiento. Y aun así, sigue sorprendiendo.
La luz que entra por sus vidrieras, la verticalidad casi orgánica de sus columnas o la complejidad simbólica de sus fachadas no responden a modas. Responden a una visión personalísima que, más de cien años después, sigue dialogando con el visitante.
0