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Huye del calor: 5 destinos para viajar abrigado

Patagonia, Nueva Zelanda, Islandia, Sudáfrica o Noruega aseguran una alternativa vacacional lejos de las altas temperaturas.

Si no te gusta pasar calor cualquiera de estos destinos hará que te abrigues aunque sea pleno agosto.

Islandia

Islandia, en verano un paraíso natural y en invierno un país cubierto de nieve.

Llega el verano, el calor, y con ellos las vacaciones, las playas, las escapadas a la montaña, al pueblo de la familia y a todos esos sitios que evitamos cuando el tiempo no acompaña. Pero si las temperaturas suben, suben y suben hasta alcanzar niveles insospechados, y tú eres más de llevar una manguita que de buscar las sombras por los rincones, verás que hay unos cuantos destinos especialmente buenos para huir del calor.

Si el calor no te hace mucha gracia quizá no quieras viajar a destinos que engañan en verano, esos donde pasarás el mismo o incluso más calor que en tu casa. Para evitar sorpresas y asegurarte un tiempo fresco, e incluso tirando a frío, te proponemos cinco destinos para huir de las altas temperaturas veraniegas.

Hobbiton, Nueva Zelanda, visado de Working Holiday

Hobbiton, el escenario de El Señor de los Anillos que causa sensación en Nueva Zelanda.

Nueva Zelanda

En el hemisferio sur y exactamente en nuestras antípodas se encuentra Nueva Zelanda, un destino ideal para viajar sea la época que sea. En su invierno se encuentra en temporada baja, por lo que el turismo será menor y los precios serán más bajos, algo que agradecerás si por ejemplo deseas recorrer Nueva Zelanda en autocaravana. El país se divide en dos islas, incluso en invierno la naturaleza reluce con un intenso verde en montes y prados, y solo en el extremo sur de la isla sur el frío hará su aparición cubriendo montañas y glaciares de blanco.

Nueva Zelanda está llena de encantos, la mayoría de ellos naturales. En la isla norte no puedes pasar por alto la península de Coromandel, las instalaciones de Hobbiton, los glowworms de Waitomo, la actividad geotermal de Rotorua, el macizo del Tongariro y la animada ciudad de Wellington. En la isla sur te espera el Parque Nacional Abel Tasman, Kaikoura y sus cachalotes, los espectaculares fiordos de Milford Sound y las formaciones rocosas de las Pancakes Rocks, Moeraki Boulders o las Elephants Rocks.

Patagonia

Si te agobia el calor del verano ¿por qué no viajar al invierno? Un cambio de hemisferio a tiempo siempre puede ser una gran decisión para viajar con ropa de abrigo y Patagonia tiene mucho que ofrecer, sea la época que sea. Un viaje en el que combinar Chile y Argentina sería perfecto. Si quieres disfrutar de un gran espectáculo de fauna marina no deberías pasar por alto Puerto Madryn y Península Valdés, en la costa atlántica patagónica, donde podrás observar ballenas, orcas y leones marinos como si estuvieras dentro de un documental.

Si quieres trasladarte al invierno más crudo no tienes más que bajar y bajar hasta llegar a Ushuaia, donde la tierra se acaba, pero siendo consciente de que allí te espera nieve y temperaturas de varios grados bajo cero.

Si quieres fresco pero no tan extremo es mejor que no bajes tanto. Aquí es donde aparecen otros de los imprescindibles de Patagonia: el Parque Nacional de las Torres del Paine, el paraíso del trekking chileno, y de vuelta en Argentina tanto el glaciar Perito Moreno, una especie en peligro de extinción, como El Chaltén y sus infinitos senderos de montaña.

Parque Nacional Kruger

El Parque Nacional Kruger es el mayor reclamo turístico de Sudáfrica.

Sudáfrica

En el extremo opuesto del continente africano te espera Sudáfrica, un país donde cambiarás el verano por el invierno al encontrarse como Patagonia y Nueva Zelanda en la parte baja de hemisferio sur. Las temperaturas no son muy bajas pero tampoco pasarás calor.

Sudáfrica es un país de contrastes donde encontrarás modernas ciudades como Johannesburgo y también pequeñas aldeas en plena naturaleza. Entre sus grandes atractivos se encuentran sin duda la fauna de sus parques nacionales, el principal reclamo turístico del país y gran responsable de su motor económico. En Sudáfrica hay infinidad de parques y reservas naturales pero hay uno que por tamaño y riqueza natural se lleva la palma: el Parque Nacional Kruger, hogar de los principales representantes de la fauna africana más auténtica.

En el Kruger el objetivo de todo visitante es volver a casa habiendo encontrado “the big five” en plena libertad y campando a sus anchas, es decir, elefantes, búfalos, rinocerontes, leones y leopardos, algo que con tiempo, paciencia y algo de suerte puede ser perfectamente posible.

Islandia

Islandia es otro paraíso natural, como Nueva Zelanda, pero mucho más cercano, ya que en cosa de cuatro horas de vuelo habrás cambiado por completo de aires. Un destino especialmente recomendable si quieres huir del calor ibérico sin tener que cambiar de hemisferio. Islandia es uno de los destinos de moda y se lo ha ganado por méritos propios, ofreciendo dos países totalmente distintos si viajas en invierno o en verano.

Durante la época estival encontrarás un lugar de paisajes infinitos, repletos de lagos y praderas interminables, donde el agua tiene un papel protagonista en forma de cascadas y géiseres, sin olvidar nunca sus cálidas aguas termales. Tampoco puedes pasar por alto Reikiavik, su capital, y ya que estás subir hasta lo más alto de la torre de la iglesia de Hallgrimskirche.

Preikestolen, Noruega

El Preikestolen es uno de los imprescindibles de los fiordos noruegos.

Noruega

Noruega, como sus otros dos hermanos escandinavos, es un destino perfecto para huir del calor veraniego sin tener que renunciar al buen tiempo o tener que exponerse a temperaturas realmente bajas, como sucedería en el sur de la Patagonia. Si viajas desde Madrid solo poco más de tres horas te separan de Oslo y a pesar de su cercanía no deberías olvidar una chaqueta en tu equipaje.

Una ruta por Noruega de punta a punta no debería pasar por alto una visita a las islas Lofoten, donde en verano el anochecer se prolongará hasta prácticamente encontrarse con el amanecer, y Cabo Norte, donde se juntan los océanos Atlántico y Ártico. Más al sur, buscando los fiordos, la colorida y pesquera ciudad de Bergen supone una parada obligatoria, así como la región de Stavanger y la cima rocosa del Preikestolen, también conocida como “el púlpito”. Si te gustan los fiordos no te pierdas Geirangerfjord y, por supuesto, no dejes de parar en Oslo, donde la oferta cultural parece infinita y la gastronómica está en alza.