La ruta de senderismo de Andalucía que transcurre entre cascadas y pasarelas sobre el agua en un Parque Natural

Ruta del río Borosa (Cazorla).

Emiliano Castillo

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Está considerada como una de las rutas más bonita de toda la Sierra de Cazorla, en Andalucía. La Ruta del Río Borosa se abre paso junto al afluente que le da nombre, entre bosques mediterráneos, gargantas rocosas, pasarelas de madera y piscinas naturales ideales para un baño refrescante en épocas de calor. También conocida como la Cerrada de Elías, esta cañada cuenta con una amplia gama de opciones que permiten segmentar el recorrido en diferentes senderos, de acuerdo con la experiencia, la condición física y el tiempo de quienes la visiten.

El visitante cuenta con una zona de aparcamiento en la carretera del Tranco A-319, en el kilómetro 48, a la altura de la Torre del Vinagre. Desde ese punto puede iniciar el recorrido. Otra opción es llegar al Centro de Visitantes del río Borosa, que cuenta con un centro de interpretación del entorno, un jardín botánico y un aparcamiento. Desde ahí, se debe caminar hasta la piscifactoría de truchas, donde fácilmente se puede observar a los pescadores en su labor antes de empezar la ruta. Todos los caminos cuentan con señalización; aun así, es recomendable llevar el mapa impreso o en el móvil.

Opción familiar y relajada hasta la Cerrada de Elías

La primera posibilidad para recorrer el cauce del río Borosa, la más fácil, atraviesa aproximadamente 10 kilómetros entre ida y vuelta y se puede realizar en unas tres horas. Es una opción ideal para familias con niños o personas que busquen un recorrido tranquilo y sin desniveles. Al poco tiempo de empezar la ruta, el caminante alcanzará uno de los puntos más atractivos del enclave: el Charco de la Cuna. Se trata de un conjunto de pozas cuyas aguas de color verde cristalino son ideales para refrescarse. A partir de este punto, el sendero es ancho y llano, entre bosques bajos junto al cauce del río.

Tras aproximadamente cuatro kilómetros, el entorno cambia a partir del paraje Vado Rosales, la entrada natural a la garganta de la Cerrada de Elías y la parte más destacada de la visita. Múltiples pasarelas de madera, sujetas a las paredes graníticas del cañón, se abren paso en un entorno de imponente arquitectura natural.

Este tramo del camino es sobrecogedor. El paso del agua divide enormes moles rocosas llenas de musgo y helechos. Si se tiene paciencia y se presta suficiente atención, se pueden divisar diferentes especies de aves, anfibios y peces en la cañada. El punto de retorno para esta ruta es el final de los muros rocosos, desde donde el senderista regresará por la misma pista forestal por la que llegó.

El siguiente paso: hasta la Central Eléctrica del Salto de los Órganos

Para aquellos con una forma física razonable y algo más de tiempo, la sugerencia para prolongar el recorrido sin enfrentarse aún a los tramos más técnicos es llegar hasta la Central Eléctrica del Salto de los Órganos. Este recorrido se extiende hasta casi los 15 kilómetros entre ida y vuelta y toma alrededor de cinco horas.

Paraje del Salto de los Órganos

Tras dejar atrás el majestuoso cañón de la Cerrada de Elías, la ruta sigue por la pista forestal, donde el ascenso se vuelve más constante, con un paisaje más abierto que permite admirar la magnitud de la sierra. A unos seis kilómetros del inicio de la ruta, es recomendable hacer una parada en la fuente de Huelga Nidillo para aprovisionarse de agua antes de continuar el camino.

Conforme se va subiendo el monte, el senderista encontrará la espectacular cascada de las Tres Colas, la cascada de la Calavera y, más adelante, el Salto de los Órganos. Este punto es una recompensa de la naturaleza: se trata de un salto de más de 60 metros hacia una exquisita piscina natural del color de la esmeralda. Es un punto de inflexión donde el valle parece cerrarse y la naturaleza se vuelve más agreste. También es el lugar perfecto para un descanso antes de emprender el regreso por el mismo camino, disfrutando del sonido del río, que aquí cae con fuerza.

La Gran Travesía: el nacimiento y las lagunas de alta montaña

Esta es la “joya de la corona” para los montañeros experimentados y quienes buscan la experiencia completa. Se trata de una ruta de dificultad alta, con una distancia que, entre ida y vuelta, suma unos 22 kilómetros. Se puede realizar en aproximadamente siete u ocho horas, dependiendo del ritmo y las pausas. Para hacerla, es recomendable madrugar y aprovechar la luz del día.

Después de hacer una breve pausa en el Salto de los Órganos, el caminante debe superar una empinada cuesta que da acceso a los túneles de canalización. Aquí, el uso de una linterna o frontal es imprescindible, ya que algunos tramos pueden estar inundados por el agua de los canales.

Al salir de la roca, el paisaje corresponde a un entorno de alta montaña, con superficies rocosas y pinos pequeños. A pocos metros se halla la Laguna de Aguas Negras, que, según la luz con la que se visite, muestra sus aguas de un color verdoso o azul oscuro. Desde este punto, existe un pequeño desvío de unos 300 metros que conduce al nacimiento del río Borosa, donde el agua brota pura de la piedra.

Si las fuerzas acompañan, caminar un kilómetro extra permite alcanzar la Laguna de Valdeazores, un refugio de paz rodeado de bojes, tejos y acebos donde no es raro avistar cabras monteses, muflones o ciervos bebiendo en la orilla. Un espectáculo natural que hace que cada gota de sudor haya merecido la pena antes de iniciar el largo descenso de retorno al punto de partida.

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