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Sevilla, la ciudad donde ver el nuevo cine español que manda en Europa

El Festival de Cine Europeo de Sevilla es ya el mejor y casi único escaparate nacional en el que el espectador puede encontrarse con el cine español independiente, tan de moda en los festivales internacionales, así como con sus jóvenes cineastas.

Sevilla presenta en esta edición 12 + 1 títulos en español de los que tres de ellos son estrenos mundiales, y el resto vienen avalados por su éxito en citas de enorme prestigio internacional, como es el caso del Festival de Locarno (Suiza)

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José Luis Guerín

José Luis Guerín

A quien Locarno se la da, Sevilla se la bendice. El viaje del nuevo cine español tiene cada año una parada imprescindible en el Sur de España, aunque en la mayoría de los casos, como un ave que emigra a climas más templados desde una de las mecas de la escena audiovisual independiente, Locarno: paradigma del cine más arriesgado y vanguardista desde 1946 que, curiosamente, tiene especial predilección por los nuevos cineastas y las voces más discordantes de la cinematografía española. Allí el cine español cuenta (no ocurre igual en otros festivales internacionales). Y también cuenta -y cuánto- en Sevilla.

Empezamos así porque lo que sucede cada mes de agosto en Locarno, festival con tanta excelencia en la programación que no deja lugar a dudas, siempre da una pista certera de lo que, tres meses después, va a ocurrir en Sevilla. El cine español suele tener poca representación en festivales internacionales de prestigio, pero en Locarno se nos quiere. Y Sevilla, siguiendo esta estela, se ha convertido ya -dicho en cada una de sus ediciones por los directores invitados y no sólo a juicio del cronista- en el mejor escenario, el más exigente y único festival en España que ha dado su sitio al último cine español y a nuevas hornadas de talentosos creadores.

12 + 1 son los títulos nacionales (el último, además de la superstición, es que se presenta fuera de concurso) que compiten en esta edición y que, como ya ocurrió felizmente en ediciones anteriores con Lois Patiño ( Costa da Morte), Eloy Enciso ( Arraianos) o Luis López Carrasco ( El futuro), llegan a Sevilla bendecidos por el escaparate internacional de Locarno.

Sección oficial

Las dos películas españolas de la Sección Oficial que optan al Giraldillo de Oro, precisamente, fueron estrenadas allí. Hablamos de 'La academia de las musas' de José Luis Guerin, y 'O futebol', de Sergio Oksman.

El estilo singularísimo de José Luis Guerín, Premio Nacional de Cinematografía y ganador de un Goya por En construcción, queda de nuevo patente en su último filme:  La academia de las musas, mezcla de documental y comedia que reflexiona sobre la naturaleza del amor y su posible condición de invención poética. La película está protagonizada por actores no profesionales que intercalan conversaciones en catalán, italiano, castellano y sardo. Ambientada en la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona, la historia gira en torno a una clase en la que Pinto, que interpreta a un profesor italiano devoto de Dante, termina conformando una especie de sociedad secreta con sus alumnas en un círculo que genera encuentros y desencuentros.

El otro estreno en España con sello nacional que compite por el máximo galardón del SEFF es  O futebol, el nuevo documental del brasileño afincado en Madrid Sergio Oksman, director que ha sido producido por Elías Querejeta hasta en seis ocasiones. La película recrea el reencuentro del propio Oksman con su padre con motivo del Mundial de Fútbol de 2014. El deporte se muestra aquí como la única vía de comunicación posible entre dos personas que, pese a pertenecer a la misma familia, pasan 20 años sin verse, manejando códigos y valores muy diferentes.

Las nuevas olas o el poder gallego

Pero, como decíamos, Sevilla da un paso más en su ambición programática y acoge en esta edición estrenos mundiales, como sucede en la Sección Oficial paralela de este festival, también llamada Las Nuevas Olas.

Hablamos de dos películas que están llamadas a convertirse en películas de culto para los exploradores de nuevos cines:  Berserker (Pablo Hernando) y Pozoamargo  (Enrique Rivero).

Empezando por este último, hay que recordar que el cineasta hispano-mexicano Enrique Rivero llega a Sevilla con su tercer largometraje, tras  Parque Vía  (reconocida con el Leopardo de Oro en Locarno) y  Mai morire. Pozoamargoes su primer filme rodado en España, y lo estrena en el Festival de Sevilla de la mano de una de las protagonistas, Natalia de Molina (Goya a la Mejor Actriz Revelación en 2014 por Vivir es fácil con los ojos cerrados). Rivero cuenta en  Pozoamargo la historia de Jesús que, motivado por un profundo sentimiento de culpa, decide abandonar a su mujer embarazada y huir a un pueblito llamado Pozoamargo, donde conoce a Gloria (Natalia de Molina) con quien establecerá una tortuosa relación.

Berserker, por su parte, es un título inclasificable que plantea un cruce de géneros (thriller, fantástico y algunos toque de humor negro) y en el que, entre sus protagonistas, brillan los nombres de la sevillana Ingrid García Jonsson (nominada al Goya por  Hermosa juventud) y Julián Génisson ( Magical girl). Hay que alabar que este trabajo haya podido llegar a presentarse en un festival como el SEFF: Pablo Hernando completó la financiación para la postproducción a través de crowdfunding.

También dentro de Las Nuevas Olas, y cómo no, llegada tras su visita a Locarno, hay otro título español -aunque no en español-: Dead Slow Ahead, de Mauro Hercé, al que conocemos como director de fotografía de películas como Arraianos o Slimane y que debuta en la dirección con este filme. El trabajo de Mauro Hercé representa una nueva forma de abordar el documental y aborda un hipnótico viaje a bordo de un carguero, donde los personajes parecen ser meros engranajes de un mundo industrial que los ha devorado. Durante dos meses y medio, Hercé viajó en un buque de siete bodegas, ocho pisos de altura y capacidad de 76.000 toneladas.

Resistencias

Pero si hay una sección identificativa con la filosofía del Festival de Cine Europeo de Sevilla que, además, se dedica al cien por cien al cine español, en su versión más combativa e independiente, esa es Resistencias, que cumple ya tres años siendo altavoz de la producción cinematográfica nacida en los márgenes de la Industria.

Aquí destacan este año un total de siete títulos, y repiten nombres como los del asturiano Ramón Lluís Bande, quien precisamente se alzó el año pasado con el premio de Resistencias gracias a su trabajo Equí y n’otru tiempu, un homenaje a los cientos de maquis asturianos asesinados entre 1937 y 1952. Bande vuelve este año con  El nome de los árboles, sobre la investigación de una serie de crímenes nunca del todo esclarecidos en los años de posguerra.

En  La ciudad del trabajo, Guillermo G. Peydró combina fragmentos de audio apropiados del cine de la época franquista con imágenes de la Universidad Laboral, uno de los edificios más representativos de la arquitectura del régimen dictatorial junto al Valle de los Caídos. El cineasta esboza un fresco fílmico en el que pone voz y sonido a un lugar que en su origen estuvo destinado a formar a niños huérfanos de padres víctimas de accidentes laborales en la minería y que en la actualidad se ha convertido en La Ciudad de la Cultura.

El veterano crítico y profesor de cine, Luis Aller, dirige  Transeúntes, que compitió en la sección oficial del Bafici argentino. Este filme narra un viaje frenético por Barcelona realizado tras más de dos décadas de rodaje vertidas en más de 6.000 planos. Rostros tan populares como los de María Galiana, Sergi López y Santiago Ramos comparten escena en esta película abrumadora e hipnótica.

Ann Perelló, conocida en Sevilla por su papel en Otel•lo(Hammudi Al-Rahmoun Font), película estrenada mundialmente en el SEFF en 2012, y Edu Ferrés, visto en series como  Amar es para siempre, son la pareja protagonista de  Amor tóxico, séptimo largometraje del director cántabro Norberto Ramos del Val. Esta comedia romántica políticamente incorrecta está escrita por los también críticos cinematográficos Toni Junyent y Pablo Vázquez.

Pero hay más viejos amigos del Festival de Cine de Sevilla que regresan a esta edición: Eloy Domínguez Serén (que el año pasado trajo Jet lag) relata su mudanza a Suecia, lugar al que fue a probar suerte en 2012, en No Cow on the Ice.

Víctor Hugo Seoane pone también la vida en el centro en su largometraje de debut,  Verengo, película que indaga en el paso del tiempo a través de una grabación familiar. El director desentraña en su cinta los misterios del ciclo de la vida.

Y finalmente, Miguel Ángel Blanca dirige  La extranjera, inquietante película sobre el turismo invasor en Barcelona. Relato en forma de collage que, a partir de la misteriosa desaparición de una joven turista raptada por un psicópata, recoge en “posados robados” la cotidianidad de esa ciudad tomada por un ejército de zombies que hacen cola en cualquier museo y/o monumento empuñando palos de selfie.

Cine fuera de concurso... y para todos los públicos

Hasta aquí el cine de autor más exigente. Porque el SEFF es consciente de que hay que abrir la carta a otros paladares menos acostumbrados a sabores exóticos. Así que, fuera de concurso y en una gala especial junto a los actores protagonistas Javier Cámara, Candela Peña, Carmen Machi, Secun de la Rosa y Julián López, el cineasta Félix Sabroso presenta la película El tiempo de los monstruos, última entrega del director en cuyo guión participó Dunia Ayaso poco antes de su muerte y parte esencial del tándem, autores de películas como  La isla interior o  Perdona bonita, pero Lucas me quería a mi.

 

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