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'Rapa das bestas', tradición y brutalidad

Sin dudar de las buenas intenciones de los lugareños que apelan no solo a la tradición sino también al bienestar de los animales, los hechos demuestran que la Rapa das bestas genera un sufrimiento innecesario e injustificable.

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Se organizan grupos de tres personas para someter a los caballos durante las dos horas del 'curro'. Foto: El caballo de Nietzsche

Se organizan grupos de tres personas para someter a los caballos durante las dos horas del 'curro'. Foto: El caballo de Nietzsche

Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, la Rapa das bestas de Sabucedo (Pontevedra) se remonta, según la tradición oral, al período en el que la peste bubónica azotó duramente la región, hace más de cuatrocientos años. Dice la leyenda que unas hermanas ofrecieron a San Lourenzo —patrón de la parroquia— dos de sus yeguas si las protegía de la enfermedad. Pasada la peste las mujeres cumplieron su promesa y entregaron los animales al párroco de Sabucedo. Con el tiempo los caballos se multiplicaron y son ya varias manadas las que viven en los montes de forma salvaje.

Según los defensores de la tradición, la Rapa das bestas además de cumplir una función ritual tiene también como objetivo el bienestar de los animales. No ponemos en duda las buenas intenciones de lugareños y loitadores. Sin embargo, los hechos apuntan a que nos encontramos ante una justificación más para amparar una fiesta donde los animales sufren de forma innecesaria a manos humanas.

El bullicio generado por las más de cuatro mil personas que acuden al curro (el recinto donde se procede a la rapa), el estorbo que suponen los medios de comunicación acreditados (este año 160), la brutalidad con la que son tratados los caballos o el matadero como destino para muchos de los potros, -según indican participantes y propietarios-, son hechos que alguien que pone el el respeto a los animales y su bienestar por encima de cualquier otra consideración no puede aceptar.

Todo ello queda patente en el reportaje fotográfico realizado por este blog en la última edición de la Rapa das bestas de Sabucedo, hace apenas unos días.

La Iglesia de San Lorenzo de Sabucedo da la llamada a las 6:30 de la mañana y comienza 'A rapa das bestas'. Foto: El caballo de Nietzsche

La Iglesia de San Lorenzo de Sabucedo da la llamada a las 6:30 de la mañana y comienza 'A rapa das bestas'. Foto: El caballo de Nietzsche

Misa de Alborada, en la que se pide protección a San Lorenzo para la 'baixada' y el 'curro'. Foto: El caballo de Nietzsche

Misa de Alborada, en la que se pide protección a San Lorenzo para la 'baixada' y el 'curro'. Foto: El caballo de Nietzsche

Los vecinos de Sabucedo acompañados por los visitantes dirigen a los caballos al 'peón'. Foto: El caballo de Nietzsche

Los vecinos de Sabucedo acompañados por los visitantes dirigen a los caballos al 'peón'. Foto: El caballo de Nietzsche

Vecina de Sabucedo dirige la búsqueda de los caballos. Foto: El caballo de Nietzsche

Vecina de Sabucedo dirige la búsqueda de los caballos. Foto: El caballo de Nietzsche

Los caballos son localizados y cercados hasta su acorralamiento. Foto: El caballo de Nietzsche

Los caballos son localizados y cercados hasta su acorralamiento. Foto: El caballo de Nietzsche

Manada de caballos en los montes de Sabucedo. Foto: El caballo de Nietzsche

Manada de caballos en los montes de Sabucedo. Foto: El caballo de Nietzsche

Bajada de los caballos del monte hacia el pueblo, que se realiza a pocas horas de comenzar el 'curro'. Foto: El caballo de Nietzsche

Bajada de los caballos del monte hacia el pueblo, que se realiza a pocas horas de comenzar el 'curro'. Foto: El caballo de Nietzsche

Durante la bajada, los potros suelen sufrir daños que pueden inhabilitarlos. Foto: El caballo de Nietzsche

Durante la bajada, los potros suelen sufrir daños que pueden inhabilitarlos. Foto: El caballo de Nietzsche

El 'curro' tiene capacidad para 1.500 personas. Foto: El caballo de Nietzsche

El 'curro' tiene capacidad para 1.500 personas. Foto: El caballo de Nietzsche

El 'curro' comienza con la retirada de los potros de la mano de los niños ayudados por sus familiares. Foto: El caballo de Nietzsche

El 'curro' comienza con la retirada de los potros de la mano de los niños ayudados por sus familiares. Foto: El caballo de Nietzsche

La sumisión del caballo es imprescindible durante el 'curro'. Foto: El caballo de Nietzsche

La sumisión del caballo es imprescindible durante el 'curro'. Foto: El caballo de Nietzsche

Se organizan grupos de tres personas para someter a los caballos durante las dos horas del 'curro'. Foto: El caballo de Nietzsche

Se organizan grupos de tres personas para someter a los caballos durante las dos horas del 'curro'. Foto: El caballo de Nietzsche

Dos hombres reducen a un caballo contra su voluntad. Foto: El caballo de Nietzsche

Dos hombres reducen a un caballo contra su voluntad. Foto: El caballo de Nietzsche

Algunos de los caballos son echados contra el suelo. Foto: El caballo de Nietzsche

Algunos de los caballos son echados contra el suelo. Foto: El caballo de Nietzsche

Un caballo es inmovilizado para proceder a la 'rapa'. Foto: El caballo de Nietzsche

Un caballo es inmovilizado para proceder a la 'rapa'. Foto: El caballo de Nietzsche

Un potrillo es sacado del 'curro' y llevado a un carro. Foto: El caballo de Nietzsche

Un potrillo es sacado del 'curro' y llevado a un carro. Foto: El caballo de Nietzsche

La degustación de carne de potro rodea los días previos y posteriores a la 'fiesta'. Foto: El caballo de Nietzsche

La degustación de carne de potro rodea los días previos y posteriores a la 'fiesta'. Foto: El caballo de Nietzsche

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