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La verdad

La verdad está en peligro en este país en estos tiempos y contarla es arriesgado. El gobierno controla a los medios públicos y privados. Las empresas censuran a los periodistas más críticos. Cuando la verdad les hace daño, matan al mensajero.

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El 8 de septiembre de 2004, en plena batalla electoral por la presidencia de los Estados Unidos entre John Kerry y George Bush Jr., el prestigioso informativo de la CBS, 60 minutes, emitió un reportaje en el que acusaba al entonces presidente Bush de haber entrado en la Guardia Nacional por enchufe para evitar su traslado a la guerra de Vietnam y de haberse ausentado de su puesto después de obtener la plaza que le libró de ser reclutado. El héroe de la aviación tenía las alas chamuscadas.

A las pocas horas, los blogs republicanos ardían contra los periodistas que habían elaborado la información a los que acusaban de presentar como prueba unas fotocopias que eran falsas. El equipo del programa refutó las críticas basándose en el análisis de expertos y testimonios de militares que corroboraban los papeles. No obstante, ni los analistas podían ser concluyentes sobre su autenticidad, al no ser originales, ni todos dieron un informe positivo, y algunos testigos cambiaron parte de su declaración ante la presión ambiental. Las prisas de la cadena y los periodistas por sacar la historia en la campaña, les habían hecho cometer errores de comprobación. Tenían todas las piezas, pero no eran irrefutables.

Se desató una tormenta perfecta contra Mary Mapes, la productora que había conducido la investigación, y Dan Rather, el famoso presentador del programa. Semanas antes eran felicitados por ser los periodistas que sacaron los vídeos de las torturas en Abu Ghraib pero ahora eran objeto de un linchamiento. La propia televisión acabó obligando a Rather a leer una disculpa en la que CBS ponía en duda los documentos. Era evidente que el lobby republicano y la propia administración Bush les había cogido del cuello para que echaran a los periodistas a los leones. Y a la calle. Mapes y su equipo fueron despedidos. Rather no renovó contrato.

Como sabemos, Bush salió reelegido, incluso reforzado por una historia que parecía un ataque infundado de liberales resentidos. Pero nunca nadie demostró que las pruebas ni la historia fueran falsas y los profesionales que las publicaron siguen defendiéndolas a día de hoy. Ahora también una película, Truth, Verdad, desagravia, sin esconder sus errores, a esos periodistas que pagaron la osadía de apuntar demasiado alto sin munición suficiente. Apuntaron a la luna y la luna desvió el tiro para que el público mirase al dedo. Nadie volvió a hablar del historial militar de Bush. Ya sólo importaban las fotocopias. Fotocopias. ¿Les suena de algo?

En España los conservadores también pusieron en duda la autenticidad de las fotocopias de los papeles de Bárcenas o la declaración de Correa publicada por Eldiario.es y el director del periódico El Mundo, Pedro J. Ramírez, fue cesado por presiones gubernamentales por sacar los originales en su portada y llevarlos al juzgado. Ayer mismo, El País fulminó como colaborador a uno de sus referentes históricos, Miguel Ángel Aguilar, por decir en el New York Times que los grandes medios están en manos del poder político y económico y que había periodistas que se iban de su diario porque se sentían censurados, como viene denunciando la redacción desde hace meses. El cese de Aguilar lo confirma, confirma lo que Aguilar decía. Cuando la verdad les duele, matan al mensajero.

La verdad está en peligro en este país y contarla es arriesgado. El gobierno tomó el control de los medios públicos cuando decidió por decreto nombrar a sus directivos sin consenso. A los privados los controla amenazándoles con perder la millonaria publicidad institucional o las licencias de emisión. Profesionales de RTVE denuncian la manipulación y censura de noticias que afectan al partido del gobierno. Los medios privados silencian las informaciones que cuestionan a sus inversores y son incómodos a las élites. La Ley Mordaza permite multar a quienes graben a las fuerzas del orden o convoquen protestas. La precariedad y el paro también amordazan. Muchos periodistas han caído.

Por eso, más que nunca, hay que recordar la despedida de Dan Rather en 60 minutes: “A mis compañeros allí donde contar la verdad significa arriesgarlo todo y a cada uno de ustedes: coraje”. Lo vamos a necesitar en las próximas elecciones. Por lo que sabemos, el presidente podría salir reelegido porque para muchos millones de españoles los papeles de Bárcenas o la declaración de Correa no son más que unas fotocopias inventadas por unos resentidos. Coraje. Lo vamos a necesitar los periodistas para hacer nuestro trabajo que, como dice Rather, consiste enfrentar al poder con la verdad.

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