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La PAH consigue un alquiler social para 11 familias gracias a una ocupación en Terrassa

Una de las familias del edificio de Terrassa en el momento de firmar el contrato de alquiler.

Jordi Mumbrú

Terrassa —

Sólo los que luchan pueden ganar. Y eso es lo que han hecho las 11 familias de Terrassa que, desde el miércoles, ya viven en pisos de alquiler social de CatalunyaCaixa. A partir de ahora y durante los próximos cinco años, sólo pagarán 150 euros al mes por el alquiler de su piso. Pero este acuerdo no les ha caído del cielo. Para conseguirlo tuvieron que ocupar un edificio entero hace un año y medio con la ayuda de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), sin la cual nada de esto hubiera sido posible. Este fue el primer edifico que se ocupó en todo el Estado con el objetivo de realojar a familias del municipio que habían sido desahuciadas, lo que desde la plataforma denominan 'Obra Social de la PAH'.

La ocupación del edificio se llevó a cabo en diciembre de 2011, durante una manifestación. La acción sorprendió a los agentes de la policía local que tranquilamente iban cortando el tráfico de las calles por donde pasaba la macha, e incluso cogió por sorpresa a algunos de los propios manifestantes. Todo se había preparado con discreción. Los únicos que estaban avisados ​​eran los futuros vecinos de la finca, que ya habían sido seleccionados por la PAH y que esa misma noche se instalaron en el inmueble. “Yo tenía mis dudas. Al principio pensaba que esto de ocupar era delincuencia. Me daba vergüenza y además tenía miedo de que en cualquier momento entrara la policía y nos echara”, recuerda Ass Diagne, vecino de Terrassa nacido en Senegal. Pero como la única alternativa que tenía era dormir en la calle, este africano de mirada tranquila y bondadosa, se atrevió a dar el paso. Y ocupó.

Curiosamente, a él lo habían desahuciado por no pagar la hipoteca que tenía con Caixa de Tarragona, perteneciente a CatalunyaCaixa, de modo que, sin proponérselo, terminó ocupando un piso de la entidad que lo había desahuciado. Diagne mantiene aún una deuda con esta entidad, pero ni sabe de cuánto dinero se trata. Su objetivo a los 47 años es volver a tener trabajo para reunir el dinero necesario para pagar el viaje de su familia, que sigue en Senegal, pero ya no cree que lo pueda conseguir. Aún así, esta mañana, estaba contento. “Le hemos metido un gol en CatalunyaCaixa”, decía.

Un precedente para los demás edificios ocupados

Uno de los otros culpables de este gol es Guillem Domingo. Para él no hay ningún piso de alquiler. Él no lucha por necesidad sino por solidaridad. Y lo seguirá haciendo: “Estamos cambiando las cosas. Lo que no hace el Gobierno lo hace la PAH”, decía feliz ante las cámaras de televisión. La finca ocupada hace un año y medio se vació miércoles y ese mismo día las once familias, algunas de ellas con niños, se realojaron en los pisos que les había ofrecido CatalunyaCaixa. Domingo considera que esta victoria crea “un precedente importantísimo” ya que hay muchos otros edificios ocupados en todo el Estado y es posible que este caso anime a bancos y cajas a buscar acuerdos similares. Domingo reconoce que las negociaciones han sido muy difíciles y asegura que ya no volverán a entrar en esta finca ya que así lo dice el pacto. Eso sí, el joven vecino de Terrassa recuerda que en el municipio hay más de 5.000 pisos vacíos. En toda Catalunya, la PAH ya ha ocupado 9 edificios enteros.

Tras el acuerdo alcanzado entre las dos partes, CatalunyaCaixa retiró la demanda penal que tenía contra los ocupantes. Fuentes de la entidad han explicado que no se trata del primer caso, ya que hay muchos otros que se solucionan sin tanto alboroto. La entidad asegura que actualmente tiene 1.800 pisos destinados al alquiler social, es decir, a rentas inferiores a los 350 euros mensuales.

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