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'Techo y comida', retrato de cómo la crisis se ceba con los más débiles

Una película muestra el proceso inexorable que se inicia en la pobreza y desemboca en los desahucios

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Natalia de Molina, en un fotograma de Techo y Comida.

Natalia de Molina, en un fotograma de Techo y Comida. Techo y Comida

Techo y comida es la ópera prima de Juan Miguel del Castillo. Más allá del argumento el filme es un descenso a los infiernos de la pobreza de una mujer joven, interpretada con gran contención por Natalia de Molina, y su hijo de ocho años, que viven una situación en la que la madre, sin trabajo, sin ayudas y sin amigos ni familiares ve como la espiral de la miseria les engulle lenta e inexorablemente.

Más allá de la historia que cuenta el filme, el trasfondo es el de la soledad y la vergüenza que como condenas suplementarias se unen a la indefensión que para esta mujer joven supone la pérdida del trabajo.

La protagonista, muy contenida en su interpretación, intenta disimular en todo momento que no tiene dinero. Así intenta evitar que la administración le quite la custodia de su hijo. A este juego diabólico se une la vergüenza y la tristeza natural que le causa su situación. De hecho, la película es también la crónica de la vergüenza con la que los afectados por la crisis han de convivir. Porque a diferencia de lo ocurrido en situaciones anteriores, la crisis ha convertido en culpables a sus víctimas más desvalidas. Se diría pues que además de la situación objetiva, la ideología dominante ha transmitido la imagen que aquellos que caen lo hacen porque no son capaces de competir, porque no se esfuerzan lo suficiente. Y por tanto, si antes ser pobre generaba un sentimiento de cierta dignidad y solidaridad entre la gente sencilla. Ahora la pobreza provoca una situación de humillación añadida y desprecio entre sus iguales.

Engranaje implacable

El artefacto narrativo muestra cómo de manera imparable se degrada la vida de la joven madre de familia y su hijo, atrapados en un engranaje implacable. Detalles nimios como no tener champú u observar como te cortan el agua o la electricidad del domicilio se suceden con precisión dramática. Y todo sin que la protagonista ose confesar su situación. Si recibe alguna ayuda, es también de forma vergonzante y disimulada. Nada heroico ni emocionante. De hecho, la vergüenza preside la forma de actuar hasta de los propietarios de la vivienda que la protagonista, también perseguidos por las deudas que, por no poder pagar el alquiler, instarán el desahucio.

Y de fondo a las pequeñas desgracias que se van sumando en la vida cotidiana de la madre angustiada, se observa la indiferencia de aquellos que, tal vez por ser muy conscientes, intentan no ver la situación. Magistral en este sentido la escena en la que la madre debe comunicar a su hijo que los echan de casa. Todo pasa en Jerez de la Frontera mientras se juega la final de la copa del mundo de fútbol y las calles rebosan de gente con la camiseta de la selección y banderas rojigualdas.

La película termina invitando al debate, lo que no quita ni un gramo de dramatismo a la trama.

Nota aparte es que el equipo y la productora de la película, Diversa Audiovisual, que han impulsado la película son catalanes. Y que este duro filme se ha podido hacer finalmente gracias a las aportaciones de un Verkami que finalmente lo ha que lo ha hecho posible.

Premios

La respuesta de los que han visto el filme ha sido positiva a pesar de la dureza de la historia. La crítica ha sido aún más entusiasta: dos nominaciones a los premios Feroz, a la mejor película dramática y a la mejor actriz; tres nominaciones a los premios Goya: mejor actriz, al mejor director novel y a la mejor canción original. Y también ha obtenido una denominación a la mejor actriz en los premios Forqué.

Además, el film ha sido galardonado en los certámenes de Almería, Tudela, Orense; del Festival de Málaga, donde consiguió los galardones a la mejor actriz, premio del público y mejor película. Y los festivales de Toledo Albacete.
Pero si se quiere comprobar, aquí tenéis las salas de cine donde aún se puede ver esta pel·lícula, hecha por catalanes, dirigida por un andaluz, ambientada en Andalucía y que cuenta una historia universal.

Protagonizado: Natalia de Molina, Mariana Cordero, Mercedes Hoyos, Gaspar Campuzano, Montse Torrent, Natàlia Roig, la colaboración especial de Manuel Tallafé y la presentación de Jaime López.
Género: Drama Social
Dirección: Juan Miguel del Castillo

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