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Mohamed Fadel: "Si eres un saharaui en territorio ocupado no tienes derecho a mucha asistencia sanitaria"

Entrevista a Mohamed Fadel Mohtar, director de distintos centros hospitalarios de Tinduf y delegado de Sanidad de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en España desde 1995.

 “En Tinduf tenemos un sistema sanitario mejor que el de muchos países africanos” 

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Mohamed Fadel director d'alguns centres hospitalaris a Tinduf / VITOR SANZ (Salut, Drets Acció)

Mohamed Fadel director d'alguns centres hospitalaris a Tinduf / VITOR SANZ (Salut, Drets Acció)

Los saharauis han creado un sistema sanitario ejemplar y organizado en los campamentos de Tinduf, donde llevan 40 años viviendo en el exilio, ante las adversidades climatológicas y terrenales del lugar, demostrando que se puede crear un sistema de salud en medio del desierto. Mohamed Fadel Mohtar es director de distintos centros hospitalarios de Tinduf y el delegado de Sanidad de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en España desde 1995. En ocasión del debate de Medicos Mundi estuvo en Barcelona para hablar de este campamento único en el mundo por el grado de organización y distribución de la ayuda, que hacen los mismos saharauis, y no las ONG, que se limitan a dar ayuda asistencial y recursos. Pide más ayuda a la cooperación para los saharauis, después de que el Gobierno español la recortara por la crisis entre un 70 y un 80%.

¿Cómo es el sistema sanitario de los campamentos de Tinduf?

Tenemos un sistema altamente sofisticado para un campo de refugiados en condiciones difíciles no optimas para nada. Tenemos un sistema de vacunación, control de agua, alimentación, vivienda, transporte, esto mejora la calidad de vida. Un sistema sanitario mejor que el de muchos países africanos, estoy seguro, y esto me lo reconoce el personal de la OMS, me lo dicen desde Naciones Unidas y gente que ha estado en otros países. Es un sistema muy desarrollado, lo que no es, es sostenible. No es un campo de refugiados donde ves que se les cocina a los habitantes, y vienen con sus vasos, cubiertos, etc. Aquí a cada cual le das lo que le corresponde por un mes, y que se lo coma en un día o en 50 días es su problema. Pero son años que llevamos con esto y la gente esta concienciada, saben que tienen que cuidar esto.

Es un sistema gratuito, responsabilidad del estado saharaui. Se trata de cubrir una necesidad. Asumir la responsabilidad de curar un paciente en donde sea. En los campamentos si se puede, sino se le traslada a Argelia o a España. Esto se realiza a través de asociaciones de amigos del pueblo saharaui que tienen casas de acogida en todo el estado español, para resolver todas aquellas patologías que escapan de las capacidades de nuestros médicos, técnicos o especialistas.

¿Qué infraestructuras habéis creado para este sistema?

A cada provincia hay una dirección de salud que asume toda la asistencia, preventiva o asistencial. Estas direcciones de salud conjuntamente forman el Ministerio de Salud Pública, y luego hay también, unas direcciones centrales de farmacia, asistencia, de personal de evacuaciones, de cooperación. Hablar de esto en el desierto es un tema bastante complejo, no solamente desde el punto de vista de infraestructuras, sino que es complejo porque la forma de financiarlo es a través de asociaciones, entidades, organismos internacionales, La Liga del Pueblo saharaui, Médicos Mundi, la Unión europea o el ACNUR.

¿Cuantos centros de asistencia hay?

Tenemos cinco provincias y cada provincia consta de un hospital provincial y de seis o siete dispensarios. Los casos complicados se envían a los hospitales regionales y estos a la vez envían a los hospitales nacionales que tenemos allí, dependiendo del caso y del estado. Que estamos en condiciones de darle asistencia, perfecto, que no, pues también se envían a Argelia, o sino, en las casas de acogida en España.

Un ejemplo de esta gestión sanitaria que habéis desarrollado, es por ejemplo la de los medicamentos, no los recibís sino que los fabricáis.

Si, recibimos materia prima y se fabrica allí el medicamento que nosotros necesitamos. Por ejemplo, los antidiarreicos suelen faltar en verano con mucha frecuencia o las pomadas, entonces fabricamos más.

Un laboratorio que está en el mismo campamento, en medio del desierto.

En el mismo campamento, llevamos muchos años trabajando allí con este laboratorio, y con unos resultados garantizados por unos controles de calidad que se realizan. Este proyecto es solo un ejemplo, en la vacunación tenemos otro proyecto, en el control del agua otro, otro para el control del medioambiente. Cada función que tenemos que organizar se traduce en un proyecto que está financiado por una entidad.

¿En qué condiciones se trata a un enfermo en un campamento que está en medio del desierto?

En los dispensarios tenemos enfermeros, a nivel de los hospitales regionales, que son autonómicos, suelen haber médicos generales, y a veces tampoco no los hay, pero hay personas con conocimientos de medicina. En los hospitales nacionales hay médicos y especialistas, pero claro, no pueden cubrir todas las necesidades, porque hay solamente, por ejemplo, un cirujano permanente, un anestesista, un pediatra, un ginecólogo, que es a la vez cirujano, un especialista en medicina interna, un neurólogo, un especialista en gastrología y médicos generales, uno de cada para todo el territorio. Pero hay comisiones medicas que suelen venir desde España o Italia o de Gran Bretaña, expertos en oftalmología, otorrinos, que vienen por un periodo de 10 a 15 días, e intentan solucionar todo aquello que pueden.

¿Cuál ha sido el papel de las mujeres en la creación de este sistema sanitario?

El papel de la mujer allí es importantísimo, en primer lugar, consideramos igual mujeres que hombres, lo importante es la calidad de la formación, seas hombre o seas mujer tienes, además, las mismas posibilidades de formarte. Pueden ir a Cuba o a Alemania a estudiar. Pero en cuanto a participación, si hablamos en tiempos de guerra, la mayor parte lo llevaba la mujer, llevaba toda la organización. Después de la guerra la mujer se dedicó más a la familia, al trabajo, pero tiene una participación muy amplia en todos los sectores, no solamente en la salud, sino en todos.

Las condiciones climatológicas y terrenales del desierto afectan a la salud de las personas, que se puede ver agravada por estar en un sitio tan complicado como puede ser un campo de refugiados ¿Cuáles son las patologías mas comunes derivadas de este entorno?

Lo mas duro es el verano, las temperaturas pueden llegar a 50 o 60 grados, entonces, implica que hay una mayor deshidratación, mayor desnutrición, anemias. Mucha diarrea, es bastante complejo, con el calor la gente deja de comer, y acaban con patologías diarreicas muy fuertes que son difíciles de compensar. En invierno tenemos más enfermedades reumáticas, respiratorias, bronquitis, neumonías, bronconeumonías, problemas gástricos (gastritis, ulceras), derivados del estado nutricional de la gente allí.

Y, ¿con que adversidades os encontráis?

Las diarreas allí son muy fuertes en verano, por el calor, porque te deshidrata, por todos lo líquidos que pierdes, por la sudoración. Es insoportable el calor al estar enfermo, agudiza el estado del enfermo. Otro aspecto, aquí [España] tienes un hospital cerca, hay taxis y autobuses para llegar rápido, las condiciones son muy diferentes. Allí para que llegues a un dispensario, a veces lo tienes a 500 metros, pero claro, no hay taxis ni nada. Si tienes que ir al hospital regional ya es más complejo, más difícil, es más lejos.

Entrevista a Mohamed Fadel / VICTOR SANZ

Entrevista a Mohamed Fadel / VICTOR SANZ

El Gobierno español a pesar de ser uno de los principales donantes de fondos para la ayuda en los campamentos, ha recortado de forma severa las ayudas a la cooperación.

A disminuido la cooperación española en un 70 o un 80%, según declaraciones del delegado de la cooperación española en los campamentos, no lo digo yo. Esto se traduce en recortes a proyectos o en la eliminación total de proyectos. Pero no se ha dado solo un recorte de cooperación española, también internacional. Es el caso del Alto Comisionario de Naciones Unidas para los Refugiados, el Programa Mundial para la Alimentación , la Unión Europea.

¿A qué proyectos ha afectado?

Nosotros, por ejemplo, teníamos una estimulación del personal sanitario, les asignábamos una cantidad porcentual de cada proyecto. Pero, desde enero del 2015 ningún profesional ha cobrado. Y cuando el personal no está bien estimulado no funciona nada, es el problema más grave que puede haber.

Con todo, ¿Podemos decir que se puede organizar un sistema de salud en medio del desierto?

Requiere de mucho sacrificio y mucha voluntad, mucha credibilidad ante los financiadores porque sino les das esa credibilidad no puedes tener una financiación para ningún proyecto, es lo que hemos intentado hasta ahora. Quiero hacer un llamamiento a la cooperación española, sabemos de la crisis, entendemos el problema de la crisis mundial, pero hay que tener cierta flexibilidad a la hora de hacer sacrificios. Porque muchas veces a una persona que tiene hambre tu le hablas de crisis y quizás, por mucho que hable español, no te entenderá. O si está enfermo, tu le hablas de crisis y no te entenderá. Háblale de la crisis que quieras.

Una de las prácticas sanitarias difíciles es la de dar a luz. ¿Cómo es un parto en el desierto?

Muy complejo, no es nada agradable. Si te coge un parte en pleno desierto… no se lo deseo a ninguna mujer. Es durísimo. Intentamos mejorarlo. El dispensario suele estar máximo a unos 500 metros o un kilómetro de la jaima más lejana. Pero hay que esperar a que llegue la ambulancia, se pierde tiempo, pero intentamos mejorar esto a través de un proyecto con Médicos del Mundo. Las comadronas y los ginecólogos intentan mentalizar a la mujer que para la fecha del parto tiene que estar lo más próximo posible a un centro.

¿Cuantos ginecólogos hay?

Permanente, solo uno. Lo suplimos con comadronas que están bien formadas. Hay una escuela de enfermería que forma muy bien a los profesionales. Forma a enfermeras, comadronas, enfermeros especializados.

La alimentación es un aspecto que puede mejorar o empeora la salud de las personas. ¿A qué alimentos tienen acceso los saharauis de Tinduf?

Está mayoritariamente gestionado por el Programa Mundial de Alimentos, que nos hace llegar aceite, lentejas, alubias, garbanzos, fideos, arroz. Normalmente casi todo son carbohidratos. Se distribuyen por familia a través de la Media Luna Roja, que tiene control de todas las familias y a cada familia le corresponde X cantidad al mes de azúcar, lentejas, alubias, de todo lo que se distribuye. Esto pero no es suficiente para garantizar una alimentación adecuada a una dieta equilibrada, en la que deberían entrar grasas, vitaminas, carbohidratos. A raíz de discusiones con el Programa Mundial de Alimentos y con ACNUR, se organizaron con otras ONG internacionales para mejorar la calidad y a veces, traían carnes, pescado, frutas, verduras para crear una dieta equilibrada. Pero por el problema de la crisis ha disminuido totalmente esto.

¿Cuál es la situación de los derechos humanos en los territorios ocupados, en referencia al acceso a la sanidad como derecho fundamental?

Derechos humanos es salud, enseñanza, es alimentación, es agua, es vivienda, es derecho a manifestarse libremente sin ningún tipo de presión. Esto en los campamentos yo estoy seguro que lo hay, en los territorios ocupados esto no existe, no solo lo digo yo, sino que hay medios que lo han corroborado. Nuestra responsabilidad es ofrecer estos derechos a la población saharaui en los campamentos, y en los territorios ocupados seguiremos luchando para mejorar la vida. La sanidad en los territorios ocupados es potestad marroquí. Allí, ni los propios marroquíes tienen esta asistencia.

¿Llega gente de los territorios ocupados a los campamentos para ser tratada?

Si, y algunos los hemos acabado trayendo aquí en las casas de acogida en España. Si eres un saharaui en territorio ocupado no tienes derecho a mucha asistencia sanitaria, te pueden dar algo insignificante. O tienes que pagar a las instituciones publicas marroquíes, es la realidad. No quiero dramatizar, esta es la realidad, me gustaría que alguien pudiera visitar los territorios ocupados, le invitaríamos a ver la realidad. La salud no es gratuita allí y si lo es, lo es solo para algunos, hay mucho favoritismo.

 

 

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