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Ikea también quiere acoger y diseña un barracón de refugiados

La organización ACNUR recuerda que el número de refugiados se halla en aumento y alcanza los 65 millones de personas, el 51% menores de edad

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El Design Museum de Londres acaba de conceder su premio de arquitectura 2016 al modelo Better Shelter de barracón desmontable de refugiados, diseñado por un equipo de arquitectos suecos para Ikea. Tiene 17,5 m2 de superficie y llega en un paquete plano con las piezas, las herramientas y las instrucciones para montarlo en cuatro horas. Les paredes son de polipropileno o plástico rígido, con paneles solares para generar luz eléctrica y la base sobreelevada unos centímetros por encima del suelo para evitar humedades e infecciones. La estructura modular permite juntarlos en cadena. Cuestan 1.158 € cada uno y de momento han vendido 30.000 ejemplares a varios países.

La organización ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados) recuerda que el número de refugiados se halla en aumento y alcanza los 65 millones de personas, el 51% menores de edad. Tan solo el conflicto de Oriente Medio generó el pasado año medio millón de refugiados, de los cuales 5.000 se ahogaron en el Mediterráneo mientras intentaban llegar a Europa.

Los refugiados son tan antiguos como la guerra y tan dramáticos como ella. No siempre se trata de países lejanos, la lejanía la pone más bien el punto de vista cultural. La ACNUR contabilizó en 2013 un total de 1,4 millones de palestinos que viven en campamentos de refugiados. En la provincia argelina de Tindouf viven desde 1975 decenas de miles de saharauis (el censo fluctúa) de la antigua colonia española del Sáhara Occidental.

El medio millón de refugiados republicanos españoles que atravesaron a pie los Pirineos tras la caída de Barcelona, en enero de 1939, fueron amontonados por las autoridades republicanas francesas en pleno invierno en las playas sin ninguna instalación en Argelés, Saint-Cyprien y El Barcarés, hasta que empezaron a construir los primeros barracones semanas más tarde. El gobierno de París conocía desde meses atrás la probabilidad de aquel alud humano, pero no adoptó ninguna medida material de acogida.

La lentitud era evitable y tuvo como objetivo fomentar el retorno de los refugiados, las repatriaciones voluntarias a la España de Franco. El argumento de que Francia hizo lo que pudo ante la magnitud del éxodo quedó pronto desmentido, cuando se mostró capaz de construir de cero –en la inmediata segunda etapa– el siniestro campo penitenciario de Gurs.

Tan solo 42 días transcurrieron entre la requisa militar, el 15 de marzo de 1939, de 90 hectáreas de terreno en los términos municipales de Gurs, Dognen y Préchacq-Josbaig (Pirineos Atlánticos) y su entrada en servicio, el 25 de abril, como campo de concentración, con el primer millar de republicanos españoles internados. El 10 de mayo eran ya 18.985.

En aquellos 42 días la administración francesa levantó en Gurs 428 barracones, una carretera asfaltada de 1,7 km, una red de alcantarillas y fosas de drenaje, una vía férrea de 3 km y 250 km de alambre de púas, así como un servicio de captación, filtrado, bombeado y distribución de agua. Conectaron el teléfono y el alumbrado, excepto en los barracones de refugiados.

A diferencia de 1939, ahora los barracones de Ikea pueden montarse en cuatro horas, según las instrucciones incorporadas.

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