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Benjamín Prado: "Para seguir siendo Sabina, Joaquín tiene que pelear mucho"

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Benjamín Prado: "Para seguir siendo Sabina, Joaquín tiene que pelear mucho"

Benjamín Prado: "Para seguir siendo Sabina, Joaquín tiene que pelear mucho"

"Para seguir siendo Sabina, Joaquín tiene que pelear mucho", sostiene el escritor Benjamín Prado para resumir la esencia de "Incluso la verdad", el libro que ha escrito junto al ubetense -un "poeta con banda" y un "héroe nacional"- con el que invitan a "entrar en la cocina" de las canciones de "Lo niego todo".

La historia que cuenta "Incluso la verdad" (Planeta) es la de "dos tíos en pantaloncitos cortos sentados en la cocina de casa, cada uno con su boli y sus folios, escribiendo", señala Prado en una entrevista con EFE en la que puntualiza que en el proceso de creación de las letras de "Lo niego todo" también tuvo mucho que ver Leiva (productor y músico), aunque no escribiera "ni un verso".

Los tres son los culpables de haber empujado "el mismo coche averiado" durante el verano pasado en Rota, el municipio gaditano en el que se engendró un disco que ya es todo un fenómeno dentro de la trayectoria de Sabina.

"Nos peleamos tanto, disfrutamos tanto, reñimos tanto, nos dimos tales abrazos y tuvimos tales momentos de euforia que te daba pena que la gente no los pudiera ver", explica el escritor madrileño, autor del cincuenta por ciento de ese libro que permite "verle la espalda a las canciones" y conocer el proceso de creación "casi, casi" como si el lector hubiera estado allí.

Lo han conseguido mediante la explicación del contexto que rodea a temas como "Quien más, quien menos" o "Lo niego todo" y también a través de una serie de dibujos de Sabina y de varias fotos de familia hechas por Jimena Coronado, pareja del jiennense, en la intimidad de su casa en la bahía de Cádiz.

Ingredientes que forman parte de un libro colorido y dinámico que "explica muchas cosas", sobre todo que, "para seguir siendo Sabina, Joaquín tiene que pelear mucho".

"Tiene que trabajar a pico y pala cada palabra de cada canción. Eso, a parte de ser bonito de saber, es una lección importante en alguien tan grande como él, en alguien que se podía limitar a ir a una plaza de toros, cantar diez o quince de sus himnos", relata el poeta, que alaba la lucha de Sabina "por hacer algo nuevo", por no darle a la gente "comida recalentada ni ropa usada".

En esa batalla, dos espadachines como Leiva y como Prado, quien considera "emocionante" que de tantos momentos de risas y chiringuitos, de concursos de tortillas de patatas en casa Luis García Montero y Almudena Grandes, y de alguna sobremesa con Miguel Ríos saliera "algo tan grande".

"En la casa de Joaquín sus discos no se han puesto en la vida y este se ha puesto hasta aburrirnos a todos", revela entre risas el madrileño", que asegura que "Lo niego todo" a él le ha dado "una oportunidad que no suelen tener los poetas, "que es llegar a un estadio y ver gente coreando a voz en grito algo que has escrito".

Es el grato resultado de tardes de escritura que, precisa, podían acabar "a las seis de la madrugada" porque la inspiración y las ideas brotaban en cualquier momento y porque en esos ratos de convivencia también tenían que ponerse de acuerdo.

"La poesía es un material muy sensible, hay que manejarlo con mucho cuidado y no es lo mismo irse pasándose un balón que irse pasando una copa de cristal. Y aquí éramos como tres gatos andando entre la cristalería", dice entre risas.

Un trío liderado por "un poeta con banda" que sabe convertir la lírica en canción porque, en palabras de Prado, "Joaquín es una especie de fenómeno al margen de todo lo demás" con el que "no importan las edades", ni "el género", "las ideologías" o "los gustos", ya que reúne a gente de todo tipo en sus conciertos.

"Idiotas tenemos muchos, caraduras aún más, pero héroes tenemos pocos y Joaquín es un héroe nacional", sostiene.

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