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20.000 USB contra el apagón cultural de Corea del Norte

David Sarabia

Suele ocurrir que todo lo que huela a viejo comunismo atrae. Como los últimos vestigios de arquitectura soviética perdida en mitad de la estepa rusa o el antiguo edificio de la Stasi en Berlín. Son cosas que huelen a naftalina pero que saben a historia. Aunque quedan pocos vestigios del ideario comunista como Corea del Norte. Si hay algo que levante tantas ampollas como pasiones a la vez, ese el régimen de Kim Jong-un. El que muchos califican como el país más hermético del mundo se prepara para que 20.000 memorias portátiles se cuelen dentro de sus fronteras.

La iniciativa parte de la Human Rights Foundation en colaboración con Forum280 y pasa por todo aquel que quiera participar. La han llamado Flashdrives for freedom y desde su web se puede donar dinero o USBs; aunque lo primero sea invertido en lo segundo. El plan consiste en acaparar, borrar, rellenar e introducir las memorias flash en suelo norcoreano. ¿Que cómo lo harán? Con el apoyo del sur. ¿Que quién lo gestionará? Los disidentes políticos de la otra Corea del North Korea Strategy Center (NKSC). La HRF y Forum280 solo son los intermediarios.

“Este proyecto forma parte de una maniobra de los EEUU en colaboración con el gobierno surcoreano para intentar derrocar al gobierno de Corea del Norte. Es una iniciativa que llevan practicando años pero que nunca les ha resultado”, cuenta a este diario Alejandro Cao de Benós, representante de Corea del Norte en Occidente. Continúa explicando que “muchas veces, intentan hacerlo pasando los USB en globos aerostáticos en los que introducen billetes de dólar. No suelen llegar nunca a la población porque el gobierno norcoreano los intercepta antes”, asegura.

Los envíos han de ser dirigidos a una dirección de Palo Alto, California. Será allí donde -teóricamente- los pendrives serán formateados y grabados con los nuevos contenidos. “Nuestros compañeros norcoreanos determinan qué va en los discos”, apuntan en la web del proyecto. Y es que en los USB puede haber desde programas de televisión hasta películas surcoreanas, pasando por alguna que otra ópera, sin olvidar el plato fuerte: los discursos de los disidentes norteños. Flashdrives for freedom tampoco descarta que entren películas de la industria de Hollywood.

Apagón informativo

“Se puede participar enviando simplemente una memoria USB a Palo Alto, y nosotros haremos que llegue a Corea del Norte”, le decía Alex Gladstein, jefe de estrategia de la Human Rights Foundation, a Wired. El hermetismo en el país de Kim Jong-un provoca un apagón informativo que convierte a la Corea norteña en uno de los lugares que más curiosidad suscita en el mundo. Y es que dejó de publicar estadísticas oficiales hace unos 60 años.

El acceso a Internet es limitado. El acceso a la redes sociales, también. La mayoría de la población utiliza Kwangmyong, una intranet que solo funciona en el país asiático, inaugurada en el año 2000. Consta de un navegador, un buscador y un cliente de correo. Porque a pesar de que el acceso a Internet es libre, es necesario pedirle permiso al gobierno para comprar un ordenador. Según el Telegraph, una máquina cuesta tres veces el salario medio. Un salario medio que se situaría en torno a los 25-30 dólares diarios -unos 750 al mes-, cuenta NKNews.

Después de agua y comida, la siguiente cosa más valiosa [en Corea del Norte] son los medios extranjeros“, comentaba Gladstein a Quartz en febrero. Sin embargo, y aunque pueda pasar como nueva la iniciativa de la HSR, lo cierto es que ese trabajo lo lleva haciendo varios años la NKSC. ”Cada año, estos grupos transportan de contrabando algo menos de 10.000 memorias. Podrían enviar muchos más, pero están limitados por el hecho de que tienen que comprar los discos portátiles en Internet al por menor“, cuentan en Flashdrives for freedom.

Por su parte, Cae de Benós asegura que “en Corea del Norte la cultura que se consume mayoritariamente es de producción nacional, aunque sí es cierto que se importen documentales, películas o música del exterior, previamente filtradas. Pero vamos, como en Occidente. Con la diferencia de que aquí no se consumen contenidos propagandísticos”.

Alumbrando con cultura

En los pendrive, según cuenta HRF, habrá cultura. Series, películas, shows, música, discursos antinorcoreanos y también, páginas de la Wikipedia. ¿Pero cómo pasarán? El gobierno no puede interceptarlas, así que tienen que hacerlo ilegalmente. Los activistas de la NKSC lo han intentado en el pasado con globos aerostáticos. También, según cuentan, han sobornado a las autoridades norcoreanas para que las pasen o los han adosado a la parte inferior de los camiones y a los trenes que transportan mercancía entre un país y otro. Cao de Benós se muestra disconforme: “¿Sobornos? Eso es imposible. Si acaso sí que han podido sobornar a colaboradores chinos con los que nosotros trabajamos pero ningún funcionario de Corea del Norte se ha prestado a soborno alguno”.

La HRF también organizó una serie de charlas en San Francisco en julio de hace dos años a la que se la denominó popularmente “hackathon” y cuya temática giraba en torno a los métodos que utilizan los activistas para introducir información dentro del hermético país. Una tarea nada fácil si se tiene en cuenta que hace algo más de un mes, el Kim Jong-un bloqueó Facebook, Twitter y un número indeterminado de entre todas las páginas web cuyo dominio es norcoreano. Entre todo esto, un dato curioso: en 2014 solo había 1.024 direcciones IP registradas en el país.

Este artículo ha sido actualizado después de su publicación*.

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