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Socialistas valencianos: el congreso de la renovación pendiente

Ximo Puig llega como secretario general a un 13º congreso del PSPV en Elche del que, en principio, debe salir una ejecutiva alejada del tradicional reparto de cuotas

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Ximo Puig celebra su victoria en el XII congreso del PSPV-PSOE celebrado en 2012

Ximo Puig celebra su victoria en el 12º congreso del PSPV-PSOE celebrado en 2012 en Alicante. EFE

El secretario general ya llega elegido. Ximo Puig ha tenido que escudarse en su cargo de presidente de la Generalitat para sobrevivir en las primarias al trauma que en el conjunto del PSOE supuso el derribo de Pedro Sánchez y su vuelta al liderazgo, apoyado en toda una rebelión de las bases contra el aparato clásico y contra el criterio del propio Puig. El 13º congreso del PSPV-PSOE, que se celebra a partir de este viernes en Elche, revalida a quien se alzó con el liderazgo hace cinco años en Alicante, pero parece destinado a desmentir aquel cónclave en todo lo demás.

Si en marzo de 2012, Ximo Puig arrebató la secretaría general de los socialistas valencianos al entonces líder, Jorge Alarte, encabezando un frente de sectores o familias internas basado en el reparto de cuotas al estilo de un partido tradicionalmente dividido, ahora ha de gestionar, en un clima completamente diferente, una demanda coincidente de aliados y opositores, casi un clamor, que exige acabar con las cuotas y aplicar una renovación a fondo de la dirección.

Tras la victoria en las primarias por  un 56,7% de los votos frente al 42,2% del alcalde de Burjassot, Rafa García, candidato que improvisaron los seguidores de Pedro Sánchez para hacerle frente, Puig querría que el congreso sirviera para dotar al PSPV-PSOE de la mayor autonomía posible frente a la dirección federal (hay incluso una enmienda que plantea convertir el de los socialistas valencianos en una especie de PSC). Su objetivo es sintonizarlo con la voluntad de que el gobierno del Pacto del Botánico, que preside, adquiera cada vez más relevancia en el tablero autonómico.

El federalismo y la plurinacionalidad, que se ha introducido en el discurso del PSOE en el congreso del retorno de Sánchez al liderazgo, son bazas que Puig, que apoyó a la derrotada Susana Díaz, quiere jugar para amortiguar la dependencia de una dirección federal con la que ahora está enfrentado y en la que un valenciano, el todavía secretario provincial de Valencia, José Luis Ábalos, ocupa la poderosa secretaría de Organización.

Para apuntalar esa autonomía ha de conformar una ejecutiva que logre un apoyo significativo de los 444 delegados, en la que se retire de los puestos clave su aparato más cercano (encarnado en personas como Alfred Boix, todavía responsable de organización, o José Manuel Orengo, que fue responsable de política institucional) y deje paso a figuras jóvenes (como el presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez; el alcalde de Mislata, Carlos Fernández Bielsa, o la secretaria autonómica de Economía, Blanca Marín) y también a dirigentes partidarios de Pedro Sánchez que, en las primarias del PSPV, han apoyado al presidente de la Generalitat frente a Rafa García, como es el caso del portavoz en las Corts Valencianes, Manuel Mata.

La piedra de toque de Organización

Este último parece destinado a ocupar una vicesecretaría general que le convertiría en el número dos del partido. Mata no jugaría a la sucesión de Ximo Puig como líder dentro de cuatro años, lo que permitiría al secretario general no destacar en su ejecutiva a ninguno de los posibles futuros aspirantes. Toda esa nueva composición de la dirección socialista ha de dar respuesta, además, a algunas exigencias que abandera Rafa García, que acude al congreso con menos de un tercio de los delegados y decenas de enmiendas en las que se pide más actividad del partido y más participación de las bases en su funcionamiento.

Sin embargo, la piedra de toque de la renovación pendiente será lo que ocurra con la secretaría de Organización. Probablemente Puig quiera darle menos visibilidad en el conjunto de la nueva ejecutiva, pero sigue siendo el puesto clave en el control del aparato del partido. Será muy distinto si opta por algún dirigente con peso y experiencia, aunque no sea exactamente de su cuerda, o por situar a alguien de su confianza de perfil menos consolidado. Esta sería la solución si, como se especula, sitúa en ese puesto a José Muñoz, el joven diputado autonómico al que ya colocó como miembro de la gestora del PSOE que condujo el partido entre la caída de Pedro Sánchez y su retorno a la secretaría general.

Pedro Sánchez, en la inauguración

El 13º congreso del PSPV-PSOE comienza la tarde de este viernes, día 28 de julio, en el recinto de la Institución Ferial Alicantina, en Elche. A la inauguración asistirá el líder del PSOE, Pedro Sánchez, que se dirigirá a los asistentes. Se votará la gestión del equipo de Ximo Puig, que cosechará algunos votos en contra porque, siguiendo la tónica que el propio Puig abrió en el congreso de 2012, cuando sus partidarios rechazaron la gestión del equipo de Alarte -en un gesto inédito hasta entonces en los cónclaves socialistas-, algunas agrupaciones así lo han decidido.

El sábado 29 estará dedicado al debate en comisión de las ponencias y su aprobación en el plenario y el domingo 30 por la mañana se votará la nueva ejecutiva y se elegirán los representantes en el Comité Federal del PSOE, así como un centenar de miembros del Comité Nacional del PSPV, el máximo órgano del partido.

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