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DESALAMBRE

Casi 10.000 afganos están "en peligro de muerte y tortura" tras ser deportados desde Europa, según AI

Amnistía Internacional (AI) documenta casos de personas que, tras ser devueltas a Afganistan por haber sido rechazada su solicitud de asilo, corren peligro de muerte

Es el caso de Sadeqa, cuyo marido ha desaparecido después de que fuese deportada la familia desde Noruega

Mientras, el país "está registrando los índices más altos de víctimas civiles de su historia": 2016 fue el año más mortífero para la población

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Al menos 4 muertos en un atentado suicida contra la vivienda de un diputado afgano

Al menos 4 muertos en un atentado suicida contra la vivienda de un diputado afgano EFE

Los gobiernos europeos han deportado a cerca de 10.000 personas a Afganistán, donde  "corren un serio peligro de sufrir tortura, secuestro, homicidio u otros abusos graves", según ha denunciado este jueves Amnistía Internacional. A pesar de los "altos índices de violencia" registrados en el país, el número de personas repatriadas de esta nacionalidad se ha triplicado entre 2015 y 2016, cuando las llegadas a Grecia a través del mar Egeo se dispararon en la llamada crisis de refugiados. 

Según datos oficiales de la Unión Europea ofrecidos por la organización, entre 2015 y 2016 el número de personas afganas expulsadas desde Europa casi se triplicó, y pasó de 3.290 a 9.460. Según indican, las devoluciones aumentaron y el número de solicitudes de asilo aceptadas cayó: de un 68% de resultado positivo, bajó al 33% a finales de 2016.

Muchas de estas personas regresan a un país más peligroso que cuando volvieron, según se desprende del documento. El "auge" de deportaciones se ha registrado cuando Afganistán "está registrando los índices más altos de víctimas civiles de su historia", recuerdan desde AI.

La ONG ha documentado en un informe casos como el de Sadeqa. Tras varios meses de viaje, la mujer pudo por fin pisar suelo noruego en 2015. Atrás dejaba la persecución en Afganistán, donde su marido, Hadi, había sido secuestrado y golpeado. Junto a sus tres hijos, querían comenzar una nueva vida en el país nórdico, pero las autoridades rechazaron su solicitud de asilo.

La familia fue deportada a Afganistán y, unos meses después, Hadi desapareció. Sadeqa no supo nada de él durante días. Su esposo, asegura, fue finalmente asesinado. Y ella no sale de casa por miedo. "Nada de lo que dijimos era mentira, pero Noruega no nos creyó. Si nos hubieran aceptado, mi marido estaría vivo", dice en un testimonio recogido por AI.

Altos índices de violencia en Afganistán

Según cifras de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), 11.418 personas murieron o resultaron heridas en 2016. Hasta junio, la UNAMA ha documentado 5.243 víctimas civiles en ataques perpetrados por "en su mayoría" por grupos armados como los talibanes y el ISIS.

En este momento los gobiernos europeos están devolviendo "a un número cada vez mayor" de solicitantes de asilo, "en flagrante incumplimiento del derecho internacional", indica la organización, que asegura que entre los expulsados " hay menores no acompañados y adultos jóvenes que eran menores de edad cuando llegaron" al continente europeo.

Las personas entrevistadas han sido deportadas desde países como Noruega, Holanda, Suecia y Alemania. Según documentan en la investigación, tras volver, sus seres queridos han sido asesinados o han resultado heridos en ataques con bombas o se ven forzadas a vivir "con el miedo constante a sufrir persecución por su conversión al cristianismo o su orientación sexual".

Este último es el caso de Azad. Tiene 23 años y ahora vive en Kabul, una ciudad que no conoce. Su familia huyó hace cerca de 15 años a Irán, después de que su padre fuera asesinado por los talibán. Allí se crio, dice, sin poder obtener los papeles, así que decidió irse a vivir con su familia a Europa. Azad cuenta que madre murió en el Egeo, cuando trataban de cruzarlo para llegar a Grecia.

El joven y su hermano lograron vivir seis años en Holanda. A él le concedieron el asilo, a Azad no. Fue finalmente expulsado a Afganistán. Azad es homosexual y trata de esconderlo por miedo a que lo descubran. "Me estoy volviendo loco. Paso mucho miedo por la noche; estoy aterrorizado", sostiene.

"Los gobiernos reconocieron esta peligrosa situación"

"Lejos de desconocerla, los gobiernos europeos reconocieron la peligrosa situación que había en Afganistán cuando la Unión Europea firmó el acuerdo 'Joint Way Forward', una solución conjunta para devolver a personas solicitantes de asilo afganas", asegura la ONG en un comunicado.

Según recuerdan, a pesar de reconocer el "empeoramiento de la situación de seguridad", las agencias de la UE insistieron "insensiblemente en que 'podría haber necesidad de devolver a más de 80.000 personas en un futuro próximo". Amnistía Internacional esgrime que hay "indicios fiables" de que "esta necesidad ha sido trasladada al gobierno afgano en forma de presión" a cambio de ayuda humanitaria. 

"Decididos a aumentar el número de expulsiones, los gobiernos europeos están aplicando una política irresponsable e ilegal. Cerrando los ojos voluntariamente ante el hecho de que la violencia está en niveles sin precedentes y no hay un solo lugar seguro en Afganistán, están exponiendo a personas a la tortura, el secuestro, el homicidio y otros horrores", ha expresado Anna Shea, investigadora de Amnistía Internacional sobre los derechos de las personas refugiadas y migrantes.

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