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Tsipras espera que el Comité de la Deuda le ayude a dar un vuelco a las negociaciones con la troika

El líder griego sigue de primera mano la evolución del comité sin informar a Varufakis

El órgano quiere convocar en audiencia a Trichet, Strauss-Kahn e incluso a Goldman Sachs

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El primer ministro griego, Alexis Tsipras.

En mitad de las duras negociaciones entre Atenas y el dueto Berlín-Bruselas, que ya duran cuatro meses, del 4 al 7 de mayo 30 personas se reunieron por segunda vez en la capital ateniense en la segunda sesión del comité que audita la deuda griega. El comité, que analiza la deuda contraída desde la dictadura militar (1967-1974) hasta la actualidad y trata de identificar q ué parte se contrajo de manera ilegal o ilegítima, rema en paralelo a los encuentros del Eurogrupo y su trabajo, según las escasas filtraciones que se desprenden, dedicará atención especial a la crisis financiera que arrancó en 2009, abarcando así el rescate, el memorándum y la quita de 2012 que no redujo sino aumentó la deuda pública del país (185% del PIB al cierre de 2014).

De este cónclave presidido por el politólogo belga Eric Toussaint, formado por 15 expertos griegos y 15 internacionales, poco trasluce a nivel internacional. La sesión de mayo se convocó para allanar el trabajo final que deberá ser entregado en junio. Y mientras tienen lugar las descarnadas discusiones con la entente hasta hace poco denominada Troika, con unas finanzas helenas agotadas (Atenas tiene que devolver cerca de 7.000 millones el próximo verano), el comité está siendo silenciosamente mimado por el Gobierno de Alexis Tsipras.

El grupo de trabajo, que ya ha auditado la deuda de otros países como Ecuador, es el as en la manga del primer ministro griego. Especialmente ahora que pintan bastos para las finanzas helenas, con la discusión con los acreedores prácticamente en el mismo lugar que hace cuatro meses. Esto ha llevado al mediático ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, a alertar de que la falta de liquidez del país es un asunto “terriblemente urgente”.

Ya antes de la primera reunión técnica de abril, el comité fue presentado oficialmente en el Parlamento ateniense con la plana mayor del Gobierno presente en el hemiciclo, incluidos Tsipras, Varufakis y los demás ministros del Ejecutivo. En la sesión de mayo el apoyo institucional ha sido más discreto pero no por ello menos intenso: el ministro de la Función Pública y de la Reforma Administrativa, Georges Katrougalos, reafirmó el sostén del Ejecutivo heleno a la auditoría.

“A Syriza no le interesa meter presión con el comité”, cuenta una fuente del Gobierno griego muy cercana a las negociaciones. “Al menos no ahora. Pero todo apunta a que la situación se revertirá si Varufakis y el resto de socios de la zona del euro no llegan a ningún acuerdo a finales de junio, cuando venza el segundo rescate [lo hace el 30 de ese mes]. Si a partir de ese día la situación para Grecia se agrava, las concesiones empiezan a ser insoportables y la renegociación no arranca cambios reales que supongan una carga menor de austeridad, el resultado del comité que audita la deuda se pondrá encima de la mesa del lado griego”. 

Portavoces autorizados del equipo de Varufakis indican que el Ministerio de Economía no está al tanto del desarrollo del comité, y que quien tiene una relación más estrecha con el equipo de Toussaint es el gabinete de Alexis Tsipras.

Tres grandes ámbitos

Un indicador de la importancia que puede cobrar es el interés que Toussaint ha enfocado sobre el último periodo del suplicio griego, las reformas que sucedieron a la crisis financiera de 2009, según explican miembros de la auditoría. El comité se va a dividir en grupos de trabajo que abordarán “tres grandes ámbitos”: primero, “analizarán los diferentes acreedores de Grecia como el BCE, el FMI, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y los actores privados”; segundo, “los expertos jurídicos estudiarán la legalidad de la deuda y su impacto sobre los derechos humanos”; y tercero, “se revisarán los orígenes de la deuda nacional, el impacto de las políticas de austeridad y la sostenibilidad de la deuda pública”.

“Estas diferentes investigaciones demuestran ya fuertes indicios de irregularidades en el proceso de endeudamiento del país de 2010 a 2015”, señalan fuentes del comité. Los trabajos que están teniendo lugar estos días son reveladores. El comité quiere convocar en audiencia al expresidente del BCE Jean-Claude Trichet, al exdirector general del FMI caído en desgracia Dominique Strauss-Kahn e incluso a Goldman Sachs, “que participó del maquillaje de las cuentas de Grecia”.

El comité estudia documentos académicos que delatan que una parte de la deuda griega es impagable. Por ejemplo,  The Greek Debt Restructuring: An Autopsy, un informe redactado en 2013 por los asesores del FMI Jeromin Zettelmeyer, Christoph Trebesch y Mitu Gulati. Una de las conclusiones de este trabajo dice: “El proceso ha provocado un gran riesgo para los contribuyentes europeos, sentando así un precedente. Ha habido un muy generoso tratamiento hacia los inversores”.

También hay otro informe del economista Xavier Dupret redactado en marzo de este año, Restructuration de la dette grecque. Bénéfice sur toute la ligne pour les créanciers. Dupret denuncia que la quita de 2012 fue beneficiosa para el sector financiero y perjudicial para los griegos. 

No es la primera vez que un Estado recurre a los servicios del valón Eric Toussaint, presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, para negociar con los acreedores internacionales. A los siete meses de ser elegido en 2007, el presidente ecuatoriano Rafael Correa lanzó otra auditoría con el apoyo del belga. El comité ecuatoriano concluyó que una gran parte de la deuda externa era ilegítima. Sirviéndose de los resultados de la auditoría, Correa inició una ardua renegociación de los préstamos contraídos. Cinco años después, la deuda externa de Ecuador se redujo en 4.000 millones de dólares.

Entre los apoyos a Toussaint hay una dirigente cuya figura es cada vez más ascendente en el panorama político ateniense: la presidenta del Parlamento Zoe Konstantopoulou, de 39 años. Desde un primer momento ha respaldado la acción del comité, y recientemente pasó por la comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo donde sorprendió con una charla cargada de humanismo sobre inmigración a raíz de la tragedia en aguas del Mediterráneo. Mientras el Gobierno negocia a cara de perro con Angela Merkel y los demás acreedores, ella comparece con frecuencia al lado del politólogo belga.

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