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De la Serna retrasa tres años la llegada de la alta velocidad a Cantabria

El ministro de Fomento anuncia que el tren comenzará a circular en pruebas en el año 2023, cuando su antecesora en el cargo, Ana Pastor, prometió su puesta en marcha para "junio de 2020"

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De la Serna, en una imagen de archivo en el Congreso. EFE

Íñigo de la Serna fue nombrado ministro de Fomento hace ahora exactamente un año y desde entonces el exalcalde de Santander ha ido dando cuenta de todos y cada uno de los papeles que se han movido en su departamento para que la alta velocidad por ferrocarril entre Cantabria y Madrid sea por fin una realidad.

Así, durante todos estos meses el ministro ha informado detalladamente de todos los avances, desde los pasos más nimios hasta algunos cambios notables, como la reforma del proyecto para que el AVE llegue finalmente hasta Reinosa, lo que supondrá, según anunció entonces, un ahorro de unos pocos minutos en el tiempo de viaje y un aumento de 350 millones de euros en la inversión necesaria. 

Sin embargo, lo que hasta ahora el titular de Fomento ha mantenido en secreto son los plazos que maneja para que el tren rápido haga su estreno en nuestra comunidad autónoma. El ministro ha roto ese silencio en una entrevista publicada este fin de semana en El Diario Montañés, en la que ha fijado el desembarco de la alta velocidad en Cantabria para dentro de seis años, es decir, para 2023.

Para entonces, el Ejecutivo central espera estar en condiciones de poder iniciar la circulación en pruebas, si bien quedaría "en ese momento por ejecutar parte del trazado entre Aguilar de Campoo-Reinosa".

De este modo, De la Serna retrasa tres años la llegada de la alta velocidad a Cantabria con respecto a la fecha fijada por su antecesora en el cargo, Ana Pastor. Su compañera de partido, ahora presidenta del Congreso, prometió durante su última visita a la comunidad autónoma que las obras del tren de altas prestaciones que permitirán conectar Santander con Madrid en un máximo de tres horas estarían concluidas en junio de 2020.  

Así se lo trasladó la exministra de Fomento al presidente del Gobierno cántabro, Miguel Ángel Revilla, en una reunión que ambos mantuvieron en el Hotel Real el pasado 30 de noviembre de 2015. Los detalles del encuentro los dio a conocer Revilla, quien salió convencido de que esta vez sí había un compromiso firme por parte del Gobierno central, que sobre las dos opciones que había sobre la mesa optó por el proyecto planteado por la Universidad de Cantabria.

No obstante, el jefe del Ejecutivo reconoció ante los periodistas que algunos podrían llamarle "ingenuo" por creer la promesa de Pastor, realizada a cinco días de comenzar la campaña de las elecciones generales. Los compromisos adquiridos por Pastor en aquellas fechas establecían la licitación de la redacción del proyecto "antes de 15 días" y la licitación de las obras durante "la primera semana de junio de 2017".

Revilla explica a los periodistas los compromisos adquiridos por el Gobierno central tras su encuentro con Ana Pastor. | JOSÉ CAVIA

Revilla explica a los periodistas los compromisos adquiridos por el Gobierno central tras su encuentro con Ana Pastor. | JOSÉ CAVIA

Otras promesas incumplidas

La llegada de la alta velocidad a Cantabria es la suma de una larga lista de promesas incumplidas. La idea de conectar ambas comunidades con un tren rápido viene de lejos, de la época de Álvarez Cascos como ministro de Fomento en el Gobierno de José María Aznar.

La propia Ana Pastor ya había prometido en mayo de 2013 que el trayecto entre Santander y Madrid se reduciría en una hora de viaje para 2015, cosa que finalmente no sucedió. De hecho, el recorrido entre ambas ciudades se ha hecho todavía más tortuoso, con innumerables retrasos debido a los habituales fallos de la catenaria. 

Uno de más sonoros batacazos en torno a la llegada del AVE a la capital cántabra se produjo en 2011, cuando Revilla reunió a más de 2.000 personas en Monzón de Campos para clamar contra el entonces ministro de Fomento, José Blanco, quien paralizó el inicio de las obras a sólo dos meses de que las piquetas empezaran a trabajar. El AVE parecía entonces más cerca que nunca pero como consecuencia de la recesión económica, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero emprendió una serie de recortes que hicieron que el proyecto para Cantabria pasara a dormir el sueño de los justos.

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