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Condenado a 4 años de cárcel por hacer trabajar para él a su pareja y a dos amigos con contratos falsos

Las víctimas dejaron sus trabajos pensando que se incorporaban a un proyecto de una gran empresa

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La Audiencia Provincial de Bizkaia ha condenado a un hombre de 47 años a una pena de 4 años de prisión por un delito continuado de falsedad en documento privado cometido por particular en concurso medial con un delito contra los derechos de los trabajadores. El acusado engañó a su pareja sentimental y a dos amigos para que abandonaran sus trabajos y se incorporaran a un supuesto proyecto de una gran empresa, a los que ofreció contratos que resultaron ser falsos.

Además, el acusado deberá indemnizar civilmente a su expareja con 66.425 euros, y a los otros dos engañados con 51.666 euros y con 56.262 euros, respectivamente. Los afectados abandonaron sus empleos realizaron trabajos para el acusado entre el 2009 y el 2010, periodo en el que pensaban que estaban contratados legalmente y percibieron distintas cuantías en la creencia de que se trataba del pago de sus nóminas.

Los hechos se iniciaron en noviembre de 2008, cuando el acusado, ingeniero industrial de formación, explicó a su compañera y a dos compañeros de trabajo en una empresa del Parque Tecnológico de Zamudio (Bizkaia) con los que mantenía una cercana relación personal, que le había ofrecido un puesto en otra empresa para dirigir un nuevo proyecto de ámbito internacional en el que desarrollar una nueva línea de negocio mediante la adquisición de compañías a lo largo del todo el mundo.

Asimismo, les indicó que el trabajo estaba relacionado con el comité de asesoramiento en el que había participado, que se desarrollaría en Boston, sede principal de la empresa, y que quería contar con ellos. El 3 de abril de 2009 presentó su cese voluntario en su entonces empresa diciendo que se incorporaba a otra para liderar el proyecto ofrecido, aunque nada de ello era cierto.

La entonces pareja del acusado, desconocedora de ello, aceptó el puesto que le ofreció éste y abandonó su entonces empleo el 14 de abril de 2009. La mujer recibió un contrato de trabajo simulando haber sido firmado por responsables de la empresa para que supuestamente trabajaba su compañero.

Tras desempeñar labores propias de su puesto de trabajo, percibió cantidades por transferencia bancaria en abril y mayo de 2009. Además, en enero de 2010 recibió otro ingreso en concepto de nóminas atrasadas.

Otro de los engañados, pensando que tenía una oferta ventajosa por parte del acusado, recibió una oferta vinculante simulando ser de la empresa para la que creía que iba a trabajar, como consultor de tecnología estratégica, que aceptó en noviembre de 2009 y renunció a su entonces empleo.

Tras varias semanas, éste recibió del acusado un contrato de trabajo falsificado con fecha de 3 de febrero de 2010. Desde esa fecha y hasta marzo, el acusado le encomendó la realización de análisis, programas y estudios para la empresa. Además, recibió ingreso en su cuenta mediante transferencia simulando tratarse de la nómina que iba a cobrar.

Al otro perjudicado le ofreció el puesto de director financiero del proyecto, igualmente inexistente, aceptando éste y abandonando su trabajo el 1 de febrero de 2010. Recibió también otro contrato falsificado.

En febrero de 2010 viajaron a Boston el acusado, su pareja, y uno de los engañados con su pareja, al decirles el primero que iban a viajar la sede de la empresa, lo que no se llevó a cabo, pero permanecieron en la ciudad entre el 11 y el 21 de febrero, haciéndose cargo de los gastos los perjudicados en la creencia de que dichas sumas les serían reembolsadas por la empresa. Finalmente, el acusado confesó a su entonces pareja que se había terminado todo y que nada era cierto.

Una de las acusaciones particulares consideró que una explicación de lo sucedido era que el acusado quisiera montar una empresa y que, para convencer a las otras personas que se unieran a su proyecto, les contó toda la historia del trabajo para la gran empresa para que dejaran sus trabajos con el fin de que, en el futuro, al estar desesperados por no encontrar empleo, no tuvieran más remedio que incorporarse a la empresa del querellado.

Por su parte, la defensa solicitó que, en caso de condena, se le aplicase al acusado la eximente incompleta de alteración psíquica. Durante el juicio, el acusado señaló no tener ninguna explicación a su conducta y que no recordaba más que momentos y episodios concretos de la época a la que se remontan los hechos.

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