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Querejeta choca con la frialdad de las instituciones para pagar un nuevo estadio al Alavés

La propuesta de ampliar Mendizorroza no acaba de encandilar a las instituciones a las que el presidente del grupo Baskonia ya se ha dirigido

Querejeta defiende que la reforma “es un proyecto de ciudad y territorio que será bueno para todos”

La Administración sigue pagando al Baskonia la reforma del Buesa Arena y el club mantiene deudas con Hacienda desde hace años

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Josean Querejeta, Francisco Roca y Ramiro González posan con la Supercopa Endesa en Vitoria.

Ramiro González y Josean Querejeta BASKONIA

Vitoria debate desde hace unas semanas la propuesta del influyente dueño de Baskonia y Deportivo Alavés, Josean Querejeta, de dotar a la ciudad de un nuevo estadio de fútbol, una ampliación de Mendizorroza desde las 20.000 butacas actuales hasta 32.000 y que costaría, según algunas estimaciones, unos 50 millones de euros. Querejeta ha activado ya su labor de ‘lobby’ para lograr que el proyecto sea cofinanciado por las instituciones públicas, las mismas que pusieron su dinero para el nuevo San Mamés y para la reforma de Anoeta… y que aún siguen pagándole a Querejeta la ampliación del Fernando Buesa Arena, como le ha recordado esta semana el diputado general de Álava, Ramiro González.

El globo sonda de Querejeta, que tomó con sus socios del Baskonia control del Deportivo Alavés tras la decadencia y quiebra derivada de los oscuros años de Piterman, fue lanzado en una entrevista en 'El Correo'. Semanas después, el nuevo Mendizorroza tomó cuerpo e incluso se ha abierto un local en la mejor calle de Vitoria, Eduardo Dato, para mostrar la maqueta y las bondades de la obra. Allí se proyecta un fotomontaje de cómo sería el nuevo estadio y que incluye en su marcador virtual una victoria del equipo albiazul contra el mismísimo Real Madrid por 1 a 0 en la Champions League y con las gradas a rebosar.

Bajo el lema “Un estadio para Vitoria y Álava”, Querejeta defiende que la reforma “es un proyecto de ciudad y territorio que será bueno para todos”. Recalca que no sólo será un campo de fútbol, sino un espacio “para los 365 días del año” ya que podrá “atraer eventos, conciertos y diferentes acciones que sirvan como un impulso para la economía local”. Nada impide que sea así en el actual Mendizorroza, aunque los ejemplos han sido contados, como el ‘show’ de Alejando Sanz en 2001 o de Jamiroquai en 2005. Según el líder del grupo Baskonia, el recinto se dotará también de actividad comercial, algo que ahora no autoriza el convenio de cesión más allá de para la venta de ‘merchandising’. Todo ello supondría “beneficios directos [para la sociedad] derivados de la creación de puestos de trabajo y de pago de impuestos, entre otros”.

¿Necesita el Alavés un recinto con más aforo apenas medio año después de regresar a Primera División? Las estadísticas oficiales hasta noviembre muestran una ocupación media de las gradas del 87%, bastante por encima de Osasuna (82%), Athletic (81%), FC Barcelona (80%), Real Madrid (79%), Eibar (77%) y un campo que será remodelado como el de la Real Sociedad (68%). En paralelo, las instituciones tienen reciente el ejemplo de la nueva cancha del Baskonia, que ha colgado el cartel de ‘no hay billetes’ en contadas ocasiones desde que pasó de 9.500 a 15.000 asientos. Su asistencia fue del 68% en la ACB del pasado año, con una media de 10.500 aficionados, muchos portadores de invitaciones. El nuevo anillo construido suele presentar casi siempre un aspecto desangelado.

Recreación del nuevo estadio de Mendizorroza, del Deportivo Alavés

Recreación del nuevo estadio de Mendizorroza, del Deportivo Alavés

Otro elemento llamativo es que Querejeta haya abanderado la preparación de una reforma de un recinto que no es del club, sino del Ayuntamiento. El inquilino de una casa de alquiler (que en realidad ve compensado el canon de 120.000 euros anuales por unas obras que realizó la Liga de Fútbol Profesional en las instalaciones) ha propuesto a su dueño unas obras de envergadura y, además, le ha solicitado que abone parte de la factura. El presidente del grupo Baskonia ha mantenido reuniones tanto con el diputado general, Ramiro González, como con el alcalde, Gorka Urtaran, así como con otros grupos políticos, para presentarles el nuevo Mendizorroza.

La acogida institucional, en cambio, ha sido más bien fría. González, en rueda de prensa, dejó claro que las instituciones todavía en 2017 tienen que hacer frente al pago de las obras del Buesa Arena, aunque fuera inaugurado en 2012, hace ya cinco años. La Hacienda foral, asimismo, tiene desde hace dos décadas una cuenta de deudas fiscales aplazadas al Baskonia, que eran 7,5 millones a 31 de diciembre de 2014 después de las importantes minoraciones aplicadas tras el pago de una subvención anual. En 2017, esa ayuda pública será de 1,6 millones para el equipo de baloncesto y de 1 millón para el de fútbol.

En cuanto al Ayuntamiento, las fuentes consultadas insisten en que el plan es “interesante” pero que habría que analizar con detalle una propuesta de financiación cuando se presente. Ejemplos hay de todo tipo. San Mamés costó 186 millones y las instituciones pusieron 111; Anoeta supondrá unos 50 millones y la Administración ha comprometido 14; y el Buesa Arena baskonista fueron 30 millones pagados al 100% con dinero público.

Tampoco hay que irse muy atrás en el tiempo para encontrar la última reforma de Mendizorroza. Fue en su ascenso a Primera División en 1998, en puertas de sus años gloriosos en Europa. Se cerraron las esquinas y se sustituyó la antigua tribuna General por una grada nueva. Según publicó ‘El País’ en 1999, el campo requirió 1.000 millones de pesetas más de los presupuestados (6 millones de euros). El Alavés, con Gonzalo Antón a la cabeza, se quejó de que el Ayuntamiento no se implicó lo suficiente en acelerar la reforma y el entonces regidor, José Ángel Cuerda, llegó a decir que si el campo no fuera municipal la ciudad se habría ahorrado “950 millones”.

La coalición Irabazi (IU-Equo) ha planteado en Vitoria aprovechar la nueva puerta abierta a realizar consultas populares para someter a referéndum la posible ampliación de Mendizorroza. Desea que sean los propios ciudadanos (se necesitan unas 19.000 firmas de vitorianos mayores de 16 años) los que impulsen este plebiscito, pero lo podrían impulsar también siete ediles si logran después un apoyo mayoritario del pleno municipal. El concejal Óscar Fernández ve “innecesario” este gasto y más cuando las instituciones públicas no están cumpliendo sus presupuestos de apoyo al fútbol base. Hay campos en Vitoria, según Irabazi, que merecen una inversión y un lavado de cara. De aceptarse esta propuesta, la votación se produciría a finales de noviembre.

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