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La sociedad civil contra el nazismo

Se estima que entre 1941 y 1944 la Red Comète logró repatriar a cerca de 800 fugitivos, en su mayoría aviadores aliados. Llegó a contar con la colaboración de más de 3.000 personas anónimas, de las que cerca de 700 fueron detenidas y unas 290 fusiladas o muertas al ser deportadas.

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Recorrido que seguían los aviadores guiados por la Red Comète.

Recorrido que seguían los aviadores guiados por la Red Comète.

“Le pregunté a Dédeé De Jongh porqué hacía este trabajo y ella me dijo que simplemente porque había que hacerlo”. Este es el testimonio de Bob Frost un paracaidista británico que gracias a la Red Comète y a una de sus fundadoras Andrée ‘Dédée’ De Jongh, consiguió llegar a su país después de caer en territorio enemigo. Otra de las guías de esta red, Amanda Stassart asegura que es increíble lo que las mujeres hicieron durante la Segunda Guerra Mundial: "La gente no lo entendería". Y los alemanes tampoco lo entendieron. De hecho, tardaron mucho en creer que Dédée fuera la jefa de la red. Elsie Marechal asegura que ni eran profesionales, ni eran espías de verdad, pero para los alemanes eran verdaderos enemigos porque hacían este trabajo voluntariamente. La red Comète logró durante la Segunda Guerra Mundial evacuar a 800 fugitivos, en su mayoría aviadores aliados, a través del río Bidasoa. La ruta de este periplo comenzaba en Bruselas y tras cruzar ciudades como París, Bayona o Donostia finalizaba en Gibraltar. Y desde allí volaban de vuelta a Gran Bretaña.

El militar retirado del ejército belga Philippe Connart es una de las principales autoridades mundiales en el estudio de la red Comète y ha acudido a San Sebastián para contar cómo y porqué se implementó la red, teniendo en cuenta documentación de los servicios secretos belgas, británicos y alemanes. Esta conferencia se encuentra situada en el marco de las exposiciones que se han desarrollado en Donostia con motivo del 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, en donde se ha querido mostrar las vivencias de personas que colaboraron con la resistencia para luchar contra el nazismo.

Esta red clandestina fue una organización civil de resistencia franco-belga que nació en Bruselas en 1940 con el fin de evacuar, principalmente, a los combatientes aliados perseguidos por los nazis durante esta guerra. El objetivo era poner a salvo a los fugitivos conduciéndolos, con la ayuda de las embajadas y servicios aliados en España, hasta Gibraltar. La meta, tras atravesar la Europa ocupada, era el País Vasco, ya que era el lugar elegido para el paso, generalmente a través del Bidasoa. Algunas personas realizaban, además, labores de espionaje para los aliados o colaboraban con la Resistencia francesa. Se estima que entre 1941 y 1944 la Red Comète logró repatriar a cerca de 800 fugitivos, en su mayoría aviadores aliados. En sus estudios Connart ha contabilizado que la red llegó a contar con más de 3.000 personas anónimas, de las que cerca de 700 fueron detenidas y unas 290 fusiladas o muertas en deportación. Entre todos ellos, un grupo de vascos, a ambos lados de la frontera, colaboraron activamente.

La Red Comète se comenzó a tejer en Bélgica en 1940 por Andrée De Jongh cuando el país fue ocupado por los nazis. Esta joven belga entró a formar parte de la Cruz Roja, donde conoce al ingeniero Arnold Deppé y descubre el ambiente de la Resistencia. Deppé trabajó durante muchos años como técnico de sonido de cine en San Juan de Luz, razón por la cual contaba con muchos conocidos en esa zona. A través de ellos, De Jongh entró en contacto con Alejandro Elizalde y la familia de origen belga De Greff, que llegó al municipio de Anglet huyendo de los nazis. En julio de 1941 De Jongh llegó a Bayona y cruzó por primera vez, junto a otros fugitivos el Bidasoa guiada por el ‘mugalari’ Tomas Anabitarte. En los primeros viajes, vistas las dificultades, entraron en contacto con la Embajada británica en Madrid quien les ofreció financiación y medios de transporte seguros en España.

A partir de entonces, muchos vascos ayudaron a pasar la frontera a los aviadores. Una de las últimas bases de los huidos estaba en la zona del País vasco francés, en el monte, más exactamente en el caserío Bidegain Berri. Allí vivía Frantxia Usandizaga y después de que llegasen a esta base el siguiente paso era descender hasta el Bidasoa y cruzar el río. Tras pasar la frontera otras familias de Oiartzun o Errenteria les acogían, para poco después viajar hasta Gibraltar.

El fin de la Red

Según cuenta Connart, en el año 1942 ocurrieron varios acontecimientos que hicieron que empezaran a sospechar que los nazis sabían todo lo que estaban haciendo y la Red comenzó a tambalearse. Así, detuvieron a Manuel Iturrioz, uno de los primeros guías, en Errenteria. También en San Juan de Luz la espía doble, que estaba infiltrada en la resistencia, Florentine Giralt, hizo que los alemanes arrestasen a seis de los jefes de la Red. Además, una de las familias que tenía su casa como base fue registrada por la policía. Todos estos acontecimientos sucedieron en la misma semana y condujeron a lo que posteriormente sería el fin de Comète.

En enero de 1943, Dédée esperaba junto a tres aviadores en el caserío Bidegain Berri a que llegase el guía, pero llegaron los alemanes y detuvieron a todo el grupo. A partir de ahí la red quedó desmantelada, ya que los alemanes disponían de toda la información posible para terminar con todo. Los nazis se llevaron a De Jongh a un campo de concentración de Ravensbrück, sin sospechar que era la jefa de la red, y fue liberada en 1945 por las tropas soviéticas.

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