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El suicidio deja de ser tabú: grupos de ayuda para personas que han perdido a seres queridos

Presentación del Grupo de Ayuda mutua para el duelo por suicidio en Jerez

En 2020 se registraron 793 muertes por suicidio en Andalucía y 3.941 en España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra es la mayor desde que hay un registro histórico de la conducta suicida. Son muchos los seres queridos que tienen que afrontar el día después, un proceso de duelo en el que es fundamental encontrar la ayuda de profesionales y de otras personas que hayan pasado por una situación similar.

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La Asociación Andaluza de Supervivientes por Suicidio de un Ser Querido Ubuntu y la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención de la Conducta Suicida Papageno está promoviendo la apertura de un Grupo de Ayuda Mutua para personas que han perdido a un ser querido por suicidio en Jerez. Estas personas son conocidas como “supervivientes”.

Los Grupos de Ayuda Mutua para Supervivientes por Suicidio (GAM) son una herramienta que facilita la expresión de las emociones y la cercanía junto a otras personas que han perdido a alguien por el mismo motivo. Cristina Romero, superviviente de Sevilla, destaca el apoyo recibido. “La ayuda mutua me parece muy necesaria para las personas que viven este drama. Sentir la acogida e identificarse con las otras experiencias te ayuda a sentir que las vivencias propias no son extrañas”.

“Estigma social” y “sufrimiento profundo”

María Jesús de León, presidenta de Ubuntu, explica el objetivo marcado: “Ya hemos creado grupos en Cádiz, en Sevilla, en Córdoba y Jaén. Cádiz es una provincia grande y muy poblada y estamos creando un segundo grupo en una zona central y se eligió Jerez. Queremos dar a la gente de pedir ayuda y ofrecérsela. Todas las muertes en general necesitan un proceso de duelo, pero en el caso del suicidio tiene unas características especiales por lo que tiene de estigma social, la culpa y el sufrimiento profundo. Nos llamamos supervivientes porque tenemos que aprender a vivir de nuevo sin las personas que se nos han ido. Normalmente crea una frustración muy grande pensar que lo podrías haber podido evitar. Esa culpa martiriza durante mucho tiempo y la gente se va a sentir entendida en ese grupo”.

Se está formando el grupo de Jerez y las reuniones se realizarán una vez al mes. Serán sesiones de dos horas en las que se trabaja sobre un tema en concreto, aunque normalmente el objetivo es “expresarnos y abrir el corazón”, señala María Jesús.

“Estamos intentando crear un grupo de ayuda en Jerez porque el duelo por suicidio es algo que está totalmente estigmatizado y queremos darle una oportunidad a las familias que, por desgracia, han vivido esto en primera persona para tener un sitio donde expresar sus emociones y tener recursos para afrontarlo”, afirma Daniel J. López, psicólogo y presidente de Papageno.

Tras el confinamiento, por el distanciamiento social, se está registrando un aumento de conductas autolesivas entre adolescentes. Pero algunos de los supervivientes que han acudido a la llamada de estas asociaciones llevan sufriendo desde mucho antes. Pepa perdió a su hija cuando ésta solo tenía 15 años y está encontrando ayuda en otras personas que han pasado por el mismo infierno. “Escribir la palabra suicidio me sigue costando aunque haya pasado ocho años desde la muerte de mi hija. Ayuda hablar con otras personas porque escuchas tus mismos pensamientos en otros que han pasado por lo mismo y sientes que no estás fuera de lo normal. Lo describen como lo harías tú y te reconforta de algún modo”.

A la espera de una ayuda pública

En muchos casos, los supervivientes de los suicidios precisan de ayuda de psicólogos para superar el trauma del suicidio de un ser querido. El Servicio Andaluz de Salud, a través de Salud Mental, debe prestar este servicio. Pero no es todo lo eficaz que necesitan estas personas. “Empecé a ir al psicólogo al año y medio de la muerte de mi hija. Ahora el problema es que no hay psicólogo para sustituir al mío y desde el mes de agosto no me atienden por unas causas u otras. Hablan mucho de invertir en salud mental, pero se queda en palabras”, denuncia Pepa.

Tanto Ubuntu como Papageno conocen casos de pacientes a los que le han dado cita para seis meses después, por lo que tienen que acceder a un psicólogo privado aquellos que se lo pueden permitir. En cualquier caso, Daniel J. López aclara que “el duelo no es una patología, es un hecho natural y solo deben acudir a un profesional aquellas personas que por la dureza del acto lo necesiten”.

Ha llegado el momento de dar visibilidad a todo ello. “Durante muchos años el suicidio estaba oculto por los medios de comunicación, pero hay que trabajar en planes de prevención, de seguimiento, que desde la administración pública se aborde el tema”, pide la presidenta de Ubuntu. 

Las personas que hayan perdido algún ser querido por suicidio y que quieran formar parte de estos grupos, pueden escribir un correo electrónico a supervivientes@papageno.es o ponerse en contacto por whatsapp a través del 633 169 129.

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