El Puerto de Motril sustituye el megaproyecto de cruceros por un centro de recepción que podría ir ampliando
El megaproyecto para levantar una fastuosa terminal en el Puerto de Motril que meta de lleno a la capital de la Costa Tropical en la gran liga mediterránea del turismo de cruceros ha quedado varado a medio camino. Hace dos años la multinacional ITM logró hacerse con el derecho a construir una gran infraestructura privada de 60.000 metros cuadrados, levantando una considerable polvareda tanto en el Puerto (porque afectaba a concesiones vigentes) como en la capital granadina, por el presumible impacto de abrir un “puerto base” para 20.000 cruceristas diarios a una hora de La Alhambra.
Fuentes portuarias dan ya por muerto el proceso para poner los terrenos a disposición de ITM, a través de su filial MDT Port: 60.000 metros cuadrados del Puerto de Motril concedidos en trámite de competencia de proyectos en agosto de 2024, sin que se presentara nadie más. La promotora ha desistido, y ahora el Puerto motrileño apunta a una dimensión mucho menor: poco menos de 2.500 metros cuadrados. El de Motril es uno de los ocho puertos andaluces de interés general, por lo que dependen orgánicamente del Puertos del Estado, que no ha respondido a las preguntas de este medio.
Aunque el Puerto niega que sea la primera etapa de un proceso que sirva para llegar al proyecto inicial por fases, otras fuentes consultadas por este medio explican que, a partir de esa pequeña parcela, podría ir escalando luego hasta algo más parecido a la idea original, aunque no sería a corto plazo. Según la respuesta del Puerto a este medio, la empresa puede solicitar nuevas concesiones, pero la ampliación hacia espacios colindantes es inviable “a corto plazo”.
Expansión en Europa y gran proyecto en Motril
ITM, que opera varios puertos en el Caribe, está en plena expansión por el sur de España, y ha puesto sus ojos en Cádiz, Motril y Melilla. Su negocio está en convertir el destino en resorts capaces de sumar a la operativa puramente aeroportuaria los servicios de hospitality, comerciales y el desarrollo inmobiliario. Su plan para Motril consistía en invertir 30 millones de euros en una nueva terminal de cruceros “tematizada”, un “pueblito andaluz” con capacidad para recibir 350.000 al año, una cifra que multiplicaría por seis los que recibe actualmente. La concesión del espacio portuario estaba prevista para 50 años, ampliables a 75.
ITM presentó su proyecto en agosto de 2024, superó el trámite de competencia (anunciado en BOE) sin oposición y las autoridades del Puerto empezaron a anunciarlo en medios con entusiasmo, al ver en la idea una oportunidad extraordinaria para garantizar ingresos y sumarse a la tendencia de otros tantos en el Mediterráneo español: integrar el puerto en la ciudad, orillando actividades típicamente portuarias en favor del tráfico de turistas y las actividades comerciales y de restauración. El Presidente del Puerto, José García Fuentes, llegó a anunciar que las obras se iniciarían en 2026.
Sin embargo, la idea topó con varios inconvenientes: el primero, el presumible efecto que podría tener un aumento de los flujos turísticos en Granada y, particularmente, en La Alhambra, ya muy saturada. El pasado 25 de mayo Martina Velarde, diputada de Podemos, preguntó por escrito al Ministerio de Transportes si iba a paralizar cautelarmente el proyecto, alertando de la presión turística que ya sufren barrios como el Albaicín, los límites de La Alhambra y el riesgo de hipotecar el “futuro turístico, patrimonial y urbano” de la ciudad nazarí con una concesión de este calado a 50 años.
En el Puerto, sin embargo, creen que partir casi de cero permite gestionar con tino el flujo de cruceristas, y subrayan que la propia infraestructura portuaria allí, a bastante distancia de la ciudad, aleja el riesgo de saturación que sí se percibe en Málaga, Cádiz o Málaga. Trabajan con la Universidad de Granada en un estudio sobre la sostenibilidad y siguen creyendo que no hay riesgo, tampoco para La Alhambra, porque la temporada alta de cruceros es temporada baja en el destino, y estos cruceristas se repartirían entre la capital nazarí, la Costa Tropical, el Valle de Lecrín, Las Alpujarras o incluso Almería.
Un problema añadido es que había optado por un trámite de competencia de proyectos, a pesar de que la Ley de Puertos obliga a convocar un concurso para la concesión de terminales de pasajeros.
Además, este medio desveló que la encargada de la expansión europea de ITM era hermana del exdirector director del Puerto, cargo del que dimitió alegando “motivos personales” dos meses antes de que se presentara el proyecto. Pasó entonces a ocupar la dirección de negocio del organismo. En enero, dos meses después de que este medio desvelara su relación familiar con la directiva que impulsaba el gran proyecto del Puerto, Francisco José González-Méndez se desvinculó de la Autoridad Portuaria tras veinte años en la institución, la mitad de ellos como director. Una renuncia sin apenas precedentes en el sistema portuario español. El Puerto enmarca su renuncia en razones de su “esfera personal”, pero fuentes portuarias explican que se trató de un despido pactado con origen en la polémica y otros conflictos abiertos. También su hermana se desvinculó de ITM.
A todas estas dudas se sumaban las cuestiones estrictamente operativas: al menos uno de los concesionarios de graneles debía abandonar su concesión para hacer hueco a los cruceros, y se negó. La negociación para indemnizarlo y/o procurarle un espacio alternativo no fructificaron. Esto puso la puntilla.
Nuevo proyecto que evita la competencia
A la renuncia al proyecto de 60.000 metros cuadrados, que la Autoridad Portuaria defendió públicamente hasta el pasado febrero, le ha seguido la casi inmediata solicitud de apertura de un proyecto parecido, pero miniaturizado.
El BOE del pasado 3 de junio anunció que MDT Port ha solicitado concesión demanial para ocupar 2.494,55 metros cuadrados en el muelle de graneles para construir “una infraestructura para la prestación de servicios turísticos y comerciales” a cruceristas.
Ni la superficie ni la terminología parecen casuales. La superficie solicitada, 24 veces inferior a la inicial, tiene la ventaja para el concesionario de evitar la competencia. El artículo 83 de la Ley de Puertos del Estado habilita a las autoridades portuarias para el “otorgamiento directo” cuando la superficie a ocupar por la concesión sea inferior a 2.500 metros. La solicitud en este caso es cinco metros cuadrados inferior. Además, al llamarlo “infraestructura” se sortea la denominación “terminal”, esquivando así la obligación de sacar a concurso las terminales de pasajeros prevista por el artículo 86.
La responsable corporativa de ITM no ha respondido a la solicitud formulada por este medio. Por su parte, la Autoridad Portuaria asegura que es un “nuevo proyecto” sin relación con el anterior, pero aclara que la empresa puede solicitar en el futuro nuevas concesiones en “otras zonas del puerto”. Respecto a la ampliación a parcelas colindantes, estaría descartada “a corto plazo”. La ampliación a futuro estaría condicionada a que vayan extinguiéndose las concesiones de graneles aún vigentes.
En la idea original, el desembarco de pasajeros de cruceros es sólo el primer paso de una experiencia completa de ocio en una especie de parque temático de inspiración andalusí, que sirva a la vez de centro de recepción comercial y de servicios, y de lanzadera hacia otros destinos en el entorno. Sin embargo, el faseamiento de una gran terminal de cruceros levantada sobre la suma de pequeñas parcelas concedidas por otorgamiento directo levanta dudas legales, pues estaría sorteando la obligación de que las terminales se adjudiquen por concurso.
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