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El último debate revela un ultimátum de Vox a Moreno para entrar en su Gobierno ante un tercio de andaluces indecisos

Los seis candidatos a las elecciones del 19J.

Daniel Cela


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Juan Manuel Moreno entró en el debate de Canal Sur televisión precedido por un puñado de sondeos que le sitúan cerca de la mayoría absoluta [55 escaños], pero sin mayoría absoluta. Salió con el traje institucional arrugado por los tirones que le dieron todos sus rivales, especialmente belicosos desde la izquierda, pero sobre todo zamarreado por el regalo envenenado de la candidata de Vox, envuelto en una advertencia: “Si tan sólo necesita un escaño de Vox para ser presidente, no lo va a ser si Vox no está en el Gobierno. Dígame, ¿usted va a ser nuestro vicepresidente, si Vox queda por delante del PP”, preguntó Macarena Olona. “Eso es un delirio”, se quejó el popular.

El último CIS antes de las elecciones deja al PP con más de 10 puntos de ventaja sobre el PSOE

La hipótesis de que Moreno pacte un Gobierno de coalición con Vox si la aritmética le obliga ha sido una cuestión capital de esta campaña, que persigue al candidato del PP en una huida hacia adelante hasta el 19 de junio. Este lunes le han hecho la pregunta una docena de veces, y más de la mitad se las ha hecho la propia candidata de Vox. El popular ha esquivado el dilema tras la presunción de esa “mayoría suficiente” que le brindan las encuestas: “Yo quiero gobernar en un pacto con los andaluces. No entiendo que usted no crea en la autonomía y ahora quiera ser vicepresidenta en un gobierno y en una institución que quiere destruir”.

Pero Olona no se ha dado por vencida: “¿Va a formar gobierno con Vox o se va a abrazar al PSOE?”, insistió. Media hora después, en el momento más tenso del debate, la alicantina alargó el brazo, tendió la mano a Moreno -“mírame”, le dijo, y se quedó mirándole en silencio los segundos más largos del debate. “Pongan música”, se le oyó a Nieto romper el silencio.

En busca de la movilización

Faltan seis días para que 6,6 millones de andaluces acudan a votar, con el 35% de indecisos, un porcentaje aún mayor entre el electorado del PSOE y de Ciudadanos, según el CIS. El 21,5% señala que decidirá esta semana, el 5,6% lo hará la jornada de reflexión y el 9,6% el mismo día de las elecciones. Un 52,1% declara que ya tiene decidido su voto. Vox salió a fijar a su electorado, taponar el agujero de los que regresan al PP. Las izquierdas saltaron al debate con más vigor tratando, por separado, de ensanchar ese 16% del escrutinio que lograron juntas en 2018.

El debate de Canal Sur, el último antes de las elecciones andaluzas del próximo domingo, ha reproducido el mismo esquema que el anterior, pero con mucho más virulencia: todos contra Juan Manuel Moreno. Con tanto zarandeo a derecha e izquierda, el presidente y candidato del PP se vio abrumado, a ratos tenso, a ratos despistado.

Es evidente que la última foto fija demoscópica, que otorga a Moreno más votos que todas las izquierdas juntas, ha intensificado la estrategia de PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía para agitar a los suyos, aún muy desmovilizados. El socialista Juan Espadas, e Inma Nieto, de Por Andalucía, zamarrearon al presidente andaluz cuestionando directamente su gestión y su “milagro económico”, acusándole de adueñarse de “los logros de la reforma laboral, la subida del salario mínimo y los ERTE del Gobierno central”; y le pasaron la cartilla de todas esas leyes que beneficiaron a los andaluces, pero contaron con el voto en contra del PP en el Congreso.

Esta vez, el vicepresidente y candidato de Ciudadanos, Juan Marín, quedó invisibilizado por la presión de todos contra Moreno, y le costó entrar en el debate, en el que figuró como espectador gran parte del programa. Su partido se asoma al precipicio de la desaparición, según el último CIS. Teresa Rodríguez, de Adelante Andalucía, repitió su estrategia de buscar el cuerpo a cuerpo con la candidata de Vox, y encontró los momentos más histriónicos en sus desavenencias sobre la masturbación y la educación sexual, las tanquetas y los beneficios de las eléctricas (“Iberdrolona”, la llamó, acusándola de “ser accionista de Iberdrola y ganar dinero cada vez que nos suben la luz a los españoles”).

Vox contra la tendencia

Pero, sobre todo, hubo un cambio drástico en el papel de Macarena Olona, que desde el minuto uno de su presentación quiso obligar a Moreno a revelar si pactará el gobierno con Vox. “Seamos honrados, ¿en qué pactos estamos pensando después del 19 de junio?”, le preguntó a los 50 segundos de programa, cuando el tema de los pactos no llegaría hasta el último bloque del programa.

El partido ultraderechista ha trazado una campaña electoral dudosa: prescindiendo de tres días de actos públicos, para luego rectificar; sin comparecer ni responder a los medios y difundiendo vídeos enlatados en sus redes sociales. Los sondeos de este lunes han frenado en seco la tendencia de crecimiento de Vox, casi desde el inicio de la campaña. Con este marco de fondo, Olona ha arrancado el debate con fuerza, buscando un aparte cerrado entre ella y Moreno, al que recordó insistentemente que es presidente gracias a Vox.

Fue nada más empezar, y este golpe temprano le torció el gesto del candidato popular. “¿Con quién se va a entender: con nosotros o con las izquierdas?”; “Hay que hacer un frente contra ellos, Juanma”. El presidente andaluz se ha esforzado mucho en opacar las siglas del PP y los pactos con la ultraderecha tras su marca personal, “moderada y centrista”, que puja al alza en las encuestas. Ese diálogo íntimo con Olona le incomodó más que los ataques posteriores de toda la izquierda.

El corsé del debate se rompería muy pronto después de empezar, precisamente cuando la candidata de Vox sacó una pila de libros de texto y le enseñó a Moreno uno que hablaba de la masturbación. “El problema, Juanma, es que os habéis tragado toda la bazofia ideológica de la izquierda”, dijo. El popular, visiblemente incómodo, negó que esos libros estuvieran en circulación, y acusó a Vox de ser una formación proclive a la “mentira” y la “falsedad”. “Me sorprende cómo se le olvida que usted es presidente gracias a Vox”, le interrumpió Olona. Al candidato del PSOE, esta frase le sirvió de trampolín para lanzarse a por Moreno desde la izquierda: “Está bien que la señora Olona lo recuerde, porque efectivamente es así”, dijo.

La estrategia de Moreno era la misma: que los andaluces vieran a un presidente frente a cinco candidatos. Su mensaje es la “seguridad”, la “estabilidad”, y la gestión de gobierno, frente “el batiburrillo” de las demás formaciones. Señalando a derecha e izquierda, miró directamente a la cámara para decirle “a los andaluces” que si le atacan desde Vox y desde PSOE, él está “donde debo estar: en la centralidad”. 

Pero el mayor golpe a Moreno le llegaría en formato de complicidad y de regalo: “No le voy a tener en cuenta algunas cositas que está diciendo en campaña: ”que hay que frenar a Vox“, que no me quiere como vicepresidenta”, dijo Olona. “Después del 19J va a tener mi mano así tendida, pero lo que Vox dice, Vox lo cumple. Si tan sólo necesita un escaño de Vox para ser presidente, no lo va a hacer si Vox no está en el Gobierno. Porque han demostrado que o estamos dentro o no cumplen lo pactado. Si Vox queda por delante del PP, y usted quiere ser mi vicepresidente, yo le ofrezco, aquí ante los andaluces, ser el vicepresidente. Y así le damos una patada al Gobierno de Pedro Sánchez”, advirtió la candidata de Vox. La realización no enfocó en ese momento a Moreno.

“Usted solo me habla de Vox”

El turno pasó entonces a Espadas, que siguió el hilo de Olona: “Más claro el agua. Es una declaración de amor en toda regla, clara y clarita. Es el segundo capítulo del pacto”, dijo enseñando la foto del primer acuerdo de legislatura entre PP y Vox, en 2018, en el que aparece Moreno estrechando la mano del entonces candidato de Vox, Francisco Serrano. “Los andaluces deben decidir entre un Gobierno de PP y Vox o un Gobierno del PSOE y las izquierdas. El PP no está hablando claro a los andaluces”, se quejó Espadas, de que el popular no cerrase la puerta a otro pacto con la ultraderecha a seis días de las elecciones.

En su turno, Marín advirtió de que si Olona y Moreno se ponen de acuerdo, “está en riesgo la autonomía de Andalucía”, y acusó a la alicantina de “repartirse los sillones antes de que los andaluces voten”. El líder de Ciudadanos estuvo más institucional que hace una semana, y sólo a ratos se creció en el forcejeo con la alicantina. “Usted sólo hace torrijas”, le dijo ella. “Y me salen muy bien. ¿Usted sabe hacer torrijas?”, respondió, para regocijo del resto. También le reprocho que quisiera cerrar Canal Sur, “si ponen misas, toros, nuestros folklores, y programas de caza y pesca, que a ustedes tanto os gustan”.

Nieto, que se abrió paso a codazos en el debate, intervino en este diálogo a dos para denunciar que “estos numeritos son los que a usted le hacen parecer moderado”, en alusión a Moreno. “Usted es educado, moderado no. Se le está poniendo cara de Susana Díaz”, le espetó. Luego miró a la cámara y aseguró que Por Andalucía “se presenta para gobernar, porque tiene un plan de Gobierno”.

Tras tanta insistencia, el popular perdió los nervios frente a Espadas: “Vox, Vox, Vox, usted solo me habla de Vox, ¿no tiene otra campaña? Yo le digo que voy a interpretar el sentido y la pluralidad de los andaluces el 19J”, zanjó.

También esta vez, Olona buscó las cosquillas a Teresa Rodríguez, sacándole la “tanqueta” que el Gobierno central envió para apagar las protestas de los trabajadores de los astilleros en Cádiz, y que la gaditana sacó como única crítica al Ejecutivo de Pedro Sánchez en el último debate. “Usted ha abrazado el discurso de las élites”, le dijo. Rodríguez le recordó que “las pelotas que lanzaban los agentes de la Policía en aquella refriega llevaban escrito: Viva España, viva Vox”. “Eran de los suyos”, avisó.

De todos ellos, Inma Nieto fue la más distinta a sí misma en el último debate. La candidata de Por Andalucía llegó al debate vigorizada por los mítines multitudinarios del fin de semana, impulsada por el respaldo y el compromiso de Yolanda Díaz, y demostró más capacidad dialéctica, más timbre de voz, incluso más tablas para interrumpir sin pasarse de frenada. Lo hizo especialmente para tasar las consignas que lanzaba Moreno, a quien le tiene cogida la medida por sus duelos parlamentarios. Nieto fue especialmente dura con el presidente al retratar las carencias del sistema sanitario y de dependencia. Rodríguez se mofó de Olona, en plena ola de calor, al negar ésta el cambio climático y llamarlo “fanatismo climático”.

Protestas ante Canal Sur

A las puertas del edificio de Retevisión, donde se ha celebrado el debate, esperaban más de 300 empleados públicos interinos de la Junta de Andalucía, según el cálculo de la Policía Nacional: bomberos del Infoca y trabajadores de la Agencia pública de Dependencia y de la Radio Televisión Pública Andaluza, que han recibido la llegada de Moreno y Marín con pitos y abucheos, protestando por la falta de estabilidad de sus empleos. El grito ha sido más atronador contra Olona, que defiende el cierre de Canal Sur, y contra su jefe de campaña, Álvaro Zancajo, que precisamente fue el director de informativos con el Gobierno de Moreno, hasta que fue cesado por el director general.

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