Cinco exconsellers de Cultura presentan una querella contra el traslado de los murales de Sijena
Cinco exconsellers de Cultura de la Generalitat —Lluís Puig, Joan Manuel Tresserras, Ferran Mascarell, Laura Borràs y Àngels Ponsa— han presentado este martes una querella contra el traslado de las pinturas murales del Monasterio de Santa María de Sijena (Huesca), actualmente ubicadas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), una iniciativa que el Gobierno de Aragón ya ha rechazado al considerarla un intento de obstaculizar el cumplimiento de las resoluciones judiciales firmes que ordenan su restitución.
Según ha informado el abogado y exdiputado de Junts Jaume Alonso Cuevillas en un mensaje en X, los exresponsables de Cultura formalizan esta acción legal en un contexto de creciente tensión institucional en torno a unas piezas cuyo litigio se prolonga desde hace años: “Los consellers que hoy presentamos esta demanda, lo hacemos al amparo de la legislación española y de la del Parlament de Catalunya, sobre todo, que nos obligaba cuando éramos consellers y ahora nos sentimos obligados como ciudadanos que debemos ejercer nuestras responsabilidades a preservar el patrimonio”, ha señalado Lluís Puig en una entrevista en TV3.
Desde el Gobierno de Aragón, sin embargo, se interpreta esta querella como un nuevo episodio de confrontación política. El director general de Cultura, Pedro Olloqui, ha calificado la iniciativa como un intento “de carácter político e intimidatorio” que busca frenar la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo que avala el retorno de los bienes a Aragón.
Puig, por su parte, ha cargado contra el proceso judicial que ha derivado en la orden de traslado, al que ha definido como un “desbarajuste judicial” fruto de “presiones políticas que considera desmedidas y desenfrenadas”. También ha acusado al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, de no atender a informes internacionales contrarios al movimiento de las obras ni de solicitar un nuevo dictamen al Instituto del Patrimonio Nacional.
Frente a estas afirmaciones, el Ejecutivo aragonés insiste en que la cuestión está resuelta judicialmente y que no cabe reabrir el debate. Olloqui ha subrayado que la viabilidad del traslado “es cosa juzgada” y ha asegurado que está respaldada por criterios técnicos, incluidos los del propio MNAC, “pese a que una y otra vez lo quieran ignorar desde las instituciones catalanas y los sectores independentistas”.
En la misma línea, el director general ha criticado las recientes declaraciones del ministro de Cultura, al considerar que “ha tomado partido” por “intereses electorales” y por su “debilidad interna en el Gobierno”, en lugar de situarse “del lado del Estado de Derecho”.
El Gobierno aragonés también ha vinculado la querella a lo que considera una “nueva ofensiva del independentismo catalán”. En este contexto, Olloqui ha denunciado un “recrudecimiento del conflicto y la negación del Estado de Derecho” y ha advertido de que Aragón no permitirá que se “socaven” ni la unidad institucional ni su posición en la defensa del patrimonio.
Además, ha enmarcado esta escalada en otros episodios recientes, como la negativa del Museo de Lérida a prestar varias tablas procedentes de Sijena para una exposición temporal solicitada por Aragón, una decisión que ha calificado de “muy desagradable” y en la que aprecia “un antiaragonesismo claro”.
Pese a la controversia, el Ejecutivo autonómico reitera su intención de continuar con el proceso de restitución “sin interferencias políticas ni nuevos intentos de dilación”. “El fallo es claro. Las pinturas murales deben regresar a Sijena”, ha insistido Olloqui.
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