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Judith Prat: “Esta pandemia ha puesto en evidencia la importancia de los cuidados en una sociedad avanzada”

El pabellón Rio Isuela de Huesca ha sido acondicionado por Cruz Roja para acoger a las personas sin hogar o transeúntes de las ciudad durante el confinamiento. Después de comer pueden dormir la siesta en la zona habilitada con camas para el descanso.

Ana Sánchez Borroy

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Ocho fotógrafos españoles están retratando la crisis sanitaria, el estado de alarma y sus consecuencias desde diferentes puntos de vista. Desde varias ciudades, también desde el mundo rural, han puesto el foco en las profesiones que han resultado ser esenciales. La aragonesa Judith Prat, (Altorricón, Huesca, 1973), especializada en documentar zonas en conflicto, forma parte del proyecto Covid Photo Diaries.

Conocemos su trabajo como fotoperiodista, sobre todo, por imágenes de conflictos en el Kurdistán, en Siria, en Colombia… ¿cómo se siente al encontrarse fotografiando una tragedia como esta en su propia ciudad?

Era algo extraño. De hecho, tenía que haber viajado estos días a Yemen y Colombia y me quedé en tierra. Se cancelaron todos los proyectos y viajes, se decretó el estado de alarma y enseguida pensamos que esto también había que contarlo. Empecé con todas las incertidumbres del mundo, era un escenario absolutamente distinto a lo que estaba acostumbrada, no había trabajado mucho en España y, menos, en estas circunstancias tan excepcionales. Nunca habíamos llegado a imaginarnos un escenario así. Por eso, es difícil afrontar un trabajo en casa en estas condiciones. Lo que más me costó fue ser consciente de que yo podía ser un peligro para las personas a las que fotografiaba y, a la vez, tomar todas las medidas de precaución posibles para minimizar o anular por completo los riesgos. Me producía mucho estrés, sobre todo al principio, pensar que yo podía ser un peligro para las personas a las que iba a fotografiar.

¿Está más acostumbrada a sentirse usted en peligro, como testigo de las tragedias?

Sí, claro. Estamos más acostumbrados a protegernos nosotros. Esta vez, era al revés: había que protegerse, pero sobre todo sentía más responsabilidad por proteger a las demás personas. Era un poco estresante, al principio, pero también es cierto que, siguiendo los protocolos a rajatabla, utilizando los equipos y las medidas de seguridad necesarias, hay menos riesgo. Y me acostumbré relativamente pronto a trabajar en esas condiciones: con máscaras, no te puedes aproximar la cámara al ojo... El trabajo se dificulta, pero hay que hacerlo así.

¿Qué es lo que más le ha impresionado de las fotografías de estas últimas semanas?

La parte más dura han sido las muertes, evidentemente. Una de las cosas más impresionantes ha sido la ausencia de despedidas, tal y como entendemos que hay que despedir a un familiar que fallece. Esos enterramientos en el cementerio de Torrero sin nadie. Nadie podía asistir al principio a un funeral o a una incineración de una persona fallecida por coronavirus. Después, flexibilizaron un poco y permitieron asistir a tres personas, igual que en los casos de los fallecidos por otras causas. Eso me impresionaba mucho, sobre todo, las primeras veces porque pensaba en qué difícil es hacer el duelo para las familias cuando la despedida no es la que culturalmente necesitamos, que es arropados de la gente que nos quiere, de los amigos, de los familiares. Es una de las cosas que creo que han sido más duras de la pandemia para todo el mundo.

¿Le ha sorprendido también la valentía y la dedicación del personal sanitario o que atendía a enfermos?

Ha sido una lección monumental que nos han dado muchos profesionales, por no sólo cumplir con su trabajo, sino ir mucho más allá: desde el personal sanitario de los hospitales y las UCIs, pasando por los centros de atención primaria, hasta muchas otras profesiones. Al principio, pusimos mucho el foco en los hospitales, pero ha habido un gran trabajo de los médicos y enfermeras y personas sanitaria en atención primaria: de contención del virus, de detección precoz. Han estado en primera línea también. Y he intentado destacar en el trabajo de Covid Photo Diaries otras muchas profesiones porque siempre han sido imprescindibles, pero ahora nos dábamos cuenta de que lo eran. Por ejemplo, agricultores, ganadores, transportistas, todo el personal de los supermercados, el personal de limpieza, las trabajadoras de ayuda a domicilio en las comarcas que atienden a nuestros mayores... Hemos estado viendo cómo las personas que se han encargado de que estuviéramos abastecidos o quienes han cuidado a nuestros mayores en las residencias o en los domicilios particulares son muy necesarios para la sociedad.

¿Cree que el hecho de habernos dado cuenta de qué profesiones son realmente imprescindibles va a cambiar la sociedad en el futuro?

Ojalá sí. Ojalá sirva para que nos demos cuenta de que profesiones en las que a veces no reparamos como importantes sí lo son. Esta pandemia ha puesto en evidencia la importancia de los cuidados en una sociedad avanzada y sana. Es necesario que estén establecidos de forma clara, para que lleguen a todo el mundo, también a quien más lo necesita. Ojalá también toda la oleada de solidaridad que hemos visto haya venido para quedarse. Quizá así el sufrimiento no haya sido tan en vano.

Más allá de las muertes y los enfermos graves, ¿para quién cree que está siendo más duro este confinamiento?

El confinamiento tampoco ha sido igual para todo el mundo. Todos teníamos que estar en casa, pero familias muy numerosas, con niños, en espacios muy pequeños donde pasar tanto tiempo encerrados no es fácil. ¿Y qué pasa con aquellos que no pueden estar confinados en su casa porque no tienen casa? ¿Los que se han visto obligados a permanecer en albergues o en lugares improvisados para recogerlos y que estuvieran atendidos estos días, como ha sido el pabellón de Tenerías, en Zaragoza? ¿Qué pasa con toda esa gente que vive en la calle y ha seguido viviendo en la calle durante todo este tiempo? Es importante que, como sociedad, sepamos dar una respuesta. Creo que se ha intentado, ha habido muchos esfuerzos e iniciativas para que todo el mundo estuviera lo más cuidado posible.

Los ocho fotógrafos que participáis en este proyecto sois freelance. ¿freelance¿Covid Photo Diaries ha sido también una salida laboral para vosotros?

Sí, de alguna manera nos ha supuesto poder seguir trabajando. Todos somos freelance y nos quedamos sin trabajo cuando se decretó el estado de alarma. Tuvimos que cancelar todos nuestros proyectos, exposiciones, viajes, encargos... todo quedó paralizado y nuestro futuro inmediato, como el de tantísimos otros en este país, se quedó en el aire. Decidir juntarnos y ponernos a trabajar inmediatamente era también buscar una salida profesional. Era hacer lo que sabemos a hacer. Creíamos que tocaba hacerlo ahora en casa porque lo que estábamos viviendo era un hecho insólito que iba a marcar una época importante en nuestro país. Era hacer nuestro trabajo, que es documentar lo que estaba ocurriendo, y evidentemente era también una salida profesional.

¿Hasta cuándo van a seguir fotografiando la pandemia con este proyecto?

No hemos hablado de ponerle fin porque creemos que sigue habiendo muchísimas cosas que contar. Incluso cuando acabe el estado de alarma, seguirán ocurriendo cosas relacionadas con la pandemia; esto ha venido para quedarse un tiempo, desafortunadamente. Vamos a estar ahí para documentarlas. No nos planteamos terminar.

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