Un mes para el 8F: los equilibrios del sistema electoral aragonés sitúan en Teruel la principal batalla
En un mes, los aragoneses irán a las urnas a depositar su voto para las elecciones autonómicas del 8-F. Los primeros comicios adelantados en la comunidad tienen como principal punto de batalla un territorio: Teruel. Y es así por el reparto de escaños que fija el Estatuto de Autonomía de Aragón, en el que los sufragios en esta provincia tienen más valor que en las otras dos, especialmente Zaragoza, porque a nivel relativo dan derecho a elegir más diputados. Eso, unido al factor Teruel Existe y a que ahí se encuentra el principal caladero de votos del PAR, hará que gran parte de la campaña electoral acabe girando hacia el sur.
La última reforma del Estatuto, impulsada en el Gobierno del socialista Javier Lambán y que fue aprobada sin votos en contra en las Cortes de Aragón en junio de 2022, fija en 14 el número mínimo de escaños para la circunscripción de Teruel, aunque disminuya de población. La nueva formulación volvía a tomar la población de derecho como base para la asignación de escaños, en lugar del censo electoral.
De este forma, para conseguir un escaño en Teruel un partido no necesita llegar a los 5.000 votos –en 2019 Podemos lo logró con 4.392 sufragios–, mientras que en Zaragoza se precisan un mínimo de 15.000. Esto es así porque la provincia turolense aglutina el 21% de los representantes cuando su población alcanza el 10% de Aragón. En Huesca sucede algo similar, aunque con menor intensidad: un 17% de los aragoneses designan al 27% de los representantes (18): CHA obtuvo un acta en 2019 con solo 5.160 votos. Frente a esto, Zaragoza, que tiene el 73% de la población, elige a 35 de los 67 diputados, lo que supone apenas un 52%. “Con la fórmula elegida, un voto en la provincia menos poblada va a pesar tres veces más que un voto en la más poblada”, advirtió ya en 2022 el diputado de IU Álvaro Sanz, el único que se abstuvo en la reforma del Estatuto.
Este efecto es aún mayor en las elecciones generales, aunque las consecuencias en el conjunto nacional son lógicamente mucho menos intensas que ahora en Aragón, donde además la suma de 34 diputados que marca la mayoría puede depender de un puñado de votos.
La importancia de este fenómeno en el reparto de escaños entre circunscripciones se puede constatar con los resultados en mayo de 2023 de la coalición Aragón-Teruel Existe. Si en la provincia turolense los 15.338 votos obtenidos se tradujeron en tres escaños para esta formación, los 14.270 de Zaragoza no supusieron ningún diputado. Se quedó a unas décimas del umbral del 3%, con el que hubiese alcanzado un representante con un número similar de votos al de la provincia situada más al sur de Aragón.
“Desequilibrio entre provincias”
“No hay una comunidad autónoma con tal desequilibrio entre provincias”, advierte el catedrático Ricardo Chueca, especialista en legislación electoral y para quien la reforma que se introdujo hace cuatro años “condiciona mucho la ley” en Aragón. Chueca recuerda que, ante unos comicios autonómicos, las provincias son meras “unidades de distribución electoral”: “No hay una separación entre uno de Teruel o uno de Zaragoza a nivel político”, destaca.
A esto se suman dos factores de carácter puramente político. Por un lado, en la provincia meridional está el origen de Teruel Existe y ahí será donde más representantes obtenga con total seguridad: las encuestas solo le dan posibilidad de obtener uno en Zaragoza, mientras que Huesca es territorio vedado para la formación. Por el otro, Teruel constituye el gran caladero de votos del PAR, un partido de gran implantación local al que el desacople con las elecciones municipales puede perjudicar tanto que los sondeos le dejan sin representación autonómica por primera vez en democracia.
Así, cinco partidos luchan por obtener escaño en la provincia de Teruel, algo que ya consiguieron en 2023: a los dos mencionados se suman el PP, el PSOE y Vox. Teniendo en cuenta que se trata de un territorio de sesgo más conservador –entre las fuerzas a la izquierda de los socialistas, los escaños han sido testimoniales–, la sobrerrepresentación de sus votantes puede tener para las fuerzas más progresistas en Aragón un gran calado.
De hecho, se da la circunstancia que en Teruel se presentan como cabezas de lista tres de los ocho principales candidatos de Aragón: Alejandro Nolasco (Vox), Tomás Guitarte (Aragón-Teruel Existe) y Alberto Izquierdo (PAR). Los otros cinco concurren por la circunscripción de Zaragoza.
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