PP y Vox juguetean con los aragoneses
Camino de completar la tercera semana tras las elecciones del 8-F en Aragón, seguimos sin gobierno en el horizonte mientras una sensación se hace cada vez más palpable: que el PP y Vox juguetean desde Madrid con los aragoneses. Al menos eso es lo que se trasluce de los últimos movimientos y declaraciones públicas. Por desgracia, no estamos solos: lo mismo sucede en Extremadura.
Tan obvio como que no hay más suma que PP y Vox en Aragón es que la extrema derecha atornillará al máximo a los populares y que estos acabarán cediendo. Como embajador tenemos al Ayuntamiento de Zaragoza: este miércoles, un anuncio solemne ha puesto fin a tres meses de tiras y aflojas con los presupuestos de 2026. Hay acuerdo.... a costa de la zona baja de emisiones (ZBE), como reclamaba Vox.
Con el paso de las horas, se daba por hecho que habría pacto para las cuentas en la capital aragonesa, que estaban cerradas desde hacía semanas pero para las que la formación de extrema derecha decidió a última hora apretar un poco más las tuercas. Incluso a costa de vivir algún sainete como el del portavoz dimisionario, Julio Calvo, dando marcha atrás para no perder la votación.
La duda legítima es: ¿dónde se tomó la decisión sobre una cuestión tal capital como aprobar las cuentas de la quinta ciudad española? ¿En la plaza del Pilar o a 300 kilómetros de la basílica? Y, en este contexto, ¿qué va a pasar el próximo martes, día en que se constituyen las Cortes de Aragón?
Porque ese día, 3 de marzo, se resolverá la primera gran incógnita: quién ocupa la Presidencia de la Cámara autonómica. En 2023, sin un acuerdo de investidura cerrado, Azcón cedió el puesto a Marta Fernández (Vox). A tenor por lo declarado por la vicepresidenta en funciones, Mar Vaquero, ahora las cosas pueden ser distintas.
Según trasladó con insistencia la número dos del Ejecutivo en funciones, todo pasa por un “acuerdo global” entre PP y Vox, incluida la elección de la segunda autoridad de Aragón. Así, Vaquero o bien daba por hecho que habrá acuerdo antes de esa fecha –algo muy dudoso dados los plazos que corren– o bien estaba lanzando un órdago. El problema con las cartas que tiene el PP en la mano es que debe pactar este nombramiento porque por sí solo no suma, y Vox lo sabe.
Las dudas han servido incluso para sacar del letargo postelectoral a la secretaria general del PSOE aragonés, Pilar Alegría, quien ha aprovechado para atacar al PP con un lema potente: “Madrid decide, Aragón espera instrucciones”.
Paradigma contra los centros de datos
La proliferación de centros de datos en Aragón es el fenómeno industrial que más impacto va a tener en la comunidad en la próxima década. Y cada vez son más los partidos y las entidades sociales que reclaman un freno a esta implantación desbocada o, como mínimo, un estudio sobre sus consecuencias tanto energéticas como económicas o medioambientales.
En estos últimos días te hemos contado un caso singular y paradigmático: Cariñena. La española Capital Energy anunció en 2024 –con el presidente aragonés, Jorge Azcón, ocupando una vez más el rol de portavoz de la firma– que su filial Box2Bit impulsaría una enorme granja de servidores en la localidad, de nuevo con cifras mareantes en cuanto a inversión y empleo (que luego no se cumplen).
En enero, Azcón volvió a ejercer de altavoz de la empresa para dar a conocer que Box2Bit desarrollaría otro centro de datos en Épila (con su consiguiente declaración de interés autonómico). Lo que no trasladó es que la tecnológica renunciaba al proyecto de Cariñena por falta de enchufe eléctrico –de hecho, el entonces candidato del PP evitó restar esta inversión del global que vende de forma recurrente–.
Y ¿cómo sentó la noticia en la cabecera cariñenense? Pues muy bien. De hecho, el centro de datos suponía más un lastre que una oportunidad para el municipio, ya que cortaba de facto el desarrollo de otras iniciativas empresariales más sostenibles, que se van a reactivar y que van a crear el mismo o más empleo. Lo dicho: un paradigma.
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