La fase 2 en Aragón: un vacío demográfico alrededor de los puntos calientes de la pandemia

Centro para contagiados en Gea de Albarracín (Teruel).

El rebrote de la pandemia en varios puntos de Aragón ha vuelto a poner de relieve las desigualdades demográficas en la comunidad autónoma, en la que el 70% de la población se encuentra en fase 2, ya sea flexibilizada o con los preceptos que emanaron en su día del Ministerio de Sanidad. Más de 920.000 personas que, sin embargo, se concentran en apenas seis comarcas y las dos ciudades más grandes, Zaragoza y Huesca. Alrededor, un vacío que sin embargo no se libra de los efectos de la COVID-19. En los últimos días, de forma paradójica, se han registrado altos índices de contagios en dos residencias de comarcas en las que no se han aplicado estas medidas: en las localidades de Burbáguena (Teruel) y Chimillas (Huesca).

El ejemplo más claro se da con la capital y su comarca, la Comarca Central, que acumulan unos 756.000 habitantes en apenas 2.280 kilómetros cuadrados. Más de la mitad de la población aragonesa (1.321.000 personas) agrupada en apenas el 5% del territorio. De manera análoga, la mitad de la población a la que se mantiene en fase 2 en la provincia de Huesca vive en su capital. Tres ciudades (Zaragoza, Huesca y Barbastro) y las seis comarcas -Central, Bajo Cinca, Bajo Aragón-Caspe, Monegros, La Litera y Cinca Medio- se enfrentan a restricciones en la segunda comunidad con una mayor afección en este periodo tras Catalunya de casos detectados y hospitalizaciones.

Se trataba de evitar aglomeraciones en las zonas más pobladas y en aquellas en las que se habían detectado rebrotes en las semanas anteriores, sobre todo cerca de la frontera con Catalunya después de los casos de la industria agroalimentaria y los mataderos industriales. Se mantienen en la nueva normalidad 27 comarcas aragonesas: Jacetania, Alto Gállego, Sobrarbe, Ribagorza, Cinco Villas, Hoya de Huesca, Somontano, Tarazona y el Moncayo, Campo de Borja, Aranda, Ribera Alta del Ebro, Valdejalón, Ribera Baja del Ebro, Comunidad de Calatayud, Campo de Cariñena, Campo de Belchite, Bajo Martín, Campo de Daroca, Jiloca, Cuencas Mineras, Andorra-Sierra de Arcos, Bajo Aragón, Comunidad de Teruel, Maestrazgo, Sierra de Albarracín, Gúdar-Javalambre y Matarraña. En total, 394.000 personas.

En la orden publicada por el departamento de Sanidad aragonés del 24 de julio se especificaba que el ocio nocturno es uno de los ámbitos más restringidos en este regreso a la fase 2. Así, se indica que “los establecimientos de ocio nocturno habrán de limitar su actividad a la apertura de terrazas e interiores, con las mismas condiciones y requisitos que los restantes establecimientos de hostelería y restauración”. Esto es, con un 50% de aforo interior, con agrupaciones de 10 personas como máximo, y el 75% en las terrazas con horario de cierre de la 1.30 horas de la madrugada entre semana y hasta las 2.30 horas los fines de semana.

El cierre de las peñas y mayores restricciones al botellón suponen otras de las limitaciones para estas ciudades y comarcas. Según el último parte emitido por el Ejecutivo autonómico, este domingo 2 de agosto, las afecciones se detectan en los cuatro puntos cardinales de la comunidad y el acumulado de la última semana supera los 1.200 contagios. El Boletín Epidemiológico aragonés, con fecha del 26 de julio, detalla 89 brotes activos, de los cuales 41 corresponden a centros residenciales y 32 al ámbito laboral. Se suman 16 en otros ámbitos. La letalidad en el conjunto es del 15,7%, en centros residenciales del 23,7% y no ha habido fallecidos entre los afectados por brotes de ámbito laboral.

El boletín detalla que en los brotes originados en los centros residentes durante la pandemia han resultado contagiadas 3.228 personas, 765 han fallecido y 1.821 se han recuperado. En el ámbito laboral, ha habido 1.433 infecciones y 925 personas recuperadas. El resto de brotes presentan 283 casos, 12 fallecidos y 214 recuperados. La Dirección General de Salud Pública detectó 620 nuevos casos de coronavirus de los que informó el domingo.

Las residencias de mayores concentran ahora buena parte de la preocupación mientras se trata de poner coto a las reuniones de jóvenes en las que se incumpla la normativa y se recomienda en la medida de lo posible limitar la movilidad de las ciudades en fase 2 a otras zonas de la Comunidad Autónoma como el Pirineo. La Casa Familiar de la Inmaculada de Burbáguena (Teruel) ha acumulado cinco fallecimientos entre sus 96 residentes.

Acumula 66 contagios entre internos y trabajadores, pero la cifra puede aumentar ya que están pendientes los resultados de pruebas PCR practicadas a empleados y a tres residentes. Este geriátrico ha trasladado a 14 ancianos libres de la enfermedad al centro covid de Gea de Albarracín, gestionado por los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca del mismo modo que la residencia de Burbáguena. El Gobierno de Aragón tiene previsto llevar ante los tribunales la gestión del geriátrico al entender que se han cometido irregularidades.

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