María José Martínez Pérez, Premio Nacional de Investigación para Jóvenes: “Sin financiación no podemos investigar”
Desde pequeña tuvo influencia científica gracias a sus tres hermanas mayores, dos son matemáticas y otra física. Ese afán infantil por hacerse preguntas acabó decantándose por la física cuántica y dicha vocación fue tomando forma, “porque esta rama se puede usar para explicar cómo funciona el mundo”. María José Martínez Pérez (Huesca, 1983) ha logrado romper barreras como consecuencia de su inquietud, esfuerzo e inteligencia, y el pasado 4 de mayo se convirtió en la primera aragonesa en recibir el Premio Nacional de Investigación para Jóvenes que otorga el Ministerio de Ciencia.
Aunque sus padres no tuvieron la oportunidad de tener estudios, en una familia con voz femenina, siempre disponían en casa de revistas y libros científicos animando así a María José a estudiar una carrera universitaria. “Me acuerdo de un libro en concreto que hablaba del origen de la vida en la tierra que me fascinaba, cómo surgieron las primeras moléculas de vida. Me apasionaba”, recuerda con ilusión. Creció viendo esas referencias femeninas, rodeada de “mujeres muy fuertes” que desarrollaron sus proyectos personales con independencia.
Cuando comenzó sus estudios universitarios, “era la única mujer de la clase”. Aunque la situación se ha ido revirtiendo con el paso de los años, la investigadora advierte de que la desigualdad sigue siendo evidente en los puestos de mayor responsabilidad tanto académica como científica, donde el número de mujeres continúa disminuyendo conforme se asciende en la investigación. “Cualquier mujer en cualquier profesión tiene obstáculos. Las voces de mujeres son más difíciles de ser escuchadas que las masculinas. Infunde más respeto una voz masculina que una femenina”, añade.
Investigación
La oscense es científica titular del CSIC en el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA) y para explicar su investigación, María José recurre a preguntas aparentemente sencillas: por qué algunos materiales conducen la electricidad y otros no, por qué unos son magnéticos o por qué ciertos elementos son más duros que otros. Las respuestas las da la física cuántica, la disciplina que estudia el comportamiento de átomos y electrones y cómo interactúan entre sí. “La física de la materia, por tanto, tiene contribuciones de todas las ramas de la física prácticamente, es la que más bonita me parece”, confiesa la investigadora especializada en el estudio de materiales superconductores y magnéticos.
La superconductividad, “un fenómeno apasionante”, explica cómo algunos materiales que son pésimos conductores pasan a transportar corriente sin pérdidas con una resistencia cero cuando se enfrían, “es algo increíble, sorprendente y hermoso”. Las computadoras cuánticas, por ejemplo, funcionan mediante pequeños circuitos capaces de imitar el comportamiento de electrones y átomos. La altoaragonesa busca ahora abrir una nueva vía dentro de ese campo. Intenta reproducir esos fenómenos utilizando materiales y partículas magnéticas conocidas como magnones. Su trabajo pretende ampliar las posibilidades de las actuales tecnologías cuánticas, hasta ahora solo se hacían por circuitos superconductores y sistemas basados en luz, y explorar situaciones mediante excitaciones magnéticas en circuitos magnéticos, “un escenario radicalmente diferente”.
Primera aragonesa en recibir el premio
María José Martínez Pérez fue la primera aragonesa en recibir el Premio Nacional de Investigación para Jóvenes 2025 que otorga el Ministerio de Ciencia en la modalidad 'Felisa Martín Bravo' de ciencias físicas. Aunque para la oscense sea una gran ilusión haber sido reconocida con este galardón, asegura que el verdadero reconocimiento en su carrera llegó cuando consiguió estabilidad como científica.
“Un investigador pasa mucho tiempo con incertidumbre y viajando porque no sabes dónde vas a poder establecerte”, confiesa. En su caso, destaca el papel de la Fundación Aragonesa para la Investigación y el Desarrollo (ARAID), la primera institución que le permitió consolidar su carrera, y además en Aragón. En ese sentido, la investigadora altoaragonesa reivindica que el talento aragonés no siempre encuentra el respaldo necesario.
Considera que el hecho de ser la primera aragonesa en lograr dicho premio refleja también la falta de apoyo institucional respecto a otras comunidades, como por ejemplo Cataluña, donde la mitad de los premiados de este galardón proceden de esta comunidad. María José asegura que “en Aragón se hace ciencia puntera”, como la que desarrolla en el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón, el único centro Severo Ochoa en la comunidad. Sin embargo, reconoce que no es fácil competir porque “sin financiación no podemos investigar”.
Aún así, evita mirarse como una pionera e indica que nunca sintió que estuviera rompiendo barreras porque creció “en un mundo donde era normal que una mujer fuera capaz de hacer su vida sin depender de la pareja”. A las jóvenes que quieren dedicarse a las ciencias les aconseja: “Tienen que hacer lo que más les apasione, y punto. No tenemos que convencer a las chicas que estudien carreras técnicas, sino que la que desee hacerlo no le asuste. Lo que necesitamos es apoyo de las administraciones porque los científicos en general somos personas muy apasionadas”.
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