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El conductor del accidente de Avilés donde fallecieron cinco viajeros dice en el juicio que prefería haber muerto él

El juicio por el accidente mortal ha quedado visto para sentencia. En la foto, el acusado en el centro junto a su abogado.

elDiario.es Asturias / EFE

Avilés/ Oviedo —

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El conductor del autobús de Alsa que sufrió un accidente de tráfico en septiembre de 2018 con el resultado de cinco muertos y 14 heridos declaró ayer ante la jueza que “lo está pasando fatal, está en tratamiento psicológico y hubiera preferido haber muerto él” en el siniestro.

“Estoy en tratamiento psicológico, si me hubiera muerto, me hubiera dado igual, casi hubiera preferido haber muerto que vivir como vivo”, ha dicho el acusado en el último alegato tras cuatro días de sesiones en el Juzgado de lo Penal número 2 de Avilés.

La Fiscalía pide cárcel e inhabilitación

El accidente ocurrió en el entronque de los accesos al Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA), en una de las entradas a Avilés.

La Fiscalía ha mantenido su petición de pena de cuatro años de prisión, seis años de retirada del carné de conducir y otros seis años de inhabilitación para ejercer la profesión de conductor, así como el pago de indemnizaciones por más de 674.000 euros, que, en parte, han sido abonadas.

El Ministerio Fiscal acusa al conductor de cinco delitos de homicidio por imprudencia grave y 13 de lesiones por imprudencia grave.

El conductor se defiende

El conductor se ha defendido poniendo en tela de juicio la veracidad de los médicos que prestaron declaración como testigos o peritos, y ha insistido en su idea de que en ningún momento había sido dado como no apto para conducir autobuses después de un único episodio de irritación cerebral o epilepsia criptogénica, es decir, de origen desconocido.

Las controversias del informe médico

En el caso del neurólogo del HUCA que le trató, el conductor ha dicho que mintió en su declaración ayer ante la jueza.

Según el acusado, este especialista presuntamente modificó su historial médico al día siguiente del accidente, aunque no ha podido especificar en qué concretamente o con qué finalidad.

“En ningún momento he ocultado a nadie la información, todos los servicios médicos y empresas de prevención eran conocedoras de lo que tengo”, ha declarado el acusado, que ha insistido en que los médicos le han dicho que lo que tuvo en 2015 fue una irritación cerebral aislada y que, si transcurrido el año la evolución era buena, “podía volver a conducir”.

Momentos de tensión

La cuarta jornada del juicio comenzó con mucha tensión a la entrada del complejo de justicia avilesina, con la viuda de una de las víctimas del accidente increpando al acusado: “Vengo para que me veas la cara y que no se te olvide nunca, porque el culpable no es mi marido que es el que está bajo tierra, eres tú”.

La hija de otra de las víctimas ha lamentado que el conductor no haya pedido perdón por lo sucedido, más allá de que se sienta inocente: “El quiere ser la víctima y que nosotros agachemos la cabeza”.

La defensa reclama la absolución

El acusado, que ha quedado con una incapacidad del 55 por ciento, debido, según ha explicado, a la pérdida de una pierna, conduce su vehículo privado con normalidad, llevando a sus hijos, tras renovar el preceptivo permiso.

Ahora ha quedado a la espera de la sentencia de la jueza que, según el abogado defensor, Alberto Rendueles, ha de ser absolutoria, dado que toda la carga acusatoria está basada en hipótesis, ya que sostiene que nadie ha podido demostrar durante el juicio lo que sucedió el día del accidente, que pudo haber sido algo diferente a una segunda crisis epiléptica.

Los alegatos de las acusaciones particulares

Las acusaciones particulares, en representación de las víctimas, han coincidido en considerar que el detonante para que el autobús siniestrado terminara empotrado contra una pilastra en un tramo en obras se debió a un ataque epiléptico que derivó en el desvanecimiento del conductor y el agarrotamiento muscular de una pierna que hizo acelerar al vehículo en línea recta a 95 kilómetros por hora, cuando el máximo de velocidad en ese tramo estaba fijado en 70.

Gonzalo Botas, que representa a tres hermanos que perdieron a su madre en el accidente de Alsa, ha indicado que la hipótesis de que el conductor ha sufrido un episodio epiléptico es la acertada porque, ha indicado, “la cosa habla por sí sola”.

La petición de la compañía de autobús

“El concepto jurídico es el que es compatible con lo que le ocurre al conductor y con su dolencia”, ha indicado el letrado que se ha referido a que el guardia civil instructor, con más de 25 años de experiencia, ha manifestado que la rigidez solo se puede deber a una crisis de epilepsia.

Por su parte, el representante legal de Alsa, que figura como responsable civil subsidiaria, ha pedido la absolución penal del acusado por “estrepitoso fracaso” de un sistema que prioriza la protección de datos del estado médico de un trabajador a situaciones que luego derivan en un accidente como el que ayer quedó visto para sentencia.

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