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The Times: un “abuso de poder”

Iñigo Sáenz de Ugarte

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El diario conservador de The Times publicó el lunes un editorial contra la reforma del aborto impulsada por el Gobierno de Rajoy. Poco más se puede añadir a este artículo, que revela hasta qué punto se aleja el Gobierno de las posiciones conservadoras y progresistas sobre el aborto en casi todos los países europeos. Como ya escribí, es difícil no llegar a la conclusión de que se trata de una legislación destinada a castigar a las mujeres. The Times tiene la misma posición.

La traducción es mía. El texto original puede leerse aquí. Se titula “Abuso de poder”:

“Edmund Burke afirmó que ”proyectos muy aceptables, con inicios muy favorables, tienen a menudo finales vergonzosos y lamentables“. El Gobierno conservador de Mariano Rajoy en España ha dado un moderno giro a esta máxima al restringir de forma radical las leyes de aborto. Propuso un proyecto de ley la semana pasada que elimina el derecho de la mujer a la interrupción del embarazo. Permitirá el aborto sólo en caso de violación o de peligro para la salud de la madre.

El proyecto es aceptable sólo para una pequeña minoría. Romperá un principio democrático al suplantar la voluntad personal de los ciudadanos por la imposición del Estado. Socavará el pluralismo, restringirá la libertad, hará retroceder la posición de las mujeres en la sociedad española, dañará la vida familiar e infligirá daño físico y psicológico a mujeres que puedan estar en circunstancias desesperadas. Es una mala ley que probablemente tendrá consecuencias lamentables.

La legislación sobre abortos legales y seguros es normal en la mayor parte de Europa. Se remonta a los años 60 (como en Gran Bretaña) o un poco después. Con su transición relativamente reciente desde una dictadura a una democracia constitucional estable y bien gobernada desde 1978, España llegó algo más tarde que otros países de la UE a adoptar este tipo de normas.

No hubo leyes del aborto en España hasta 1985 (excepto un breve periodo en Cataluña durante la guerra civil de 1936-39). La ley aprobada ese año permitía el aborto hasta las 12 semanas de embarazo en caso de violación, hasta 22 semanas en caso de malformación del feto, o en los casos en que la salud física y mental de la madre estaba en peligro.

Aunque fue un fracaso en muchos aspectos, el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, el predecesor de Rajoy, sí puso en práctica unas pocas reformas sociales valiosas. Una de ellas fue aprobar en 2010 la ampliación de la ley del aborto. Esa liberalización permite el aborto libre hasta las 14 semanas, y hasta 22 semanas cuando la salud de la madre está en peligro o si el feto muestra signos de malformación grave.

La propuesta del Gobierno de Rajoy anula esa legislación. Aunque el Gobierno sostiene que ninguna mujer será perseguida penalmente por tener un aborto, ese argumento tiene poco sentido. Los médicos podrán ser procesados y condenados a una pena de hasta tres años de prisión si realizan abortos considerados ilegales. Por tanto, eso hará que se muestren reticentes a realizar cualquier tipo de aborto.

La ley no reducirá el número de abortos en España. Forzará a las mujeres a ir al extranjero –las que se lo puedan pagar– y a la clandestinidad en condiciones peligrosas e insalubres, las que no tengan dinero.

Algunas personas sienten un fuerte rechazo por razones éticas contra la interrupción del embarazo (incluida la Iglesia católica, que apoya al Gobierno en este asunto). Sin embargo, es una posición minoritaria. Las encuestas demuestran que la mayoría de los votantes españoles apoyan la ley actual. Incluso si no fuera así, el nuevo proyecto seguiría siendo injusto.

Convertir la salud de la mujer y una cuestión de conciencia en un asunto perseguido por el derecho penal es un abuso del poder por el Gobierno. Una sociedad regida por una Constitución no se inmiscuye en cuestiones de conciencia que, para la mayoría de los ciudadanos, deben decidirse en el ámbito familiar. La ingeniería social es una práctica habitual de los gobiernos autoritarios. Los amigos y aliados de España en Europa deberían obligar a Rajoy a reflexionar“.

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