El valle de Ordesa y Peña Montañesa, últimos destinos del Equipo Femenino de Alpinismo

Equipo Femenino Alpinismo.

FEDME

Del 9 al 15 de septiembre, el Equipo Femenino de Alpinismo se reunió en el valle de Ordesa (Huesca) para dedicar una semana entera a la escalada en roca de vías largas en terreno prácticamente desequipado mediante la autoprotección con friends y fisureros.

La escalada en Ordesa requiere de una buena condición física y mental para afrontar con éxito los desplomes de paredes como el Libro Abierto, el Gallinero, la Fraucata o el Tozal del Mallo; además de una meteorología estable que permita escalar durante todo el día sin riesgo de lluvias o tormentas ya que la retirada de vías desplomadas y muy poco equipadas es siempre difícil y desaconsejable.

El primer día, a modo de toma de contacto, las alpinistas pudieron escalar en el Libro Abierto una vía clásica como la Somontano (ED-, 350m, 7a+, 6b obl).

Al día siguiente la meteorología desaconsejaba la escalada en el valle y el grupo se movió hasta Riglos para continuar con la escalada física y desplomada en La Visera con la vía De Naturaleza Salvaje saliendo por la Chinatown (270m, 6c+/7a).

De vuelta al valle de Ordesa, pero aún con una meteorología inestable, las alpinistas optaron por una escalada más conservadora y rapelable en las paredes de Bujaruelo escalando Kumite de Expertos (ED-, 180m, 7a, 6b+ obl).

El jueves pronosticaban un día soleado y anticiclónico, por lo que el grupo volvió a retomar la senda de aproximación que en 1h30' lleva desde la pradera hasta la base del Libro Abierto para escalar esta vez Verticualidad (ED+, 350m, 7b+, 6c obl) y Vía del Sexto (ED, 350m, 7a, 6b+ obl).

Después de cuatro días de actividad los antebrazos pedían descanso, pero no así los cuádriceps, por lo que se propuso un entrenamiento aeróbico desde la Pradera hasta el Refugio de Góriz (2.200m) por la Senda de los Cazadores, recorrido menos frecuentado que ofrece unas vistas impresionantes de todas las paredes de Ordesa. Además, el mismo día se realizó un taller de colocación de anclajes fijos para el equipamiento de vías, colaborando con la apertura de un pequeño sector de deportiva al lado de la ermita de Santa Elena en el valle de Bujaruelo.

Finalmente, el fin de semana se decidió cambiar de zona y todo el grupo se desplazó a Aínsa para escalar en el sector noreste de Peña Montañesa y terminar la semana con una sesión de deportiva en las desafiantes placas de Foradada del Toscar.

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