Sobre este blog

En el teatro, el concepto de ‘cuarta pared’ hace referencia a ese muro invisible que separa en el proscenio a espectadores y actores. Derribar esa convención, esa ‘cuarta pared’, ha sido, por lo tanto, tarea transgresora por antonomasia tanto en el teatro como, metafóricamente, fuera de él. Hablar de Santander derribando esa ‘cuarta pared’ es confundir actor y espectador, testigo y decorado, de tal modo que los personajes de esta ciudad ensimismada con su reflejo den un paso atrás para dejar que el observador sea, si acaso una vez, el protagonista de su tragicomedia cotidiana.

De Normandía a Dunkerque, pasando por El Sardinero: la progresiva militarización de la calle en Santander

La alcaldesa Gema Igual, en la jura de bandera civil celebrada en Santander en mayo de 2022.

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En la primera quincena de junio, 4.000 personas andarán de un lugar para otro por la capital de Cantabria y por los municipios limítrofes en una iniciativa cuyos objetivos son atraer turistas y promocionar los valores castrenses.

La I Marcha Cívico-Militar, también denominada 'Santander Four Days/Los 4 Días de Santander', concluirá con una entrega de premios y el arriado de la bandera nacional, un símbolo ya omnipresente en la vida cotidiana de los santanderinos, cuyas calles acogen habitualmente desfiles militares, conciertos de música militar, juras de bandera, exhibiciones y recreaciones históricas.

Cualquier acontecimiento histórico ya es oportuno para desarrollarse en el municipio, sobre todo en sus playas. Si hace escasos años se reprodujo, a una escala muy inferior, ni más ni menos que el desembarco de Normandía, dentro de unos días los bañistas de El Sardinero tendrán que hacer sitio a la recreación de la evacuación de tropas británicas en Dunkerque (Operación Dinamo, 1940).

Los preparativos del evento no escatiman cualquier gesto cargado de emoción. Así, la última jornada de las marchas tendrá por escenario por el centro de Santander, ocasión en que “el público obsequiará a los marchadores con claveles”. Este cuarto día ha sido denominado el Día de los Claveles.

Antecedentes

El Ayuntamiento patrocinó en 2019 una muestra de vehículos de la II Guerra Mundial en la plaza principal de la capital, en donde soldados norteamericanos y de la Wehrmacht deambulaban en animada camaradería. Unos días después se escenificaba la playa Omaha de Normandía en las arenas de El Sardinero, una gran “recreación de cine” con más de 300 entusiastas 'recreadores' que recorrieron el 'Camino a Carentan y al Puente Pegasus'. Hubo una lancha 'higgins' de desembarco, vehículos civiles y militares de los años 40, cañones históricos, algunos de ellos empleados en el acontecimiento histórico.

Lo militar vale para ensalzar los valores patrios y también para fomentar el negocio turístico-hostelero. De hecho la presentación de los 4 Días (7-10 de junio) se hizo en Fitur, la Feria internacional más importante del país dedicada al turismo. La alcaldesa Gema Igual indicó en Fitur en enero que la intención era generar un mayor “dinamismo socioeconómico”, para lo cual se organizaría un evento cívico-militar cuya finalidad es atraer visitas y “potenciar la marca de Santander”.

El CID vuelve 920 años después

Santander Four Days (S4D)’ es un proyecto impulsado por el Clúster de la Industria de Defensa (CID), en colaboración con el Ayuntamiento de Santander, el Ejército de Tierra y el Comité Olímpico Español (COE). Colaboran también ocho ayuntamientos del entorno de la capital cántabra: Santa Cruz de Bezana, Piélagos, Camargo, El Astillero, Villaescusa, Medio Cudeyo, Marina de Cudeyo y Ribamontán al Mar.

El Clúster de la Industria de Defensa (CID) nació en Cantabria 2019, “coincidiendo con el 920 aniversario del fallecimiento de El Cid”. Afirma contar con el respaldo de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) del Ministerio de Defensa y “acoge a empresas que ya vienen desarrollando toda o parte de su actividad en el ámbito militar; pero también a aquellas otras que disponen de capacidades productivas y tecnológicas o productos de interés para la defensa y desean introducirse en el sector”. Agrupa, asimismo, a entidades públicas y privadas y centros de investigación y conocimiento.

Más allá del desarrollo tecnológico de la industria de Defensa, el CID reconoce su interés en promover una “cultura” militar con actos de todo tipo y un especial hincapié en el apoyo de la sociedad a sus Fuerzas Armadas y a la Guardia Civil.

“Patriotismo sin complejos”

La primera gran bandera de Puertochico data de 2008, pero en 2021 hubo de cambiarse el mástil dado el desgaste de material producido por las continuas tensiones que ejerce el viento. Con la colocación de la nueva “gran bandera de España en pleno centro de la ciudad”, Santander mostraba su reconocimiento a este símbolo nacional y lo que representa: “soberanía, independencia, unidad, integridad y los valores de respeto e igualdad que promueve la Constitución”.

Durante la ceremonia de la enseña, el 12 de octubre último, la alcaldesa Gema Igual fue mucho más entusiasta y desinhibida al expresar lo que para ella suponía volver a tener la bandera nacional en Puertochico, símbolo del “patriotismo sin complejos”:

“Desde esta plaza de Puertochico, junto a nuestra maravillosa bahía, proclamamos a los cuatro vientos el orgullo de Santander por formar parte de la nación española”. Imbuida de un hondo sentimiento de “plenitud patriótica”, la alcaldesa añadió, por si alguien tenía dudas, que “España es un país fantástico, sin paliativos”.

“Es un momento propicio para presumir con la cabeza bien alta de nuestro país y de nuestra condición de ciudadanos españoles”, sentenciaba.

Jura de bandera

El pasado 8 de mayo, Santander acogió un acto de jura civil de bandera en donde 400 personas se comprometieron en público a dar la vida por la patria, incluida la alcaldesa y varios de sus concejales. El evento, organizado por el Ejército de Tierra y el Ayuntamiento de Santander estaba enmarcado dentro de los actos del Día de las Fuerzas Armadas 2022 y fue presidido por el general Juan Carlos González Díez, jefe de la División 'San Marcial' y representante institucional del Ejército de Tierra en Castilla y León y en Cantabria.

El acto contó con la presencia de 150 militares (escuadra de gastadores, banda de guerra y compañía de fusiles) y concluyó con un desfile por la calle Calvo Sotelo hasta la Plaza del Ayuntamiento, lo que afectó a la circulación por el centro. El día anterior y en la Plaza Porticada, el Regimiento de Infantería 'Tercio Viejo de Sicilia' nº 67 y la Música de la División 'San Marcial' ofrecieron un concierto con marchas militares para que “santanderinos y visitantes disfrutaran de este ambiente regio y solemne previo a la Jura”, informaba el Ayuntamiento de Santander, que contextualizaba la celebración para que no hubiera dudas sobre su significado: “Esta esta jura de bandera es el mejor ejemplo de la comunión de la ciudadanía de Santander y Cantabria con su bandera, con su Ejército y con su país”.

Los actos se suceden sin apenas solución de continuidad. El viernes de esta semana ha tenido lugar otro concierto en el centro de Santander, esta vez impartido por la Banda Municipal de Música. Entre las obras interpretadas se encontraba 'Legionarios y Regulares', de A. Saco del Valle, el himno nacional y 'La oración (toque de ordenanza)'.

Nada más acabar la Marcha Cívico-Militar de primeros de junio está prevista la llegada del Juan Sebastián Elcano, que ha elegido Santander como uno de los hitos de su XCIV crucero de instrucción. 

El buque de la Armada arribará en la ciudad el 20 de junio procedente de Miami y permanecerá cinco días en el puerto, “para que los santanderinos y los visitantes puedan disfrutar de este importante navío y celebrar el gran acontecimiento histórico del V centenario de la primera vuelta al mundo a cargo del marino español Juan Sebastián de Elcano”.

Un grumete de Elcano, Juan de Santander, es objeto actualmente de continuos homenajes y recordatorios. La visita del buque-escuela será otra ocasión para homenajear a este marinero que dio la vuelta al mundo y cuyo nombre bautizará el nuevo Centro Cívico de Cueto.

Callejero franquista

Sin embargo, lo más significativo de los sucesivos gobiernos municipal que el PP ha tenido una variante política e histórica por la renuncia a aplicar la ley de Memoria Histórica en lo que atañe a los vestigios franquistas del callejero de Santander. Han pasado 15 años y aún quedan 15 calles por cambiar el nombre, algo al parecer muy problemático por los trastornos que ocasionaría al vecindario tener que notificar sus nuevas direcciones. Lo cierto es que ahí siguen, en las calles más importantes de la ciudad dedicadas a espadones del franquismo como los generales Dávila, Camilo Alonso Vega y Díaz de Villegas.

El socio del equipo de gobierno del PP ha reabierto el debate introduciendo en la Comisión de Cultura que tendrá lugar el 23 de mayo una nueva propuesta de cambio de nombres, que ahora tendrá que ser debatida políticamente y luego apuntalada por informes técnicos.

Relación con la Iglesia

El carácter 'solemne' de las celebraciones patrióticas se extiende a las religiosas, que son acogidas con entusiasmo por la Corporación santanderina; y no solo celebraciones puesto que el Ayuntamiento de Santander está financiando o cofinanciando obras de urbanización del entorno de monumentos como al Catedral de Santander, la Dependencias Capitulares y apertura del Archivo Histórico Catedralicio, un museo en la torre de la Catedral, el nuevo Albergue del Peregrino y todo aquello que tenga que ver con la Iglesia católica.

En las procesiones de este año, en donde no falta el componente militar, Santander incorporó como novedad un cortejo infantil, una iniciativa de la Archicofradía de la Pasión para la tarde del Domingo de Ramos, cuando tuvo lugar “una convivencia infantil, un cortejo a pequeña escala con los niños de las cofradías como protagonistas, acompañando un paso ligero realizado para la ocasión”.

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En el teatro, el concepto de ‘cuarta pared’ hace referencia a ese muro invisible que separa en el proscenio a espectadores y actores. Derribar esa convención, esa ‘cuarta pared’, ha sido, por lo tanto, tarea transgresora por antonomasia tanto en el teatro como, metafóricamente, fuera de él. Hablar de Santander derribando esa ‘cuarta pared’ es confundir actor y espectador, testigo y decorado, de tal modo que los personajes de esta ciudad ensimismada con su reflejo den un paso atrás para dejar que el observador sea, si acaso una vez, el protagonista de su tragicomedia cotidiana.

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