Un talón sin fondos para la sanidad pública
Los ciudadanos acostumbramos a ver con cierto esceticismo el juego político, las maniobras y las proclamas del escenario público con las que los políticos aspiran a saturar el espacio de la comunicación para que otros no tengan oportunidad de ser escuchados.
Esta semana el Gobierno de Cantabria improvisó un 'Pacto por la sanidad' para pagar más dinero a los médicos cuando tengan fondos para poder hacerlo. Su aplicación efectiva estará supeditada a que haya un presupuesto aprobado en 2026 y 2027. Lo cual remite a un futuro impredecible o al menos retrasa su entrada en vigor hacia un horizonte temporal de incertidumbre. Se ha firmado algo que, de momento, no se puede cumplir.
Es decir, que hemos asistido a un paripé político huérfano de lo principal: que es el dinero que se ha prometido a los médicos. Pese a ello, cinco hombres -representantes de colectivos médicos- firmaron con desconcertante solemnidad unas mejoras salariales en diferido mientras la presidenta Buruaga resucitaba aquel concepto del ridículo Cospedaliano.
Estamos vendiendo la piel antes de cazar el oso. Pero al fin y al cabo, el dinero que se ha firmado para cuando se pueda pagar -nótese el absurdo- no tiene por finalidad satisfacer, que no satisface porque no es una realidad, sino ir enfrentando a diferentes colectivos contra el PRC, culpándoles de que no les apruebe los presupuestos de la comunidad. Especialmente contra quien Buruaga dirige verbos tan gruesos que cualquiera diría que está tan debil como pregona: Paula Fernández. Para qué tomarse tantas molestias con un adversario en horas bajas, como afea constantemente a la candidata regionalista, cuando el único que le come votos está sentado a la derecha de su propio partido.
El Partido Popular entiende que los regionalistas tienen que aprobar sin rechistar las cuentas públicas que le presenta y como pusieron condiciones -algunas de ellas incluso faltas de ambición- y toda la oposición rechazó los presupuestos la presidenta cántabra comenzó un show dramático -entre la presión y el escarnio público- que lleva de gira por diferentes colectivos. ¡Firmen!, ¡firmen! que esto es lo que ustedes se han perdido. Vayan a reclamar a otra ventanilla.
En todo caso, el `Pacto por la sanidad pública' está huérfano de más cosas que del combustible financiero principal. Faltaban más actores en la fotografía. El resto de los profesionales sanitarios, por ejemplo, porque solo con los médicos no arranca un hospital, ni siquiera estaban los profesionales de la enfermería. Su percepción clasista y reducida de la sanidad les retrata. En realidad es un 'Pacto por los médicos públicos', por rebajar las pretensiones de la opereta.
Para rematar el asunto. Conviene advertir a los firmantes que para ellos no hay dinero por culpa de la prórroga del presupuesto. Quizá porque se lo comido todo el millonario convenio privatizador con Santa Clotilde: 256 millones hasta 2042. Ya advirtió un informe oficial que este “elevado” compromiso afectaría a todo el gasto público. No precisamente para bien. Pero a éstos, a los del acuerdo con Santa Clotilde, nadie les ha dicho que se pongan a la cola. Sus cheques se pagan desde el uno de enero en ventanilla preferente.
Es decir, aquí se han firmado dos pactos. El de verdad, millonario, con la sanidad privada y el del cuento de la lechera, con un talón sin fondos, con la (parte de la) sanidad pública. Del primero no hay fotografía. La vergüenza se delata sola.