Frenar los suicidios a través de una APP: los psiquiatras se lanzan a la tecnología para realizar intervenciones “intensivas”

Cantabria es una de las comunidades con menor tasa de suicidio.

Pese a ser una de las comunidades con menor tasa de suicidio, el área de Psiquiatría del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla no cesa en su intento de conseguir que Cantabria alcance el objetivo de cero muertes. Este motivo fue el que les llevó en 2016 a lanzar el Programa de alta resolución para el manejo de la conducta suicida y prevención del suicidio, llamado CARS, una forma de trabajo que destaca por la rapidez en la intervención y por tratar de que el paciente vuelva a su vida lo antes posible tras la tentativa o el intento de suicidio.

El teléfono de prevención del suicidio 024 atiende mil llamadas en su primer día

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Tal y como cuenta Ana de Santiago, la responsable del programa y psiquiatra de Valdecilla, lo que hacen los especialistas es “dotar” a la persona de diferentes herramientas para enfrentarse a esos pensamientos, ya que si una persona ha intentado suicidarse el riesgo de que lo repita se incrementa en las semanas siguientes: “Ya hay menos personas que se quedan ingresadas en Psiquiatría y, por supuesto, no a costa de que haya mayor riesgo de suicidio. Simplemente están mejor”, indica Jesús Artal, jefe del área en el hospital cántabro.

Precisamente la eficacia de CARS, que evitaba la tardanza a la hora de recibir cita en Salud Mental para aquellas personas que ya hayan acudido a urgencias con tentativas de suicidio, fue lo que impulsó a este equipo de sanitarios, formado también por el psiquiatra Luis Gaite, a arrancar en 2019 la idea de una APP que complementase esa presencialidad tan característica del programa.

“Una persona que viene a consulta CARS viene en horario de mañana los días laborables, así que cuando no se tiene cita, ese paciente tendrá al equipo ahí. Lo que nos están diciendo es que les aporta seguridad el que haya alguien que les escuche aunque ese día no tengan que venir. Es como un respaldo para ellos”, cuenta Gaite con entusiasmo.

Y es que esta APP, a través de un cuestionario diario que realiza el paciente evalúa el estado de la persona y después le envía un mensaje indicándole si todo va bien, si es necesario adelantar la cita que tenía programada o si va a recibir una llamada urgente de un psiquiatra. Además, y aparte de firmar un compromiso que establece que responderá a diario, el paciente contará con el soporte de una persona cercana que también estará conectada a la aplicación y supervisará todos los movimientos que ocurran.

Asimismo, y en caso de que ni el psiquiatra ni la persona cerca obtengan respuesta por parte del paciente, la APP cuenta con un geolocalizador que permitirá saber el lugar en el que se encuentra el paciente: “Tratamos de que la intervención sea lo más intensiva posible, y hemos percibido que, tanto la persona como la familia se siente mucho más segura con la aplicación”, sostiene De Santiago.

Algo similar considera el jefe de Psiquiatría, quien añade que las familias suelen preferir que el paciente se quede ingresado, y esto supone “una garantía de seguimiento”: “El paciente se compromete y la familia apoya”, insiste Artal.

Por otro lado, y respecto a la complementariedad de este programa con la línea 024 que acaba de implementar el Gobierno nacional como línea de atención al suicidio, este equipo de psiquiatras considera que es una buena forma “de ganar tiempo”, algo que consideran “importantísimo” cuando a una persona se le está pasando por la cabeza quitarse la vida.

Sin embargo, ven con peores ojos el hecho de que las llamadas no sean atendidas por psiquiatras, ya que en CARS se cuenta con un equipo multidisciplinar formado por psiquiatras, psicólogos clínicos, enfermeros psiquiátricos y terapeutas ocupacionales, una fórmula efectiva que “ataca” a las ideas suicidas desde diferentes perspectivas. “El problema es que tampoco estamos coordinados porque el 024 está fuera del sistema sanitario”, añaden.

Los suicidios no aumentan pero las tentativas sí

Cantabria contabilizó en 2019 52 suicidios; en 2020 fueron 46 y en 2021, 47, por lo que se podría decir que la estadística tiene “forma de sierra”, tal y como señala Gaite. No obstante, lo que sí está aumentando de forma relativamente acusada son las conductas suicidas, es decir, el intento de suicidio que no se completa o los pensamientos intensos sobre valorar el llevarlo a cabo.

También, y a diferencia de lo que se piensa, las enfermedades mentales no son el único motivo por el que las personas se quitan la vida, y se estima que en torno a un 20% de la población no tiene ningún trastorno cuando le persiguen estas ideas o las lleva a la práctica. “Las enfermedades mentales son un factor de riesgo para la conducta suicida, pero también hacen falta otras características como tener ciertas dificultades para manejar el estrés o, simplemente, tener una estructura biológica que tienda más hacia este tipo de ideas”, explica De Santiago.

Y es que quitarse la vida es un fenómeno que estos psiquiatras califican como “muy complejo”, por lo que habría que atacarlo por todas partes: “Hay aspectos educativos que se podrían tomar en cuenta como enseñar a los niños a manejar el estrés o gestionar la frustración, pero también son necesarias medidas sociales para evitar la pobreza o la exclusión social...”, argumenta Artal, quien es partidario de crear un Plan Nacional del Suicidio para evitar las diferencias entre comunidades autónomas.

Por el momento, este equipo se considera “entusiasmado” por la puesta en marcha de la aplicación y por lo que podría ayudar de ahora en adelante, y esperan que sistemas parecidos al de CARS pueda reproducirse en otras especialidades médicas de Cantabria o incluso, en el caso del suicidio, en otras comunidades autónomas.

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