Pablo Hojas fallece a los 77 años como referente indiscutible del fotoperiodismo

Pablo Hojas Cruz en su oficina de trabajo.

Laro García


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El fotógrafo santanderino Pablo Hojas Cruz ha fallecido en Suances este pasado martes 12 de julio, el día que cumplía 77 años, como un referente indiscutible del fotoperiodismo, tanto en Cantabria como fuera de su tierra natal. A lo largo de su dilatada trayectoria profesional, que mantuvo en activo mientras el cáncer se lo permitió, ha ejercido como maestro de varias generaciones de fotógrafos a través de sus cursos y talleres en Polientes Foto y de su presencia en medios de comunicación como El País, EFE, La Vanguardia o el diario Alerta, así como fotógrafo oficial de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde retrató a cientos de personalidades del mundo de la cultura, la política o la ciencia.

Es autor de multitud de imágenes icónicas, tanto desde el punto de vista de la actualidad como a través de la serie de retratos 'Miradas en Blanco y Negro' o en la fotografía publicitaria, donde también destacó su trabajo para grandes marcas como Freixenet. Además, su labor como divulgador de la imagen lo llevaron a dirigir decenas de seminarios y foros en los que se han formado algunos de los profesionales más importantes del país y su obra ha sido expuesta en lugares como el Palacete del Embarcadero o el propio Palacio de La Magdalena, su 'casa' durante los veranos en los que su cámara reflejó todo lo que ocurría en las aulas de una institución académica como la UIMP.

Era el tercer fotógrafo de una saga familiar que ha dejado su impronta en la retina de los cántabros a través de sus imágenes históricas, que recorren todo el siglo XX y el inicio del XXI. Fue nieto de Pablo Hojas Bedoya e hijo de Pablo Hojas Llama, y con tan solo 17 años ya publicaba sus primeros trabajos en el diario Alerta, donde fue Jefe del Departamento de Fotografía, tanto del periódico como del semanario El Norte.

Galardonado en 2016 con el Premio Estrañi que concede la Asociación de la Prensa de Cantabria, su trayectoria como fotoperiodista se ha forjado en medios nacionales e internacionales como corresponsal de El País, ABC, La Vanguardia, Diario 16, Le Figaro, The New York Times, Newsweek, La Stampa o RTVE, y a lo largo de toda su carrera no dejó de sumergirse en el retrato a través de obras como su celebrada serie 'Miradas en Blanco y Negro' de la UIMP.

“Referente indiscutible”

En las últimas horas, tras confirmarse su fallecimiento, han sido muchos los compañeros fotógrafos y periodistas, además de personas del mundo de la cultura, que se han pronunciado para lamentar la pérdida de Pablo Hojas. Entre estas muestras de pésame, el Colegio de Periodistas de Cantabria ha subrayado su trabajo como “referente indiscutible” de la fotografía y lo ha recordado como “un profesional dotado de un talento mayúsculo, de sensibilidad y bondad”. “Era generoso y alegre en el trabajo y en la amistad, que varias generaciones hemos tenido la suerte de compartir con él”, ha destacado la decana, Olga Agüero.

Asimismo, desde el Colegio de Periodistas de Cantabria han destacado la escuela que creó Pablo Hojas entre los fotógrafos cántabros de varias generaciones, “que hoy quedan huérfanos de un referente excepcional en lo profesional y en lo personal”. Igualmente, el órgano colegial ha puesto en valor el “afán didáctico” de Hojas, que compartía sus conocimientos y experiencias con los alumnos de sus talleres de fotografía. “Tanto su mirada desde el fotoperiodismo como su obra más artística constituyen un legado de extraordinario valor que se debe reivindicar, proteger y exhibir”, ha concluido el Colegio.

Pablo Hojas era querido y respetado por la profesión. Su trabajó brilló siempre con un sello propio en las redacciones donde trabajó durante décadas. Además, su nombre está unido para siempre a los veranos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y a su extraordinario conocimiento de la fotografía se unió un don especial para captar una mirada propia que quedará reflejada para siempre en sus archivos.

El fotoperiodismo, su pasión

También han mostrado sus condolencias desde la Asociación Profesional de Fotoperiodistas Cántabros (APFC), una organización de la que Hojas ostentaba el carnet número 1 y fue nombrado Presidente de Honor por sus compañeros: “Nos es imposible explicar con palabras el pesar que nos produce su pérdida, porque la figura de Pablo se erigió como un referente intangible no solo en la fotografía y en el fotoperiodismo, su gran pasión, sino de otros muchos ámbitos. Poseía una personalidad tan especial que trascendía con mucho el mero ámbito profesional”, ha señalado.

La Asociación Profesional de Fotoperiodistas Cántabros también ha tenido un recuerdo para su familia en estos momentos tristes. “Todo lo que se diga de él en estos días resulta cierto, justificado y parco en su talla humana. Deja un hueco profundo e indeleble en nuestras vidas, vertebradas siempre por el fotoperiodismo, que él contribuyó decisivamente a forjar y mantener vivo en Cantabria. Siempre estará entre nosotros, allá donde una cámara de fotos busque un encuadre, capte un momento único, lleno de luz”.

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