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Cartas desde Cartas desde

Carta desde… la República Checa, bastión de la euroapatía

Nueva entrega de la serie de 'Cartas desde...' diferentes países de Europa, escrita por periodistas locales para que entender mejor su realidad ante las próximas elecciones

El mensaje desde República Checa nos lo envía Enrique Molina, periodista de la radio pública checa

El Parlamento checo levanta la inmunidad del primer ministro Babis

Andrej Babis, primer ministro de República Checa, cuando le fue retirada la inmunidad. EFE

Queridos amigos europeos:

Una importante cita electoral para el futuro de Europa se acerca, pero lo cierto es que en la República Checa no es un tema que aparezca con frecuencia en las conversaciones a pie de calle.

Quizás penséis que ya conocéis la historia, que las elecciones europeas suelen atraer a menos votantes que las elecciones de carácter nacional. Pero para entender la magnitud de lo que digo sería mejor acudir a las cifras. En las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, en la República Checa acudió a las urnas solo el 18% de los electores, algo que en dicha cita solo consiguieron superar nuestros vecinos eslovacos con un 13%.

El Grupo de Visegrado -República Checa, Eslovaquia, Hungría y Polonia- no es conocido por conseguir una gran movilización electoral cuando se trata de la UE, pero llama la atención que incluso la dupla Hungría-Polonia, cuyos enfrentamientos con la Comisión Europea son frecuentes, presente mayor interés en los asuntos comunitarios. Esto demuestra que incluso entre países a los que desde el desconocimiento exterior se podría juzgar como similares, existen luchas propias y se enfrentan a los próximos comicios en contextos diferentes.

No se puede decir que en este momento el debate en la República Checa esté dominado por temas como un posible Czexit, la aceptación del euro o el ascenso de los extremismos. La tónica general entre los ciudadanos es la apatía, y para evitar eso, es necesario explicarle más a la gente qué es la Unión Europea, con sus aciertos y sus errores.

En este caso, es fácil culpar al votante -¡y más fácil incluso a los que no votan!-, pero la realidad es mucho más compleja. Y es aquí donde los periodistas deben ser autocríticos. Si los ciudadanos checos sienten que la UE no va con ellos, quizás habría que analizar en qué están fallando los políticos y los periodistas a la hora de hacer llegar la información a la gente. Para ello hay que reconocer a los distintos grupos de electores y saber qué piensan de la situación.

Según encuestas recientes, solo el 17% de los checos saldría decididamente de la UE, esto nos permite observar que, más que euroescepticismo, lo que hay es euroapatía. De acuerdo con estos diferentes estudios que se han llevado a cabo con motivo de las cercanas elecciones europeas, la mayoría de los encuestados dice ser consciente de que pertenecer al grupo de los 28 ha traído cosas positivas a la República Checa. Entonces, ¿qué es lo que falla?

Hace poco, Tomáš Prouza, presidente de la Unión de Comercio y Turismo de la República Checa, además de fundador del proyecto "Mi Europa", señalaba en la Radiodifusión Checa que en el país abunda el perfil de votante que quiere recibir ventajas de la UE sin dar a cambio lo que su membresía en la Unión exige.

Tomáš Prouza destaca, además, la propagación de numerosos mitos sobre la Unión Europea en la República Checa, los cuales se encarga de desmentir a través de su proyecto "Mi Europa". Estos mitos causan desencanto en la población y conforman a estos grupos de votantes que no quieren formar parte de la UE o que la aceptan como un mal menor.

Por ello, hacer buen periodismo se convierte en algo vital, quizá ahora más que nunca. Toca concienciar de que la Unión Europea no es un ente abstracto, está compuesta por personas individuales que votan los Estados miembros. La Comisión Europea es elegida por los representantes del pueblo europeo. Estos representantes son elegidos mediante las elecciones europeas en el caso del Parlamento, y a través de las elecciones nacionales en el caso del Consejo Europeo. Si se quiere una Europa unida donde se gobierne para la gente, hay que buscar candidatos que estén dispuestos a luchar por ello. La apatía solo conducirá a un debilitamiento de la democracia.

Pero los mitos y medias verdades, así como el daño que provocan en la democracia, son algo que podemos extrapolar ahora a la situación política actual de todo el mundo. Nos enfrentamos a grandes retos: inmigración, cambio climático, auge de partidos extremistas, etc. En el entorno europeo, que es lo que nos atañe ahora mismo, la desinformación y la manipulación fomentan la separación entre los diferentes países de la UE, y es aquí donde el buen periodismo debe ser capaz no solo de contar la verdad, sino también de desmontar las mentiras.

Con esto pretendo ir de lo particular a lo general. Si expongo que cada país tiene sus luchas propias, es para destacar que existen unos retos y unas luchas comunes mucho más grandes a las que se ven ligadas irremediablemente las primeras. Solo un gobernante iluso, o malintencionado, podría pensar que los retos del presente y del futuro pueden superarse en solitario. Los periodistas no deberían dejar nunca de recordar a los votantes que desde la unidad es mucho más fácil luchar por un mundo más justo.

Aunque no quiero que los periodistas piensen que esto es solo una arenga al gremio. Hay muchos políticos que no ponen las cosas fáciles. Una UE estable solo es posible de (re)construir desde abajo y si se hace un esfuerzo de transparencia y, además, se crea una conexión con el ciudadano escuchando sus intereses, precisamente para luchar contra la apatía de unos y el desencanto de otros.

Volviendo ahora a la República Checa y a modo de recapitulación, el foco durante las elecciones estará en gran medida en la evolución de la participación, que nos dirá si el proyecto europeo ha calado entre más ciudadanos que hace cinco años, y si lo ha hecho, a qué Europa quieren pertenecer. Por el momento, los cantos de sirena de una Europa articulada en torno al cristianismo y que defiende valores antiguos no parecen calar lo suficiente en un país principalmente ateo.

Por último y para terminar con algo de optimismo, la mayoría de los checos encuestados al respecto han señalado que una de las cosas que más valoran de la Unión Europea es vivir en una Europa sin guerras. Esperemos que lo recuerden y vayan a votar en la cercana cita electoral y que, por supuesto, exijan a sus candidatos que defiendan sus intereses dentro del marco europeo, algo que las malas lenguas les han dicho muchas veces que es incompatible.

Un saludo, 

Enrique

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