El viaje de "rebeldía y esperanza" de Patxi Uriz, Santi Cordón y Alberto Marín por la España Vaciada

Viaje en verducleta por tierras de Cuenca

Un cocinero, un permacultor y un director de cine están recorriendo España, de Tudela a Málaga, para recuperar la esencia de la España Vaciada. En estos días están atravesando tierras de Cuenca y Ciudad Real donde van conociendo de la mano de los hombres y mujeres que aún quedan en estas tierras sus cultivos, sus productos, pequeños tesoros en muchos casos casi desparecidos, y los platos que han sido la base de la alimentación de la población durante siglos.

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Son Patxi Uriz, director del documental “Un viaje a la Mejana”, el cocinero de Tudela Santi Cordón, y el permacultor malagueño Alberto Marín, acompañados de un vehículo completamente sostenible, una ‘verducleta’ o lo que es lo mismo, un híbrido de bicicleta, huerta ambulante y cocina.

En un alto en el camino de las tierras de Pozoamargo, cuentan a AgroalimentariaCLM como surge primero del documental y luego la idea de emprender este viaje. ‘Un Viaje a la Mejana. Rebeldía y Esperanza’ empezó hace tres año y se terminó de montar en diciembre 2019, recientemente ha sido seleccionado en el Festival de Málaga en la selección oficial ‘Cinema Cocina’. La mejana a la que se refiere el título es una isla que está en el rio Ebro, es una tierra muy fértil, las más fértiles de Tudela, una ciudad muy famosa por el cultivo de las verduras.

Cuenta Patxi Uriz, el porqué del subtítulo del documental, “rebeldía y esperanza”. Hay un dato “escalofriante” y muy revelador: “En 1980 había 1.500 hortelanos en Tudela y 40 años después solo quedan 25, el más joven de ellos tienen 70 y el mayor 95. La rebeldía son estos hortelanos que se han quedado haciendo oídos sordos a la industria y cultivando las verduras, en un oficio que está en vías de extinción, en armonía con la naturaleza, cultivando como se ha hecho tradicionalmente”. Estos rebeldes que han rebasado los 70 años son los mismos que se están encontrando en su viaje por la Castilla-La Mancha que se muere.

“La esperanza es la actividad educativa que está haciendo Santi Cordón que es el hilo conductor del documental”. Santi Cordón es hortelano y cocinero y responsable de uno de los restaurantes más importantes de Tudela ‘El trinquete’, dónde cultiva sus propias verduras para luego llevarla a los platos que crea y sirve en su restaurante.

Pero además, Santi Cordón lleva a cabo una importante labor educativa a través de la Fundación MasCotas Verdes, donde tiene un huerto y lleva a los niños de la zona para enseñarles a cocinar y a sembrar desde la tierra, ya que está convencido de que la auténtica cocina comienza en la tierra.

Él es también el creador de la ‘verducleta’, un vehículo ecológico y sostenible que pone en marcha para acudir a aquello colegios que no tiene presupuesto para ir al huerto. Con este huerto móvil acude a los colegios y hoy recorre España.

Cuando el documental es elegido para la sección oficial de Málaga, Santi Cordón se fija un reto junto con su amigo malagueño, el permacultor Alberto Marín, para bajar en un viaje sostenible con la verducleta de Tudela a Málaga, 22 días y más de 1.000 kilómetros recorriendo la España vaciada, intercambiando semillas con los últimos hortelanos que quedan en estos pueblos.

Intercambio de semillas y conocimientos

En cada pueblo, en estos días pasando por tierras conquenses de Motilla del Palancar, Arguisuelas, Huerta del Marquesado, Pozoamargo, y de Ciudad Real como Argamasilla de Alba, Tomelloso o Santa Cruz de Mudela, proyectan una parte del documental, “hacemos el intercambio de semillas y la gente del pueblo nos ofrece alimentos para cocinar una receta tradicional propia del terruño. Santi aprende con las mujeres o con los hombre que sepan hacerlas, se cocina al alimento y luego se hace una cena o comida popular al alimón con todo eso”, cuenta.

Cómo en la localidad de Arguisuelas, dónde las mujeres del pueblo enseñaron a Santi Cordon a elaborar unas migas dulces que se cocinaron en la verducleta.

En este recorrido están encontrando productos y platos en peligro. “La gente no le da valor a lo que tiene: una patata de montaña de Daroca, la miel de Huerta del marquesado, el agua pura, las bodegas en altura y ese es el principal problema, que la propia gente del pueblo no le da valor”, señala.

También elaboran los platos tradicionales: “En Huerta del Marquesado una semana antes se había hecho la matanza del cerdo, habían elaborado los chorizos. Hicimos un cocido con garbanzos, berza, apio verduras y los productos de la matanza, después en Arguisuelas (Cuenca) hicimos unas migas dulces y hoy estamos en Pozoamargo (Cuenca) y vamos a hacer gachas”. Precisamente, Patxi Uriz refiere que no conoce las gachas ni la harina de almortas con las que se elabora este plato de la alimentación tradicional manchega.

También visitan las explotaciones tradicionales como en Pozoamargo donde van a ver una pequeña bodega de la zona.

"No hay soberanía alimentaria"

El director considera que es importante sacar a la luz todos estos productos. Lo que se están viendo en estos pueblos es “un asunto global que está pasando en todo el mundo. La agroindustria está patentando semillas, está patentando transgénicos que te tienen entrampados con ellos y no hay un soberanía alimentaria, no hay una independencia porque a la agroindustria no le interesa que la gente sea libre y tenga sus propia semillas y tenga su propia comida”.

Por eso cree que “lo primero es tener un cultura gastronómica de pueblo y la gente de pueblo tiene que hace pueblo y dar valor a lo que tiene en el pueblo, las patatas, los vinos, los nabos”. Para eso propone “montar un pequeño restaurante con productos locales, hacer un restaurante destino para valorar y hacer un economía social, esa es la esperanza para un resurgir en la vida rural”.

Y pone sobre la mesa como en una sociedad en la que “están muy de moda los productos ecológicos”, traemos las producciones de terceros países, “pero tiene que ser de proximidad sino no es ecológico”.

Con toda la experiencia acumulada en este viaje van a emprender nuevos proyectos. “Vamos grabando y nuestra intención es hacer otro documental con esta ‘road movie’ que estamos haciendo con la ‘verducleta’”.

Además, con todo lo que intercambian en los pueblos, “a la vuelta del viaje en la huerta de la Fundación MasCotas Verdes se va a hacer una siembra con todas las semillas que se han recogido”.

Una vez que pasen por tierra de Castilla-La Mancha, seguirán hasta Málaga atravesando las tierras andaluzas de Jaén, intentando transmitir la filosofía de una cocina que empieza en la tierra y se elabora como antaño, en armonía con el entorno, limpia, sana y sostenible.

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Publicado el
4 de marzo de 2020 - 13:50 h

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