Gabriel Rubio, psiquiatra: “Pongamos en la educación lo que le falta. Hay que empoderar a los jóvenes”
Tal vez por inesperado suena singular que durante un foro sobre salud mental en la infancia y adolescencia pensado para denunciar la falta de recursos y alertar contra la “patologización” del malestar juvenil, un psiquiatra reivindique la filosofía para intentar entender el contexto. qué es lo que nos está pasando. Así ha ocurrido durante la celebración del I Foro 'Crecer con Bienestar organizado en Toledo por las Cortes de Castilla-La Mancha junto a UNICEF.
El reconocido psiquiatra Gabriel Rubio Valladolid, Jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital universitario 12 de octubre, participó en la mesa de debate sobre 'Estrategias preventivas y asistenciales'. Natural de Torrejoncillo del Rey (Cuenca) ofreció “una foto muy real” de la situación que arroja la salud o enfermedad mental de niños y jóvenes, sobre la que la comisionada de Salud Mental, Belén González se había preguntado antes: “¿Estamos escuchando a los jóvenes o simplemente diagnosticándolos?”. La comisionada se mostró muy preocupada porque “el malestar juvenil tiene causas más profundas que, en muchas ocasiones, no se están abordando”.
El doctor empezó hablando del área que cubre su servicio, integrada por los distritos madrileños de Usera, Carabanchel y Villaverde con una sobresaliente población china, latina y procedente del norte de África “cuyos problemas son mayoritariamente atendidos por la sanidad pública porque no hay seguro privado apenas”.
Pero pronto se apartó del ámbito puramente asistencial para evidenciar “la necesidad de que podamos entender las angustias del hombre postmoderno, ahora que las humanidades han salido de los institutos”, dijo.
Este médico, que se dedica al área del alcoholismo con todas sus patologías asociadas, explicaba que en 15 años se ha dado cuenta de que ha cambiado mucho “la expresión clínica” y “los pacientes ya no son los mismos”.
Nos está faltando la psicopatología
Lamentó que a los psiquiatras “nos está faltando la psicopatología (disciplina científica, que estudia el origen, naturaleza y causas de los trastornos mentales y la conducta anormal) y por eso hemos recurrido a la filosofía”. Citó por ello a dos filósofos uno coreano y el otro germánico, el escritor y ensayista alemán Rüdiger Safranski, reconocido internacionalmente por sus profundas biografías filosóficas y sus ensayos sobre temas culturales y existenciales.
“Nos dan pistas sobre cómo el hombre moderno ya no se parece a los postmodernos que estamos aquí”, y señaló la importancia de que los profesores entiendan la necesidad que tiene un adolescente de responder la pregunta ¿quién soy yo? en una sociedad “que le ordena continuamente lo que tiene que ser”.
“Me siento extraño y lo tengo que decir por no aprovechar el foro para pedir más psicólogos. Van a pensar ustedes que soy gilipollas. Yo no quiero que haya más psiquiatras y policías en los centros porque serían psiquiátricos o cárceles”, añadió posteriormente.
Y en esa necesaria búsqueda de explicación para lo que nos afecta y condiciona hoy a las personas, el psiquiatra consideró que es la universidad “la que puede explicar a nuestra comunidad de profesores que está pasando en los últimos 25 años en nuestro país”. “Están para eso. Ser un lugar donde pensemos y dar ideas para políticos”.
Contó que en el año 2021 se creó en su hospital una unidad de ingreso de adolescentes y llamó la atención de los asistentes sobre La Fundación Teatro Joven, una plataforma sin ánimo de lucro de ámbito nacional que actúa como punto de encuentro entre jóvenes apasionados por el teatro, profesionales de las artes escénicas y cientos de profesionales de la docencia.
Obras de teatro para concienciar
“En colaboración con las consejerías de educación de las comunidades autónomas pasean las obras por teatros de toda España. Se organizan matinales para institutos y luego los profesores establecen coloquios en sus clases sobre el tema de la obra. En una temporada remarcó el impacto es de 200.000 adolescentes en todo el país”.
El doctor Rubio captó para la Unidad de ingreso del Hospital 12 de octubre a actores de esta fundación para que realizaran con los pacientes actividades como bailar y pintar, ajenas a su trastorno, de manera que pudiera ser la fundación un lugar donde puedan continuar colaborando en adelante. “Si ha tenido que venir el teatro a los institutos es porque falta más Shakespeare o más Rousseau. Hablemos con serenidad y pongamos en la educación lo que le falta”.
“Hemos propuesto la realización de talleres dirigidos al profesorado de centros de enseñanza de nuestra área de influencia sobre adicción a las pantallas y acoso escolar y hemos adaptado la novela 'Invisible' (De Eloy Moreno), una obra dirigida a ese amplio grupo de chicos y chicas que mira para otro lado (…) No queremos que la prevención vaya de arriba abajo. Hay que empoderar a jóvenes para que sean vectores”.
La mencionada novela narra el doloroso proceso de acoso escolar (bullying) desde la perspectiva de un niño que desea ser invisible para escapar del maltrato. La obra visibiliza cómo las víctimas son ignoradas por su entorno.
Para terminar su intervención, el especialista llamó la atención sobre un colectivo al que dijo que él no puede ayudar, el de los adolescentes que han delinquido y permanecen recluidos. Pidió unificar criterios para el funcionamiento de esos centros. “Porque me dicen que son diferentes en cada comunidad autónoma. Poneos de acuerdo para que sean más homogéneos”.
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