Alfred Costa: "En À Punt tenemos los recursos justos para jugar en la liga que jugamos"

Alfred Costa, director de À Punt, en una de las redacciones de la televisión pública.

Alfred Costa llegó a la dirección de la televisión pública valenciana el 8 de marzo de 2020. Esa semana se cancelaron las Fallas, el coronavirus era una realidad en España y se decretó el estado de alarma que mantuvo a la población confinada durante tres meses. Costa llegó con la idea de aprovechar los recursos existentes en À Punt para extraer mayor rentabilidad y un programa que apelaba a la conexión emocional con los valencianos. Poco después de presentar la parrilla de verano, recibe a eldiario.es en su despacho en la sede de À Punt en Burjassot.

¿Cómo ha ido el aterrizaje?

Sin tren de aterrizaje y con el morro bajo. El proyecto se presentó semanas antes, pero nadie nos había preparado, ya no para gestionar la parte informativa, sino volvernos imprescindibles. Ya habíamos vivido acontecimientos para los que no estábamos preparados, como tres convocatorias electorales, que destrozan los recursos humanos y presupuestarios, y dos temporales meteorológicos. Crees que no puede pasarte nada más y llega la pandemia en, digamos, el mejor momento: despegaban las Fallas, se preparaban las hogueras... Aquello en lo que tienes presencia, en lo que puedes invertir poco en marketing y tener mucho retorno, se desvanecía entre las manos. Nos llevaba a pensar en un futuro negro. Afortunadamente, el hecho de que todo el mundo estuviese en casa siguiendo las recomendaciones sanitarias hizo que tuvieran sed informativa. Los que no sabían que existíamos nos encontraron, los que nos conocían sabían que éramos la única herramienta audiovisual que les podía acercar esa actualidad. También tuvimos el reto de poner el servicio público al servicio de otros medios de comunicación que no podían acceder. Hemos hecho un sinfín de horas de directo como 'señal pool'... Todo obliga a repensar la utilidad de la plataforma de medios de comunicación públicos en un momento en el que se abrió el debate sobre ello.

¿Cómo van a hacer que toda esa gente que descubrió À Punt durante la pandemia se quede?

Esto va a ser propio del Circo del Sol porque vamos a necesitar mucho ejercicio encima de la cuerda y con pocas redes, vamos a tener que hacer muchos equilibrios. Sabemos que va a ser un verano anómalo, pero entendemos que la gente va a estar expectante, aunque sea en su segunda residencia y con esa tendencia natural a salir. Sí es verdad que ante esa situación hemos hecho dos ejercicios muy importantes, extraños en lo habitual: no vamos a bajar ni un minuto el peso específico de los informativos, vamos a mantener la franja matinal, mediodía y noche, en la misma duración que en temporada alta -invierno y primavera- y vamos a hacer un esfuerzo por reflotar la tarde pensando en asentarla en otoño. Hemos pedido que formateen la tarde llevándola a un contenido más cercano, que la gente venga a decir cómo ha llevado el confinamiento y cómo ve el futuro, acercarnos más a la música, las festividades... Nos acercaremos a esas poblaciones que no tendrán fiestas para reproducirlas. Vamos a lanzar un producto bastante atrevido, ya que nos hemos convertido en reyes de la masa madre y la repostería, y vamos a abrir un programa de cocina en el que mezclamos humor, recetas muy caseras y nos colamos en las casas para abrir sus neveras y reproducir en tiempo real aquello que nos proponga el chef. Creo que será divertido.

Una de las grandes cuestiones es la vuelta de películas en castellano, como el ciclo de cine de Berlanga.

Bueno, la ley te permite dos ejercicios. Uno es emitir todos los productos audiovisuales que han sido rodados en lengua original, en este caso en castellano, por lo tanto no es una alteración de la ley. Cuando dispones de un catálogo de comedia española muy taquillero y los socios de FORTA te permiten acceder a ellos, pues es una rareza que tú no lo hagas en verano, que encaja muy bien. Llevamos dos semanas con este ciclo [de cine en castellano] en el que entrarán dos películas valencianas, las hemos lanzado como pequeño escaparate estival y creíamos que era una oportunidad, los precios eran muy asequibles. Lo otro -el ciclo de Berlanga- es un pequeño aperitivo de lo que será la gran fiesta del cineasta en 2021, que es en lo que estamos trabajando. Hemos adquirido un pequeño lote y el verano encaja un poco con esa mirada más frívola y cómica.

¿Significa abrir la puerta a que haya doblaje en castellano?

No, la ley dice que todas las producciones internacionales se deben doblar en valenciano.

¿El rescate de algunos contenidos o de, por ejemplo, la figura de Eduard Forés, no puede llevar a pensar que la programación es una vuelta a lo que era Canal 9?

¿Qué era Canal 9? Que alguien lo defina. Aquí hay dos ejercicios, uno de carácter patrimonial, estamos presentándonos en sociedad. Hemos cumplido dos años y la gente no nos tiene posicionados en el imaginario colectivo. La gente nos tiene posicionados en el antiguo espacio radioeléctrico de la antigua RTVV. De hecho, esto es una radiotelevisión valenciana, sobre eso no hay debate. Aquí ha dos maneras de atacar: presentándote en sociedad con productos muy alternativos de tal manera que la gente puede identificar o no que esta es su televisión o tratándoles de hacer recordar que en esta misma radiofrecuencia hay contenidos de esas características. ¿Cómo lo hemos hecho? jugando con el patrimonio cultural que tiene el Instituto Valenciano de Cultura. Lo hemos tamizado, como los grandes chefs, y de aquel archivo jugamos con humor, con nostalgia, jugamos a esos 30 años que han pasado desde esa tele hasta esta, a cómo han cambiado los valencianos, ¿Quién tiene esa joya audiovisual en su patrimonio? Nosotros, que es lo que nos hace únicos. Por otra parte, le sacas rentabilidad de nuevo al archivo. Y de otra, cada día tienes que pensar en productos nuevos. Teniendo a Carolina Ferre por la tarde y con esa parte musical, no era un ejercicio tan extraño. Él ya estaba colaborando en esa parte, la pareja entendemos que funciona porque son dos sustancias químicas que pueden dar buenos momentos televisivos y nos parecían atractivos. El rol que ocupa Eduard Forés es el de tantas organizaciones musicales que se quedan huérfanas y quizá podamos llevar a ese entorno vertebrador la figura de Eduard, con nostalgia musical o sorpresas musicales. Es una parte afable y seguro que funciona.

Hablaba de recuperar el dial. No tener un número como otras marcas televisivas, no haber recuperado el 9... ¿Es un hándicap para la tele?

Yo entiendo que es un hándicap para el momento en el que sale y la tele necesita una gran campaña de márketing que venda los valores de la marca y la gente te identifique. Ese es el hándicap, no cambiar de marca o de logo. Tú apareces de repente en una frecuencia en la que nadie te identifica, estás tan lejos de la realidad que es posible que haciendo zapping no te identifiquen. El menú habitual llega al 12 o 15, no se va al 30.

La federación de televisiones autonómicas realizó una encuesta en la que detectó que había un alto porcentaje de gente que mantenia À punt en el 9 o la antigua Canal 9 en el 9. Se había ido a negro y no la habían reajustado. Lo lógico es ir donde el mercado dice que te ubica la gente. Para qué elegir otro número si la memoria colectiva te ubica ahí.

¿Harán algún guiño a ese 9?

Sí. Queremos aprovechar la resintonización del 5G. Mientras eso ocurra, que cojan esa nueva frecuencia y la lleven al 9. 'Apunta al 9', con su doble sentido. Será una campaña de vallas, banners... aprovechando los medios de comunicación para llegar a la gente. Es una cuestión de accesibilidad, si no se lo pones fácil a oyentes y espectadores es complicado que lleguen y te den su aprobación.

En el proyecto hablaba de cambiar de marca.

No, planteaba un debate que está abierto. ¿Cómo haces para que algo que tiene un valor se dote de valor potencial? La antigua marca, más allá de los valores negativos, tenía un valor. Cuando haces una nueva marca que se distancia mucho, requiere de un ejercicio de venta. Lo que planteaba es: ¿cuánto recorrido ha tenido la marca, si nos hemos alejado mucho del valor cero que se reseteó? Planteaba el debate de si estamos en fase de ayudar a esta marca, dotándola presupuestariamente para que la gente la conozca, o si esa marca es una en la que todo el mundo termine identificándose.

¿Cambiar la marca significa cambiar el nombre o hacer una campaña que busque acercamiento?

Ahora mismo el ejercicio que hay que hacer, porque hay una marca aprobada, es dotarla de ese entorno en el que la gente identifique esa marca, ese logo, con esos valores. Que nos acerquemos a empresas e instituciones y entiendan eso que de manera natural se le escapa a la gente.

Ha habido debate sobre la ley y la lengua, en especial por parte de partidos como PP y Ciudadanos que piden más castellano en la tele. ¿Qué presencia debería tener el castellano?

Bueno, en primer lugar hay una ley y un contrato programa. Quienes deben negociar esos porcentajes son ellos, no está en manos de quién la aplica. Otra cosa en encontrar escenarios para enfrentarse a según que situaciones. La lengua vehicular y el doblaje siempre será el valenciano. Ellos están en situación de valorar qué techo de crecimiento tenemos y cuánto podemos crecer.

¿Cómo es la relación con las Corts Valencianes y la Generalitat? Con su precedesora, Empar Marco, no parecía siempre cordial.

Mi relación se da cuando acudo a comparecer y exponer los proyectos con absoluta transparencia. Cuando me preguntan por contratos, están en la web; cuando me preguntan por programación, la aprueba el Consell Rector. Otra cosa es que quieran conocer mi opinión sobre la rejilla, los contenidos... Yo agradezco el acompañamiento en las dos últimas comparecencias para que me den la oportunidad de explicar y lanzar respuesta sobre las dudas que tienen. Agradezco que existan esos entornos parlamentarios para que el director general pueda explicar el proyecto que gestiona y que ha aprobado el Consell Rector.

¿Y con la Generalitat?

No tengo mucho trato. Las reuniones que hemos podido tener son más en encuentros en otros entornos.

La tele nació con un presupuesto de 55 millones, que se ha quedado como un mantra ¿Cree que faltaron recursos económicos?

Para el contrato programa que hay ahora vigente, tenemos los recursos justos para jugar en la liga que jugamos. La dimensión que le estamos pidiendo a esta televisión no puede ser la que todos aspiren a que tenga. Siempre pongo las mismas comparaciones: nosotros tenemos muchas obligaciones, por ley y por contrato, con este dinero. Hay lo que hay para contenidos, doblaje, informativos, comprar decorados o no, iluminación. ¿Es mucho o es poco? Va en función de lo siguiente: ¿Tenemos obligaciones de producción informativa propia? Sí. ¿Hemos hecho más de lo que se pide por la pandemia? Sí. Si se gestiona bien, se pueden hacer algunas mejoras. Ahora bien, ¿Estamos en condiciones de que nos comparen con otras televisiones autonómicas que tienen el mismo presupuesto o menos? Está en función de las necesidades territoriales. No es lo mismo una televisión uniprovincial con desplazamientos a 50 kilómetros. Sólo los recursos en este sentido ya afectan, nosotros tenemos la población en tres provincias distribuidas en vertical. Y la cuestión demográfica: tenemos una población de 5 millones de habitantes, nuestro coste por habitante es de los más bajos.

¿Entonces, en otoño, cuando llegue el momento de elaborar los presupuestos pedirá más recursos para À Punt?

Yo voy a ser muy responsable dada la situación porque entiendo que tienen que salir las sumas. Llegué a este proyecto con la responsabilidad de dotar de eficacia y eficiencia los actuales recursos. Solo demostrando que con estos recursos se pueden hacer más horas y mejorar la calidad de los productos es cuando estaremos en condiciones de pedir más dinero. Ahora mismo lo que toca es demostrar que con este dinero se pueden hacer mejoras.

Los informativos dan buenas cifras de audiencia. ¿El talón de Aquiles de la media puede ser la programación? ¿Son los deportes? ¿Dónde se puede mejorar?

Tenemos puntos fuertes y débiles. En esto trabajo igual que en la comparativa de las autonómicos. Mirando la media de otras televisiones te das cuenta de que están más o menos ubicadas como el resto de cadenas. Pero ellas, por las condiciones en las que abrieron, tienen mayor penetración. Les resulta más fácil que el espectador se quede. Durante la pandemia hemos conseguido que algunas franquicias en prime time se asienten, no sólo con los jóvenes sino con población más mayor, un público que suele estar por las tardes. Esa es la franja que de alguna forma queremos trabajar como estrategia, posicionarnos en los espacios donde más presencia de público hay.

Deportes como el fútbol son muy costosos de emitir e incluso es cuestionable el gasto en una televisión pública. ¿En ese espacio, qué creen que les falta?

Una cadena autonómica te permite jugar con las emociones. Tenemos una redacción muy preparada en la radio. Seguramente el oyente se haya dado cuenta de que con un calendario tan sofisticado... tenemos básquet, partidas de pilota, ese es nuestro territorio radiofónico. En televisión es más complicado porque hasta los equipos más pequeños tienen cedidos los derechos. ¿Estamos en condiciones de adquirir esos derechos? Solo en equipos muy próximos o llegando a acuerdos de presencia; sea cual sea el escudo, que cada locutor cante sus goles fuera. Sin equidistancia, que es complicada en una radio autonómica. El objetivo es ganar en horas de emisión entre semana, principalmente enfocadas al espacio radiofónico. En televisión podemos jugar con el deporte autonómico, con la pilota valenciana.

Antes de la pandemia se preparaba una comisión parlamentaria para reformar la ley. ¿Desde su punto de vista, qué debería cambiar?

Tengo entendido que se va a reactivar. Tiene dos vertientes: analizar qué hay que cambiar de la ley después de la experiencia de dos años y no olvidar que va vinculada a un contrato programa que acaba el 31 de diciembre. En 2021 hay nuevas obligaciones. Todo lo que hablábamos de la programación no tiene tanto que ver con la voluntad del director general como con qué le van a pedir los parlamentarios después de analizar la realidad sociodemográfica de nuestra comunidad y qué le van a pedir a la radiotelevisión pública: producción propia, doblaje, horas en cada lengua, programación infantil...

Pero la dirección general podrá hacer alguna aportación. Usted hizo un estudio de mercado previo.

Sí, ahí está. Al hablar de programación infantil cumplo las horas que nos piden, pero también hablaba de que esa población cada vez presta menos atención al electrodoméstico. No debemos confundir horas de programación con alcance. Os sorprendería saber que nosotros las mayores cifras en público infantil las tenemos en productos como A córrer, porque lo ven con las familias; la serie Maniàtics, Cantant al cotxe... No consumen animación porque vaya destinada a ellos, tienen sus propios gustos y capacidad de acceder a contenidos. Quizá es momento de plantearnos con la comunidad educativa, los que entienden qué entornos atacar, qué contenidos audiovisuales se pueden producir en connivencia con el sector audiovisual valenciano para que llegue de forma más directa a preadolescentes y adolescentes. Podemos mantener una ventana abierta generalista, pero ese público ya no tiene la televisión en su dieta mediática.

¿Y la plataforma digital?

Pondremos en octubre en marcha la nueva web, que además de un portal informativo será un portal de vídeos, con mucho mayor acceso a un catálogo de vídeos.

Otra cuestión algo polémica es la emisión de las misas durante el estado de alerta. ¿Hasta cuándo la mantendrán?

El Consell Rector votó mantener la emisión mientras haya limitaciones de movilidad.

¿En qué situación se encuentran las oposiciones?

La relación de puestos de trabajo de la Corporació Valenciana de Mitjans de Comunicació está aprobada, así que lo lógico sería cuanto antes. Como hay una serie de puestos de trabajo de la Corporació que tienen su paralelo en la Societat Anònima de Mitjans de Comunicació, lo más lógico sería que salieran las categorías que confluyen a la vez. Para resolver las de la Societat, primero hay que aprobar la relación de puestos de trabajo, que está en estudio, del tercio de la masa salarial [la ley establece que la plantilla no puede superar un tercio del presupuesto de la radiotelevisión. En estos momentos existe una moratoria a esa disposición].

Parte de la plantilla está en bolsa de trabajo. ¿Esas plazas se prevé consolidarlas?

No. Saldrán todas las plazas ocupadas a oposición.

¿Este año?

No, la idea es que una vez se llegue al acuerdo sobre la relación de puestos de trabajo, lanzarla. Esperemos primero que la dirección general de presupuestos nos expliquen el escenario y haremos las correcciones.

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Publicado el
12 de julio de 2020 - 06:31 h

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